Jueves 02 de Julio de 2009
Buenos Aires.— Martín Ríos, el denominado "tirador serial de Belgrano", fue absuelto por inimputable. Los jueces determinaron por unanimidad que el joven tiene sus facultades mentales absolutamente alteradas. Y que por ello no pudo comprender la criminalidad de sus actos ni pudo dirigir sus acciones al momento de cometer los cuatro ataques a balazos que se le imputaron, entre ellos el que finalizó con el crimen de Alfredo Marcenac, el 6 de julio de 2006 en la avenida Cabildo al 1700, del barrio de Belgrano.
Pese a que el fallo fue cuestionado por los padres de Marcenac ya hubo un antecedente previo, en otro juicio, que no llegó a término porque se había declarado insano a Ríos. Quien tampoco queda libre con esta resolución: será recluido en un instituto neuropsiquiátrico del Servicio Penitenciario Federal (SPF). Y no podrá salir en tanto los peritajes que se le realicen periódicamente lo sigan considerando, como hasta ahora, peligroso para sí mismo y para terceros.
Los magistrados Ana Dieta de Herrero, Carlos Bruno y Alfredo Rizzo Romano resolvieron que Ríos sea sometido a los tratamientos psiquiátricos necesarios y que con el paso del tiempo se le hagan nuevos peritajes para establecer su estado de salud mental.
Dispusieron una medida de seguridad para que quede alojado en la unidad penitenciaria que funciona en el Hospital Neuropsiquiátrico Borda, donde actualmente está detenido.
La protesta. El fiscal del juicio, Carlos Giménez Bauer, quien había solicitado en su alegato la pena de reclusión perpetua para Ríos, adelantó a los padres de Marcenac que en los próximos cinco días hábiles que tiene de plazo apelará el fallo ante la Cámara de Casación Penal.
La sala de audiencias del edificio de Lavalle 1171 estuvo ayer colmada como lo estuvo en las siete jornadas anteriores del debate que se inició el 3 de junio pasado. Los Marcenac estuvieron acompañados por decenas de familiares y amigos que viajaron especialmente desde Necochea —su ciudad natal—, aunque en la sala sólo pudieron pasar unas 40 personas.
Ríos estuvo presente durante la lectura del fallo con la misma actitud que tuvo las pocas veces que estuvo presente en las audiencias: mirada al piso, balanceándose de adelante hacia atrás y completamente abstraído de lo que pasaba o decían a su alrededor.
Esquizofrenia. La materialidad y la autoría de los hechos jamás fue cuestionada
por la defensa del “tirador”, pero de los 17 peritos que analizaron la salud mental de
Ríos y declararon en el juicio, 12 —entre ellos 10 oficiales—, sostuvieron que padecía
una esquizofrenia que lo hacía inimputable.
Incluso los peritos de la defensa sostuvieron que Ríos “no
distingue entre jugar a la PlayStation o estar en la calle matando gente” y que debe estar
internado “de por vida”.