Policiales

Emotivo reclamo de justicia por la muerte de "Bocacha" Orellano

Al caer la tarde de ayer unas 200 personas en silencio, con barbijos y velas en sus manos se reunieron en la plazoleta del Centro de Justicia Penal, en Sarmiento y Virasoro.

Jueves 25 de Junio de 2020

Al caer la tarde de ayer unas 200 personas en silencio, con barbijos y velas en sus manos se reunieron en la plazoleta del Centro de Justicia Penal, en Sarmiento y Virasoro. Detrás de ellos, en la pared del edificio, se proyectaban fotos de Carlos "Bocacha" Orellano, el joven que el pasado 24 de febrero fue a bailar al boliche Ming River de la Estación Fluvial y permaneció desaparecido por dos días hasta que su cuerpo fue hallado en el río Paraná, detrás mismo del local bailable. Ayer se cumplieron cuatro meses de esa muerte sin culpables y por eso sus familiares y amigos se manifestaron para recordarle "a la Justicia que todavía no hay respuestas", como dijo Edgardo, el padre del muchacho.

La gente fue llegando poco a poco. Primero los Orellano y los amigos de "Bocacha". Luego se sumaron familiares de otras "víctimas de la inseguridad" que se autoconvocan para cada marcha o manifestación en la que reclaman "justicia por casos que todavía esperan", como dijo Mabel, madre de una de las víctimas.

La familia Orellano llevó barbijos para los que no tuvieran, velas y una veintena de cruces que fueron clavadas en la plazoleta con el nombre y las fotos de las víctimas. En un momento el silencio fue tan profundo que sólo se escuchó el generador del proyector de las fotos y el golpe del martillo sobre las cruces.

Edgardo Orellano participa activamente de la investigación sobre la muerte de su hijo y sólo tiene dudas, conjeturas y reclamos hacia quienes llevan adelante la causa. "No avanzó nada en estos cuatro meses", dijo. Sus preguntas son para él verdades. "El fiscal Patricio Saldutti agarró para la joda a la Justicia, no quiere imputar a los seis involucrados en la muerte de mi hijo porque dice que no sabe si la sangre que se encontró en el baño del boliche es de mi hijo o de otra persona. ¿Qué era eso, un baño o una carnicería? ¿Hubo más de una víctima? ¿Cuánta gente tiraron por el baño al río?", preguntó.

En el mismo sentido sostuvo que "las filmaciones que hay, tanto del boliche Ming River como de la guardería náutica que está al lado y que tomaba imágenes laterales, fueron borradas entre las 5 y las 7 de la mañana del día que desapareció mi hijo. Si las borró el dueño de la guardería debe ir preso igual que el dueño de Ming por que borraron evidencias de un homicidio", aseguró el hombre.

Para Orellano, ya deberían estar detenidas las seis personas que él dice, están implicadas en el hecho: "Los tres patovicas del boliche, los dos policías que hacían adicionales en el lugar y el dueño de Ming. Pero resulta que los dos policías que le pegaron a Carlitos están trabajando y son pareja. Él se desempeñaría en San Lorenzo y ella en Casilda".

Para Edgardo a "Carlitos nadie lo sacó del boliche, lo mataron adentro. No hubo pelea con nadie, y lo más indignante es que un informe que hicieron los dos policías y que estaba en la seccional 2ª desapareció. Todos los testimonios de los patovicas, los policías y el dueño se contradicen, y el fiscal no nos dice nada".

A las 20.30 de una noche fría, un aplauso cerrado seguido de un silencio total clausuraron el acto. Los familiares de las víctimas depositaron velas encendidas en los bordes de las paredes planas y blancas del Centro de Justicia Penal. La escena final semejaba a un panteón.

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