Domingo 01 de Febrero de 2009
Una medición de fuerzas para definir quién conquista un lugar vacante al frente de la hinchada de Newell’s. Eso es lo que, según fuentes de distintos ámbitos consultadas por este diario, se revela tras los violentos incidentes que esta semana provocaron un cimbronazo en el club. El episodio, coinciden, reflejó un juego de disputas para ocupar el sitio que dejó vacío el líder barrabrava Roberto Pimpi Camino, con su alejamiento tras la derrota de Eduardo López en las elecciones de diciembre.
Ese es el trasfondo que se advierte tras los disturbios del lunes en la sede del club, cuando más de 60 personas llegaron en dos colectivos provistas de armas y palos para enfrentarse con dos policías, efectuar disparos, amenazar a socios y robar carpetas de la administración. Una serie delictiva por la que la jueza Alejandra Rodenas imputó de intimidación pública agravada a 17 detenidos, dos menores fueron acusados y sus principales presuntos ejecutores —Camino y dos de sus hermanos— permanecen prófugos.
Se haya tratado de un plan diseñado para copar el club, como afirma con respaldo judicial la actual dirigencia, o de una reacción ante un ataque previo, como proclaman en el entorno del Pimpi, el fenómeno expuso que el barrabrava no se resigna a perder los espacios y prebendas ganadas durante la gestión López.
Sacrificar privilegios. Es que durante los siete años en que el barrabrava dominó el control de la hinchada rojinegra sus beneficios no se limitaron al manejo de las entradas, sino que obtuvo el control económico del estadio cubierto, el manejo de algunas transferencias, la influencia sobre jugadores de las inferiores y los viajes en las fechas de visitante. Era además representante de jugadores, un negocio fabuloso que hoy se ve amenazado.
Esas atribuciones se expresaron en múltiples episodios, algunos murmurados y otros más públicos, como los incidentes en el vestuario tras el clásico que Ñuls perdió el 17 de septiembre de 2007 y que forzaron la renuncia de Pablo Marini.
No va más. Según fuentes judiciales, policías, abogados, allegados a la dirigencia y simpatizantes de Newell's consultados por La Capital, no es sólo por el afán de conservar ese manejo de influencias que Pimpi y su gente pretenden persistir como grupo de poder en el club. El factor clave es la pérdida de una considerable fuente de ingresos económicos. Un vocero sostuvo que, al cabo de estos años de dominio y control de objetivos económicos en el club, Pimpi no reservó una caja.
"El problema es que los Camino no juntaban la plata. No hicieron un colchón para el día en que se les terminara la conducción. Derrochaban, gastaban mucho en cabaret y ahora que se les terminó todo eso están desesperados", confió un abogado que tiene entre su clientela a gente de la hinchada subordinada a Pimpi. La imagen de Camino apostando sumas no inferiores a cinco mil pesos en el Casino de Victoria fue advertida por numerosos rosarinos en la sala de juegos. Un cliente asegura que lo vio perder 80 mil pesos una noche que lo abandonó la suerte.
Esas atribuciones se expresaron en múltiples episodios, algunos murmurados y otros más públicos, como los incidentes en el vestuario tras el clásico que Ñuls perdió el 17 de septiembre de 2007 y que forzaron la renuncia de Pablo Marini.
No va más. Según fuentes judiciales, policías, abogados, allegados a la dirigencia y simpatizantes de Newell's consultados por La Capital, no es sólo por el afán de conservar ese manejo de influencias que Pimpi y su gente pretenden persistir como grupo de poder en el club. El factor clave es la pérdida de una considerable fuente de ingresos económicos. Un vocero sostuvo que, al cabo de estos años de dominio y control de objetivos económicos en el club, Pimpi no reservó una caja.
"El problema es que los Camino no juntaban la plata. No hicieron un colchón para el día en que se les terminara la conducción. Derrochaban, gastaban mucho en cabaret y ahora que se les terminó todo eso están desesperados", confió un abogado que tiene entre su clientela a gente de la hinchada subordinada a Pimpi. La imagen de Camino apostando sumas no inferiores a cinco mil pesos en el Casino de Victoria fue advertida por numerosos rosarinos en la sala de juegos. Un cliente asegura que lo vio perder 80 mil pesos una noche que lo abandonó la suerte.
Ese flujo de dinero, según el profesional, quedaba concentrado en las manos de sus más cercanos allegados pero no bajaba a los "soldaditos" de la barra. Por eso circula en el Coloso la versión de que sus colaboradores más cercanos, al verse privados de esos ingresos, le reclaman seguir en el juego.
Un espacio vacío. Los tiros que retumbaron el lunes en el Coloso pusieron a la superficie la disputa por el control del lugar que Pimpi dejó. Desde algunos sectores plantean que la actual dirigencia convocó algunos hombres para ocuparse del control de la seguridad en distintas áreas del club y así consolidar una suerte de fuerza defensiva ante posibles ataques.
En pasillos de Tribunales circula desde hace tiempo un rumor que por estos días se reiteró en comentarios de abogados que dominan el tema: que la banda de Los Monos de barrio Las Flores tendría intención de hacer pie en la barra de Newell’s. Aseguran que incluso tendrían aceitados sus contactos con Pimpi.
