Policiales

El trasfondo de un crimen que tuvo como móvil una pelea de familias

Ana Laura Pioli recibió un tiro en el abdomen la tarde del miércoles en España al 7000. Su pareja agoniza por una bala policial.

Viernes 05 de Septiembre de 2014

"A Ana Laura la mataron «Los Píos», una gente que hace poco llegó a la zona y se quiso hacer dueña del barrio. Como venden droga en un búnker que está en calle España al fondo y le pagan a la policía, se creen amos y señores", dijo una de las mujeres que ayer al mediodía llegaron desde el barrio Las Flores hasta la Fiscalía de Homicidios para declarar en torno al crimen de Ana Laura Pioli, una joven madre de 25 años que la tarde del miércoles recibió un tiro letal en el abdomen en el medio de una disputa entre familias. Su pareja, Matías Caballero, tiene 26 años y anoche seguía internado en terapia intensiva del Hospital de Emergencias como consecuencia de un balazo que recibió en la nuca de parte de un policía que llegó al lugar y que presuntamente lo sorprendió armado y buscando venganza por el crimen de su mujer. Por el homicidio detuvieron a dos jóvenes que ayer fueron imputados y se les dictó la prisión preventiva (ver aparte).

Ana Laura Pioli estaba en pareja con Matías Caballero y tenían dos pequeños hijos. Vivían en lo más profundo del barrio Las Flores, en España al 7000, en una cortada llamada Belén y a metros del club Los Amigos. El miércoles a la tarde, tal cual lo publicó ayer este diario, un proyectil la mató en el acto tras impactarle en el abdomen. En el mismo hecho su madre, de 52 años, fue herida en un brazo. Parientes y vecinos de la familia contaron que cuando Matías llegó a la escena se topó con el cuerpo de su mujer agonizante. Entonces corrió hacia la esquina para ver quiénes habían disparado y fue recibido a balazos.

El muchacho se refugió detrás un tapial y un agente de la Policía Comunitaria que llegó al lugar al escuchar las detonaciones le disparó en la nuca y lo dejó al borde de la muerte. Los vecinos que ayer declararon ante el fiscal Adrián Cimino, a cargo de la causa, dijeron que la víctima no estaba armada y que el vigilante no se identificó ni dio la voz de alto. Incluso llevaban videos y fotos del policía que hirió a Matías captadas con sus celulares y las exhibían a quien quisiera verlos.

Vieja disputa. Todo se desató el miércoles, pasadas las 18.20, en España al 7000. Allí había estallado una disputa vecinal entre dos familias. Uno de los bandos en pugna arremetió con disparos de pistolas 9 milímetros contra tres pibes de 14, 15 y 17 años de la familia rival. Los chicos trataron de refugiarse en la casa de Sara Delia Cardozo, la madre de Ana Laura Pioli. Pero los balazos resonaban a sus espaldas. En ese contexto resultaron heridas las dos mujeres y Ana Laura murió camino al Roque Sáenz Peña.

Tras ese ataque Matías Caballero llegó al lugar y encontró a su mujer moribunda. A los poco minutos fue él quien cayó gravemente herido con un balazo policial en la nuca. La versión oficial contradice los dichos de la docena de familiares y vecinos de la familia Pioli. Preliminarmente los investigadores indicaron que Caballero llegó a la casa de sus padres, en Ceibo al 1300, y allí se enteró de lo que ocurría. Que agarró una pistola calibre 9 milímetros con su numeración limada y dos cargadores completos con la que salió a buscar revancha. Que en el camino se topó con una patrulla de caminantes que actúan en apoyo de la Policía Comunitaria y responden al subjefe de la policía rosarina. Al ver a los agentes, de acuerdo a la versión oficial, disparó y los vigilantes repelieron la agresión. Caballero cayó con un balazo en la nuca. La información se complementaba con dos elementos: los antecedentes del baleado —una condena a tres años por robo calificado— y el secuestro de una pistola calibre 9 milímetros limada.

"No estaba armado"."Y es obvio. Que te van a decir los canas. Que fue un enfrentamiento y que estaba armado. Es cierto que Matías estuvo preso, pero ya pagó. Por estar preso se perdió la crianza de su primer hijo, que hoy tiene 4 años. Y no quería perderse la crianza de su hija, que tiene un año y medio. El hombre hizo su macana y lo pagó. Ahora estaba trabajando para el centro de jubilados de Ceibo y Paraguay. Podés preguntar ahí si había cambiado o no", indicó uno de los parientes políticos del hombre que permanece internado en el Heca.

"Salió de una operación grande. Los médicos dicen que si se recupera puede tener problemas en la visión. ¿Y sabés qué es lo que nos indigna? Lo tienen esposado a la cama. ¿A dónde se va a ir? Nosotros somos laburantes", explicó un familiar.

El conflicto. Los Pioli y sus vecinos indicaron que el conflicto que terminó en la muerte de Ana Laura comenzó el viernes 22 de agosto. Allí las mujeres de los Pioli se trenzaron en una disputa con una familia del barrio conocida como "Los Píos" G., recientemente llegados al barrio y afincados sobre el terraplén. "Ellos llegaron y se quisieron hacer los dueños del barrio. Como venden droga en un búnker que está en España al fondo y le pagan a la policía, se creen amos y señores", explicó una doña del lugar.

"Una de las mujeres de esa familia amenazó a mi hermana Ana Laura con una pistola calibre 45 y disparó un cargador completo. Después hablamos entre hombres. Hablaron las madres y lo encausamos", explicó otro familiar. A las pocas horas, algunas de las mujeres de la familia Pioli fueron emboscadas y golpeadas por sus rivales tras intentar hacer la denuncia de lo ocurrido. Eso desató una gresca en la que fueron a parar varias personas demoradas a la subcomisaría 19ª. "En el penal de la sub 19ª, mano a mano como debe ser entre hombres, Matías (Caballero) cagó a puñetes a dos de los Píos: José y Ramón. Y eso los dejo calentitos", recordó otro pariente.

Ese era el contexto el miércoles a la tarde. Mientras en la canchita del club Los Amigos, de España entre Heliotropo y Estrella Federal, la categoría 2008 jugaba un amistoso, en la calle las detonaciones de 9 milímetros quebraron la calma de la tarde y dieron la señal inequívoca de la desgracia. Minutos después de las 18.20, Ana Laura agonizaba en la puerta de su vivienda de la cortada Belén. Cuatro casas más allá, Matías yacía malherido sobre España al 7000. Los agresores se habían refugiado y preparaban su huida. "Nosotros tememos represalias porque vimos como estos tipos (por los Pios) se manejaron con los policías. Les dieron tiempo a que agarraran los fierros y la falopa y se fueron a la mierda. ¿Vos no sabés lo que fue esto? Fue una zona de guerra. Les pusieron un anillo de seguridad que no se lo ponen ni al gobernador. Los vecinos se levantaron con la cana porque no dejaban que nadie asistiera a Matías. El que lo hirió le pisaba la cabeza y sabés qué: lo querían dejar morir. Lo tuvieron media hora tirado en el piso con un trapo en la cabeza", explicó otro familiar.

Tras hablar con este cronista, familiares y vecinos declararon ante el fiscal Cimino y le aportaron sobre lo ocurrido fotos y videos tomados con celulares.

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