Policiales

En un robo desfiguran la cara a una mujer con un cartucho de perdigón

Cirila Aguirre tiene 45 años. Un ladrón le tiró con un pistolón o una tumbera a una cuadra de su casa. El disparo destruyó maxilar, nariz, labios y piezas dentarias. En el Heca la operaron y le reconstruirán el rostro.

Sábado 15 de Octubre de 2011

Cirila Aguirre tiene 45 años y jamás podrá olvidarse de lo que le sucedió la noche del jueves 13 de octubre. A las 21.30, cuando regresaba de la casa de una amiga, fue interceptada en el cruce de Frías y Pineda, en los confines de los barrios de La Carne e Yrigoyen, por un ladrón que armado con un pistolón, según la policía, la encañonó para robarle una pequeña cartera y un celular. "Ahí comenzó un forcejeo y el ladrón sacó una escopeta y le disparó en el rostro", relató ayer Sandra, su hermana. El escopetazo del calibre 16 impactó a muy corta distancia sobre el costado derecho del rostro de Aguirre, provocándole una importante destrucción de tejidos en el pómulo, labios, piezas dentarias y nariz.

Aturdida por el escopetazo y el dolor de la herida, Cirila caminó unos 100 metros hasta su casa ubicada en Melincué al 6500. "Estaba poniendo en marcha el utilitario para ir a buscar a mi suegra que estaba internada en el sanatorio Laprida (es la madre de Cirila y había sido asaltada esa misma mañana) y vi que venía mi cuñada doblando la esquina. Para hacerle una broma puse las luces altas del auto y ví que se sostenía lo que le quedaba de rostro con su mano. «Antonio, me pegaron un tiro para robarme»", recordó ayer el cuñado de la Pety, como también reconocen en esa zona del barrio de la Carne a Cirila. "La cargue y la llevé al hospital Roque Sáenz Peña", agregó el hombre, panadero de profesión.

Por la gravedad de las heridas a Aguirre la derivaron al Clemente Alvarez, donde ingresó al quirófano y le realizaron una cirugía maxilofacial. "Cuando la ví ella se desesperó. Estaba en una silla de ruedas, consciente. Y me dijo: «perdoname, me volaron todos los dientes. No me lo voy a olvidar en mi vida»", rememoró Lucina, una de sus dos hijas. Los ladrones, quienes huyeron en una moto color roja de 125 centímetros cúbicos según contaron testigos del hecho, lograron llevarse la cartera y el celular. "Yo pude ver cómo el ladrón después de haberla baleado en la cara la seguía apretando y amenazando para que le diera el celular", explicó una testigo del hecho.

El cruce en las vías En diciembre de 1981 fue habilitado sobre las vías del ex ferrocarril Mitre el apeadero Groenewold (más conocido como Apeadero Sur), en el cruce de la avenida San Martín y Muñoz, destinado al descenso de pasajeros procedentes de Buenos Aires por la trocha ancha. Con los años frente al apeadero se levantó la subcomisaría 20ª. Trescientos metros hacia el sur, siguiendo por Romero de Pineda se llega a calle Frías. Los vecinos de ambos barrios improvisan un cruce ilegal sobre las vías. Pero con el correr de los años y los accidentes fueron los mismos residentes quienes terminaron delimitando con rieles soldados un cruce peatonal sobre las vías del ex Mitre. Hoy los vecinos lo deben cruzar caminando.

A los 45 años Cirila Aguirre tiene dos hijas y se reparte las horas para trabajar como doméstica y cocinera en un servicio tercerizado que da de comer a empleados de una fábrica. Según la definieron sus familiares "ella es sóla y tiene que trabajar para darle todo a sus hijas".Vive junto a su familia en la parte trasera de la granjita que tiene su hermana en Melincué al 6500. El jueves por la tarde Cirila fue a buscar a una de sus hijas a la escuela, luego la acompañó al dentista y alrededor de las 19.30 se fue hasta la casa de unas amigas que residen del lado del barrio Yrigoyen, del otro lado de las vías, a unos 250 metros de su casa. Aproximadamente a las 21.30, Aguirre emprendió el regreso.

Desde la moto. Las doñas de la zona, consultadas por este diario, indicaron que el cruce de Frías y las vías está bien iluminado. A la hora en que Cirila se preparaba para cruzar la vía, sobre Pineda, debajo de un frondoso árbol, esperaban dos hombres en una moto color roja. De acuerdo a lo relatado por testigos, Aguirre llevaba auriculares en sus oídos y una pequeña cartera.

Cuando estaba a metros del cruce de calles, uno de los hombres de la moto le salió al cruce. "Era un tipo corpulento, no como los choritos del barrio que son flaquitos", describió una vecina. El hombre apuntó a Cirila con un pistolón (aunque otros vecinos hablaban de una tumbera) y tras un forcejeo se escuchó una fuerte detonación, típica del caño corto del pistolón. Eso llevó a que algunos vecinos se asomaran. Una de las mujeres vio la escena donde Cirila, con la mitad de su cara desfigurada por el impacto, era increpada por el ladrón para que le diera el resto de sus pertenencias.

El escape. Luego el agresor se subió a la moto y con su cómplice huyeron por Frías contramano unos 70 metros hasta Montero y de ahí doblaron hacia el sur. En Alzugaray doblaron hacía Pineda completando tres lados de un cuadrado. Algunos vecinos aventuraban que, mientras Cirila caminaba hacia su casa con el rostro maltrecho, la moto con sus agresores pasó por delante de su casa en calle Melincué, quizás dejando algún mensaje a la víctima.

Como el disparo que hirió a Cirila fue a corta distancia los perdigones calibre 16 no alcanzaron a abrirse como un abanico y se concentraron sobre la boca y el pómulo derecho de la mujer. Aturdida, pero consciente, Cirila peregrinó 150 metros acompañada por dos vecinas hasta su casa. De ahí al Roque Sáenz Peña y de allí al Clemente Alvarez.

Una sucesión de cirugías

“La señora Aguirre ingresó a este hospital como una paciente de alto riesgo pero ahora está compensada y estable”, indicó Néstor Marchetti, director del Heca. El profesional sostuvo que en principio se le realizó una cirugía para limpiar la herida, reparar tejidos y quitar perdigones. Y posteriormente, por etapas, se le deberá realizar cirugía plástica para recomponer el rostro. “Es una operación que llevará su tiempo. Hay que esperar unos días para ver cómo evoluciona la paciente”, indicó.

Uno de los jefes de guardia del Heca, Sergio Trevisan, explicó que la cirugía realizada a Cirila Aguirre se denomina toilette y se realiza para comenzar una limpieza. “Perdió masa muscular, tejidos y partes blandas” de la parte derecha del rostro, a lo que se suma la fractura del maxilar y la pérdida de varios dientes. “La operación maxilofacial en este caso se compone de varias etapas. Los perdigones hacen que la infección sea lo mas riesgoso. No se puede implantar nada sin estar seguros de que no quedó material infeccioso”, sostuvo el médico. Tampoco hay un número definible de operaciones antes de la reconstrucción. “Es posible que se hagan de dos a tres de toilette y luego se evalúen las cirugías reconstructivas”. Según Trevisán, “hay colgajos y músculos que implantar y se debe controlar la infección”.

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