En oscuro ataque, le disparan a un policía en una heladería de Fisherton
José Martínez es un cabo primero de la policía provincial con 16 años de servicio. Hacía sólo 48 horas que había comenzado a gozar del período de vacaciones cuando fue atacado a balazos en una heladería de Fisherton, donde se encontraba solo, como cliente, por una persona que fue derecho hacia él y apretó el gatillo de su arma tres veces. Eso ocurrió antenoche, en el local de Juan José Paso y Donado...

Martes 05 de Enero de 2010

José Martínez es un cabo primero de la policía provincial con 16 años de servicio. Hacía sólo 48 horas que había comenzado a gozar del período de vacaciones cuando fue atacado a balazos en una heladería de Fisherton, donde se encontraba solo, como cliente, por una persona que fue derecho hacia él y apretó el gatillo de su arma tres veces. Eso ocurrió antenoche, en el local de Juan José Paso y Donado. Uno de los proyectiles impactó en el estómago del efectivo y quedó alojado cerca del hígado. Los otros dieron en una pared y en la puerta de blindex del negocio, que quedó perforada a un metro y medio de altura.
  Sobre el mediodía de ayer, Martínez, de 34 años, evolucionaba en forma favorable en el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez. El domingo a la noche llegó hasta allí gracias a un vecino del barrio que lo cargó en su coche y lo trasladó.
  Minutos después fue sometido a una operación que consistió en suturarle el hígado. La intervención fue exitosa en principio y si no surgieran complicaciones de última hora el policía sería trasladado a un centro médico privado.

El incidente. Mientras tanto, las circunstancias que rodean el ataque son un misterio absoluto, que podría develarse cuando el agente esté en condiciones de declarar. Según el parte policial, cerca de las 21 del domingo Martínez se encontraba en la heladería Kiwi, comercio de los más conocidos de esa zona de Fisherton. El negocio está enclavado en la ochava noroeste de Paso y Donado hace al menos 16 años.
  El suboficial pertenece al plantel de la seccional 17ª, ubicada a unas diez cuadras de la heladería, donde cumplía funciones de chofer. Tiene mujer y es padre de dos chicos, uno de ellos de una pareja anterior. El último día en que trabajó antes de ingresar en período de descanso fue el 1º de enero. Empleados de la heladería contaron a este diario que el policía solía concurrir a tomar helado con su mujer e hijos.
  El domingo a la noche llegó solo al lugar. Según testigos compró una gaseosa en un quiosco cercano y se acercó al negocio a saludar a los empleados. Allí se produjo la agresión.
  Martínez ocupaba una de las mesas ubicadas sobre la parte de la heladería que da sobre Juan José Paso. “Llegaron dos tipos en moto y, como les parecieron sospechosos, el muchacho policía dio la voz de alto y ahí le empezaron a tirar. Fue como que los reconoció antes de que esos hombres entraran a robar”, sostuvo uno de los empleados de Kiwi.
  El agente recibió un balazo en el abdomen, mientras que otros dos plomos dieron en paredes internas y externas del local. Una de las balas perforó el blindex y se incrustó a centímetros de la puerta de los baños.

Algo personal. “No hay un motivo que explique el origen de esto, pero estamos seguros de que fue una cuestión personal”, consignó por otra parte una fuente de la investigación. El vocero de la pesquisa descartó por el momento que el ataque se haya producido en ocasión de un intento de asalto al negocio. De acuerdo a los indicios recolectados, el agente fue agredido cuando se encontraba como cliente por una persona que bajó de una moto.
  “Estaba de civil, pero tampoco sabemos si portaba su arma reglamentaria. La gente que pudo presenciar todo se fue rápidamente del lugar. El único testigo que le pudimos tomar declaración fue el hombre que lo llevó en su auto particular hasta el hospital. Tendremos que esperar que se recupere para escucharlo”, remarcó.

Tres balas. “Fueron tres disparos efectuados a tres metros de distancia. El primero sería el que dio en el cuerpo, cuando el empleado probablemente se levantaba de la silla mientras el agresor avanzaba hacia él. Los otros dos, por las trayectorias y el lugar donde aparecieron los plomos, pudieron ser efectuados al voleo, tal vez por alguien inexperto”, afirmó un pesquisa. Según esa observación, y por lo que pudo levantarse de los proyectiles, el arma utilizada sería un revólver calibre 32. La investigación del episodio está a cargo de la seccional 17ª y del juez de Instrucción en feria Javier Beltramone.
  Desde esa dependencia tienen catalogado a Martínez como “tipo familiero”. El policía herido trabaja hace dos años en la 17ª, donde tampoco descartaban la posibilidad de su atacante hubiera buscado venganza por alguna situación ligada a lo laboral. Según dejaron trascender algunos compañeros, Martínez vive en una zona de Ludueña en inmediaciones de vecinos que se dedican al delito y que saben que él es policía. “Tal vez haya tenido algún cruce con un vecino, pero no descartamos nada”, confiaron las fuentes.