Jueves 20 de Noviembre de 2008
En una semana donde los golpes comando parecen haber resurgido, al menos siete delincuentes armados coparon el martes a la noche el depósito de una empresa de transportes y robaron 80 monitores de LCD para computadoras y 40 televisores de plasma. Para lograr su objetivo, los ladrones redujeron a siete trabajadores, ingresaron un camión con semirremolque y cargaron la mercadería que estaba prolijamente empacada y apilada. El atraco duró poco más de una hora y, aunque no ejercieron violencia, los maleantes privaron de su libertad a los empleados del lugar a los que se llevaron en un vehículo para abandonarlos sanos y salvos en inmediaciones del puente Rosario-Victoria.
Todo ocurrió en la empresa de transportes Orion, ubicada en Colón al 2600, a metros de 27 de Febrero. Esa es una cuadra donde no hay casas de familia, sólo depósitos, algo que favoreció la tarea de los ladrones ya que a las 22 del martes, cuando dieron el golpe, no había vecinos que pudieran escuchar o ver sus movimientos.
Precisión. Para ingresar al local, los delincuentes amenazaron con armas a un muchacho que a la hora señalada llegaba para cubrir el turno noche. Cuando desde adentro le abrieron la puerta a ese trabajador, los asaltantes se metieron con él. Ahí comenzó el golpe sincronizado que contó con buena información y logística.
"¿Dónde están los palets con los plasmas?", preguntó el ladrón que llevaba la voz cantante del grupo, mientras sus pares llevaban a los tres trabajadores que estaban en el local a una de las oficinas que hay bajo el tinglado. "Sabemos que tienen seis cámaras de seguridad, ¿dónde están?", continuó el maleante demostrando conocer con precisión el lugar.
Entonces, ante la sorpresa de los empleados, al playón cubierto ingresó un camión Mercedes Benz 1620 de cabina amarilla y semirremolque rojo sin barandas. A bordo del vehículo arribaron otros cuatro delincuentes. "¿Quién de ustedes sabe manejar el montacargas?", preguntó el cabecilla de la banda. Y uno de los empleados fue subido bajo amenazas al móvil y obligado a cargar la mercadería que le iban apuntando.
Lo primero que los delincuentes hicieron subir sobre el camión fue una carga de 80 monitores de LCD para computadoras marca "LG" de 15, 17 y 19 pulgadas. Esa mercadería era propiedad de la importadora de informática y electrónica HDC International SA y, según los voceros policiales está valuada en unos 40 mil pesos. "Esa mercadería fue llevaba a Orion desde nuestro depósito y estaban a punto de ser entregada a los distintos clientes que ya la habían adquirido", explicó ayer uno de los socios de HDC. "La mercadería la habíamos adquirido hace un tiempo. Es erróneo que llegó esta semana desde la Aduana", indicó el empresario, quien aseguró que la carga está asegurada.
Una vez cargados los monitores, los ladrones pusieron su mirada en los televisores de plasma que estaban acomodados en el fondo del galpón. Así, según precisaron las fuentes, cargaron "uno o dos palets" que contenían cada uno 6 cajas con TV marca Acuos y otros cuatro armazones con ocho cajas cada uno con televisores marca Netsys. Toda mercadería perteneciente a otros clientes de la transportadora.
Más cautivos. Cerca de las 23, al depósito de Orion llegó un camión con mercaderías que era custodiado por dos vigiladores privados que viajaban en un utilitario Fiorino. Fue cuestión de tiempo hasta que los dos choferes del transporte y los dos vigiladores pasaran a engrosar la lista de empleados privados de la libertad. A los vigiladores les quitaron sus revólveres calibre 38 y todos fueron encerrados con los otros empleados en una de las oficinas del depósito.
Según confiaron a La Capital algunos trabajadores, en ningún momento fueron maniatados ni maltratados, incluso contaron que los ladrones les acercaron algo para comer durante su encierro y que a uno de ellos le dejaron el teléfono celular.
Poco antes de las 23.30, la banda emprendió la fuga. Mientras unos se fueron en el camión con el valioso botín, los otros hicieron subir a los siete empleados cautivos a un camión Isuzu 350 que tenía su caja cubierta con una lona y los condujeron hasta Pintor Musto y Francisco de Miranda, en inmediaciones del puente Rosario-Victoria. Allí los abandonaron en perfecto estado aunque encerrados en la caja del vehículo. En tanto, los maleantes siguieron su escape en un Peugeot 206 color gris con vidrios polarizados en el que desaparecieron.