Policiales

"En el barrio no cambió nada desde el crimen de mi mamá"

El hijo de Mercedes Delgado, asesinada hace 31 meses en Ludueña, encabezó una nueva manifestación frente a los Tribunales.

Lunes 17 de Agosto de 2015

Claramente, "la Mecha sigue encendida". El mensaje emblema de los familiares de Mercedes Delgado, la militante social asesinada al quedar en medio de un enfrentamiento entre bandas ocurrido en enero de 2013 en barrio Ludueña, quedó más latente que nunca tras la manifestación realizada a las puertas de los Tribunales el viernes pasado.

"En este tiempo que hemos transitado, Mercedes se transformó un poco en la madre de todos", dijo Juan, uno de los hijos de la mujer y referente de este pedido de justicia que ya lleva 31 meses en la calle. Pero, como ocurrió sobre todo a partir del triple crimen de villa Moreno, cada reclamo por justicia frente a Tribunales se fortalece con la presencia de familiares de otras víctimas. "Queremos que arda el alma de Mercedes para no olvidarnos que todavía hay muchos casos pendientes por tratar y muchas batallas por librar", arengó un representante del colectivo artístico y educativo El Caleidoscopio, al leer un documento consensuado.

Balas. El 8 de enero de 2013 Mercedes "Mecha" Delgado, una militante social y católica de barrio Ludueña, cayó herida de muerte al quedar en medio del tiroteo entre dos grupos de hampones que a los balazos peleaban por su lugar en la calle. Ante el estruendo de las balas, Mercedes salió corriendo de su casa en Garzón 416 bis, a la vuelta del centro comunitario donde trabajaba cubriendo los planes alimentarios de chicos del barrio, para buscar a uno de sus seis hijos que jugaba en la esquina. Un balazo la hirió de muerte y un día después falleció en el hospital Centenario. Por el asesinato la jueza de Instrucción Patricia Bilotta procesó, el 29 de diciembre pasado, a Héctor Daniel Riquelme, de 48 años. Hace tres meses la Cámara Penal confirmó el procesamiento.

El acusado irá a juicio escrito como autor material de "homicidio agravado por el uso de arma de fuego y portación de arma en concurso real", en el caso de Mercedes Delgado, y por la "tentativa de homicidio agravado por el uso de arma de fuego y la participación de un menor de edad (uno de sus hijos)" contra los integrantes de la banda con la que se disputaban el territorio. El caso quedó en manos del juez de Sentencia José Luis Mascali y los familiares de Mecha esperan la designación de la fiscal que reemplace a Lucía Aráoz, quien se jubiló.

"El barrio no cambió nada desde el crimen de mi mamá. Está muy feo. Fijate que un año después de que la asesinaran, mataron a mi tío (José Luis Leiva, de 50 años, muerto de 17 puñaladas el 15 de marzo de 2014). Pero hay que pelearla tanto frente a Tribunales como en el barrio para que la Mecha siga encendida", dijo Juan Ponce en compañía de su esposa e hijos. Y reconoció: "Hablar de mi madre hace que me afloren las ganas de llorar. Estoy triste por la pérdida, pero contento por el reconocimiento a su trabajo".

Dolores y derechos. La manifestación se realizó con un gazebo rojo cortando calle Balcarce. Lo que muchos vivieron como un caos de tránsito para otros fue un encuentro con la memoria y la exigencia de un derecho: justicia. "Juan es una persona que ha madurado en otras luchas y otros dolores", dijo por altavoz el abogado Norberto "Beto" Olivares, de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre y abogado querellante en el triple crimen de villa Moreno.

Muchos dolores en una sola marcha. Voces de la calle que, megáfono mediante, intentaron hacerse oír a las puertas del Palacio de Justicia. Desfile de parientes de víctimas ante el silencio respetuoso de los asistentes y la mirada incrédula de quienes salían del edificio de mármol gris.

"No nos quedó otra alternativa que pararnos en el medio de la calle para hacernos escuchar. Para que nos visibilicen", argumentó a su turno César, hermano de Analía "Any" Rivero, asesinada de un balazo el 2 de noviembre pasado a las puertas de un boliche de Capitán Bermúdez.

Y bajo la llovizna persistente se agolparon representantes de El Caleidoscopio, el Frente Darío Santillán, el Movimiento 26 de Junio, el Comedor San Cayetano y Sagrada Familia y los vecinos de villa Moreno. "Nuevo o viejo, el sistema procesal penal de la provincia sigue sin escuchar el reclamo de los más humildes", expresó el periodista y diputado provincial electo por el Frente Social y Popular, Carlos del Frade.

Familias. Por su parte, el pastor Eduardo Trasante —padre de Jeremías y Jairo, víctimas fatales de dos hechos de violencia— y ex candidato a concejal por el Frente Ciudad Futura, fue quien se encargó de contactar a Juan Ponce con familiares de Pamela Spinetti, la joven asesinada el mes pasado frente a su casa de Coullin al 2000 en medio de una discusión con otras mujeres.

En la concentración del viernes también estaba Cristina Ojeda, mamá y abuela de Laura y Mía, asesinadas el domingo 20 de enero de 2013 en el barrio Manantial, en la zona sudoeste de la ciudad. "Para fin de año y principio del que viene debería haber novedades" en la causa, contó la mujer. Tampoco faltaron los pañuelos verdes de "Pariendo Justicia", marca bajo la que se agruparon las madres de Nicolás Rubén Brambilla (asesinado el 31 de agosto de 2013 en Colón y Garibaldi), el taxista Juan Manuel Vega (muerto a puñaladas el 9 de marzo de 2014 en Regimiento 11 al 2000) y el colectivero Daniel Alejandro Bracacini (asesinado el jueves 5 de febrero en Circunvalación y 27 de Febrero).

También estuvieron integrantes de la Coordinadora Antirrepresiva de Rosario, quienes pidieron por los 18 familiares y compañeros de Diego Iván Fiori detenidos tras una manifestación frente a la Fiscalía de homicidios el 10 de junio último y por quienes el mismo viernes fue rechazado un pedido de hábeas corpus. Fiori fue asesinado en un supuesto intento de robo a un policía de civil el pasado el 16 de abril en La Paz al 100 bis.

Símbolos. Así, bajo la llovizna, la militancia se fortaleció entre discursos y tortas fritas. Una olla, pintada con brazos de fuego que simbolizó "la olla con la que Mecha le dio de comer a muchos chicos", sirvió para que los concurrentes escribieran inquietudes que fueron leídas públicamente. Todo terminó como el final del documento que abrió el encuentro: con agradecimientos y promesas de más marchas para reclamar por más justicia.

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