A Los Monos se les atribuye una interminable saga de homicidios por el control de la venta de drogas en la zona sur. "Estos tipos son peligrosísimos. Son como 200 y extremadamente violentos. Les proveen armas a las dos barrabravas de Rosario y no tienen noción de a quién matan y por eso en el club les tienen miedo", dijo un calificado vocero. Vigente o no, esa sería una eventual amenaza de la que Newell’s buscaría protegerse.
La versión de que se estaría formando un nuevo cuerpo de seguridad se instala en ese marco. El primero en enunciarla públicamente fue el abogado de los hermanos Camino, Carlos Varela. Lo expuso así: "El hecho vandálico (en el club) existió, pero en realidad se enfrentan con un grupo de la barra brava comandado por el señor (Diego) Ochoa, alias el Panadero. Esa es la verdad. Lo que se pretende
Ese flujo de dinero, según el profesional, quedaba concentrado en las manos de sus más cercanos allegados pero no bajaba a los "soldaditos" de la barra. Por eso circula en el Coloso la versión de que sus colaboradores más cercanos, al verse privados de esos ingresos, le reclaman seguir en el juego.
Un espacio vacío. Los tiros que retumbaron el lunes en el Coloso pusieron a la superficie la disputa por el control del lugar que Pimpi dejó. Desde algunos sectores plantean que la actual dirigencia convocó algunos hombres para ocuparse del control de la seguridad en distintas áreas del club y así consolidar una suerte de fuerza defensiva ante posibles ataques.
En pasillos de Tribunales circula desde hace tiempo un rumor que por estos días se reiteró en comentarios de abogados que dominan el tema: que la banda de Los Monos de barrio Las Flores tendría intención de hacer pie en la barra de Newell’s. Aseguran que incluso tendrían aceitados sus contactos con Pimpi.
A Los Monos se les atribuye una interminable saga de homicidios por el control de la venta de drogas en la zona sur. "Estos tipos son peligrosísimos. Son como 200 y extremadamente violentos. Les proveen armas a las dos barrabravas de Rosario y no tienen noción de a quién matan y por eso en el club les tienen miedo", dijo un calificado vocero. Vigente o no, esa sería una eventual amenaza de la que Newell’s buscaría protegerse.
La versión de que se estaría formando un nuevo cuerpo de seguridad se instala en ese marco. El primero en enunciarla públicamente fue el abogado de los hermanos Camino, Carlos Varela. Lo expuso así: "El hecho vandálico (en el club) existió, pero en realidad se enfrentan con un grupo de la barra brava comandado por el señor (Diego) Ochoa, alias el Panadero. Esa es la verdad. Lo que se pretende
hacer ahora es cambiar todo para que nada cambie, la barra brava no va a desaparecer".
Es una afirmación que desmienten tanto los directivos como el mismo Ochoa en diálogo con este diario (ver aparte). Pero el simpatizante se vio afectado por un hecho dramático en noviembre pasado cuando su cuñado sufrió irreversibles lesiones al quedar cuadripléjico por uno de los 16 disparos efectuados a la panadería de los padres de Ochoa.
El hecho ocurrió el 13 de noviembre pasado atacaron a balazos el almacén de Vera Mujica al 3800, cuatro balas ingresaron al local y una hirió en el cuello a Andrés Mariano Vaccaro, de 27 años, quien atendía el local junto a su suegra. Un episodio aún sin acusados que investigadores policiales vinculan a la pelea en Newell’s. Hasta ahora no se ofreció una explicación alternativa a esa.
Es más, en círculos policiales y rumores del estadio hay quienes mencionan a un hombre de apellido Arriola, cercano al Pimpi, como uno de los agresores que disparó a la panadería. Ocho, en la entrevista que acompaña esta nota, admite que lo "escuchó nombrar" como uno de los posibles atacantes.
Fuentes del Mole le asignan ese acto a Alberto Tato Camino, quien continúa prófugo al igual que sus hermanos Pimpi y Juan, sindicados como líderes de la revuelta. Tato Camino es el hombre que, a pocos días de las elecciones de diciembre, sufrió una golpiza en el laguito del parque Independencia.
En las inferiores.La ausencia de Camino y su influencia sobre los jugadores que debían estar en cartel derivó en episodios como el ocurrido esta semana en una de las divisiones inferiores del club, donde los técnicos tomaron la decisión de dejar libres a varios jugadores, uno de ellos representado por Pimpi.
Según fuentes vinculadas a las autoridades del club, Camino había sugerido en más de una ocasión a entrenadores anteriores que lo pusieran de titular.
Esta vez, dada su ausencia, cuentan que dos policías llegaron hasta Bella Vista para plantear que el chico tenía que jugar: "El hijo del jefe no puede quedar libre", advirtieron. Ayer fuentes del club dijeron que, pese al mensaje, los técnicos mantienen la decisión.
Con el cambio institucional de diciembre se preveían explosiones de violencia. De hecho, las autoridades y la provincia habían previsto un encuentro para reforzar la seguridad en la primera fecha del toreno Clausura, el próximo sábado, cuando Newell's enfrenta de local a Gimnasia y Esgrima de La Plata. Pero la bomba explotó antes y los violentos incidentes del lunes en una institución en proceso de cambio se anticiparon a todos los planes.