El rescate de un preso, hace 22 años, en el que mataron a un policía en el Hospital Carrasco
El recluso fue recapturado a las dos horas. Un joven y dos chicas, entre ellas la hermana del detenido, fueron condenados a prisión perpetua en 2004

Miércoles 15 de Noviembre de 2023

Si bien los intentos de fuga o de liberación de presos que se encuentran eventualmente internados en un centro de salud tienen cierta habitualidad hay que remontarse más de veinte años para encontrar un caso en el que un custodio policial resultara asesinado en una acción como esa, tal como ocurrió la noche del miércoles en el Hospital Provincial. Fue el 7 de julio de 2001 a las 15.30 cuando dos jóvenes y una chica ingresaron al Hospital Carrasco de Avellaneda y Zeballos y, sin llamar la atención, llegaron hasta la puerta de una habitación en la que estaba internado Juan Gómez, por entonces un joven de 27 años que padecía tuberculosis y tenía sida.

Junto con el paciente detenido, que seis días antes había intentado escapar del efector en un incidente en el que terminó amenazando con “matar a quien sea” para lograrlo, estaba su hermana Mariela. El agente Alexis Salguero, un joven de 23 años que siete meses antes había egresado de la escuela de cadetes y prestaba servicio en la comisaría 17ª de Fisherton, vigilaba lo que ocurría en la habitación sentado en una silla ubicada en el pasillo de ese sector.

De pronto los tres recién llegados fueron directamente contra a Salguero, lo sujetaron por la espalda mientras uno le gatilló a quemarropa en la nuca. Con el policía agonizante, le sacaron las llaves de las esposas —no le sustrajeron el arma reglamentaria— e ingresaron a la pieza donde liberaron a Gómez y todos —también la hermana del preso— se dieron a la fuga por un patio trasero luego de romper una puerta vidriada.

El ruido del disparo y el vidrio roto sorprendió a un enfermero que minutos antes le había colocado un medicamento a Gómez. “Me di vuelta y vi a dos vaguitos que se mandaban a través de los vidrios de la puerta como en las películas”, narró. Gómez, su hermana y los tres intrusos huyeron por un patio trasero y saltaron un tapial para escapar por calle Río de Janeiro. Una mujer policía los corrió e incluso llegó a disparar un par de veces. Junto al muro quedó abandonada una escopeta. Y a unas dos cuadras, en la esquina de Lima y 3 de Febrero fue hallada una pistola calibre 9 milímetros.

Apenas dos horas pudo gozar Gómez de esa ansiada y sangrienta libertad. Sobre las 17.30 fue recapturado por efectivos del Comando Radioeléctrico en la casa de un familiar en la zona noroeste junto con su hermana Mariela. El entorno del preso orientó la pesquisa y con el tiempo fueron identificados los homicidas. La investigación estableció que Carlos Capansi fue quien le disparó a Salguero con una pistola de 9 milímetros que días antes le había robado a dos hombres en una pelea callejera. El otro intruso fue Alfredo Taboada, quien portaba la escopeta y nunca pudo ser encontrado. La joven que entró con ellos dos fue Vanesa Yanina Ramos, de 22 años.

En 2004 el juez Julio César García condenó a prisión perpetua Capansi, de 23 años, a Ramos y a Mariela Gómez, ambas de 22. El magistrado entendió que los tres habían sido parte del plan aunque solo el muchacho hubiera gatillado y las dos mujeres ni siquiera portaran armas. Entre las evidencias que incriminaron a Gómez, cuando fue detenida todavía tenía en su poder las llaves de las esposas con las que había liberado a su hermano.

Pero sin sangre

Los hospitales suelen ser, no sólo en las películas, un lugar que algunos presos suelen intentar aprovechar para escapar de sus encierros. En general aprovechando un descuido —o, cuando se comprueba, alguna complicidad— de sus custodios y en acciones veloces que no van más allá de algún golpe. Pero una acción armada como la desplegada el miércoles a la noche no suele ocurrir.

De hecho, una irrupción similar el mismo Hospital Provincial ocurrió la madrugada del 25 de mayo de 1998 cuando un hombre y una mujer ingresaron al efector y fueron hasta la puerta de la habitación 102 donde esta internado Carlos Gabriel “Mojarra” Viale, preso por robo calificado. En una operación que afortunadamente no causó heridos, la pareja ingresó a la pieza y la mujer se acercó al detenido.

El policía que lo custodiaba le dijo que se fuera y entonces el hombre extrajo una pistola calibre 22 con la cual lo redujo. En ese momento la mujer también extrajo un arma de fuego con la que amenazó a otros dos pacientes. Viale y sus cómplices se fueron del hospital dejando al policía esposado a una cama.