POLICIALES

"El que estaba en la moto le decía al que estaba armado que me disparara"

Facundo relató cómo fue el atraco que el martes a la tarde terminó con su papá herido de dos balazos en Viamonte y Dorrego. El estremecedor relato de dos minutos de terror

Jueves 27 de Agosto de 2020

Ya había oscurecido la tarde y Luis estaba en la terraza de su casa de Viamonte esquina Dorrego, en el barrio Abasto, a una cuadra del parque Independencia. Tres minutos después estaba a bordo de un patrullero que lo llevaba a toda velocidad al Hospital Clemente Alvarez con un balazo en el abdomen y otro en el hombro. Su esposa Alejandra y su hijo Facundo no podían ni pensar en el asalto a mano armada que había sufrido el joven de 25 años en ese breve lapso de eternidad. El hombre de 54 años quedó fuera de peligro pero deberá afrontar una operación por la fractura expuesta de húmero que sufrió. Y su familia deberá lidiar con el miedo que dejó impregnado un momento que sólo tuvo de bueno el hecho de que no haya sido peor; en un barrio donde hasta el martes a las 19.45 vivían sin temores.

“Todo en menos de dos minutos”, calculó Facundo. Tras estacionar su auto por Dorrego, había caminado no más de diez metros hasta la casa de sus padres cuando, luego de tocar timbre y disponerse a esperar a que le abrieran la puerta, se dio cuenta de que lo estaban asaltando dos tipos con barbijo que habían llegado muy sigilosamente en una moto roja en contramano por la vereda de Dorrego.

“No los escuché. De pronto uno se baja de la moto y me pone un arma en la cabeza. Me quedé congelado del susto”, contó antes de describir que el ladrón armado comenzó a revisarle los bolsillos mientras el otro también lo encimaba, sin bajarse de la moto.

>>Leer más: Lo balearon cuando quiso defender a su hijo de un asalto en Dorrego y Viamonte

Mientras lo manoteaban para ir despojándolo de su billetera, el celular y un anillo lo increpaban para que les abriera la puerta de la casa, como si hubieran gestado súbitamente la idea de convertir un arrebato al voleo en una entradera. “El que estaba en la moto le decía al que estaba armado que me disparara”, recordó Facundo, que creyó ver la moto parecida a una Honda Titán o una Yamaha YBR roja. En cuanto a la vestimenta de los hampones, la respuesta fue: “«Mirá para abajo», me dijeron. Sólo pude ver el arma, que después me dijo la policía por lo que les conté que podía ser un revólver calibre 22”.

Entre gritos y empujones a todo vértigo, segundos después de haber llegado a la mente de los ladrones, el plan entradera se abortó de cuajo. “Y cuando me estaba por arrancar la cadenita cuando se abrió la puerta de casa”. Era Luis, que salió raudo a defender a Facundo, tal vez sin tener muy en claro a qué situación se expondría.

“Cuando le iba a abrir la puerta a Facundo escuché que algo pasaba y también me quedé congelada, sin saber qué hacer”, contó Alejandra, que sólo atinó a subir corriendo a la terraza a decirle a Luis que estaban asaltando a su hijo. “Bajó a toda carrera y abrió la puerta, no pensó en nada”, agregó la mujer.

Facundo puso en palabras una secuencia que habrá durado no más de 20 segundos. “Salió y lo primero que hizo fue tratar de manotearle el arma al que me apuntaba. No pudo, entonces se fue contra la moto. El tipo trató de arrancar pero él se agarró de la moto. Entonces el otro se acerca y le pone tres tiros a quemarropa, a centímetros. Uno le erró, el otro fue en el hombro y el tercero en el abdomen”.

Luego de escuchar los tres disparos Alejandra salió y vio a su marido tirado ensangrentado. De profesión médica, antes de que los nervios terminaran de apoderarse de ella pudo constatar que la herida del abdomen no era tan grave, peor era la del hombro. Los ladrones ya habían fugado cuando justo pasó un patrullero que asistió a las víctimas.

Luis fue llevado al Heca, donde constataron que su vida no corría peligro y lo derivaron a un sanatorio privado donde deberán operarlo por la fractura. ¿Qué les contó él sobre lo que pasó? “Pensó que lo mataban. Es evidente que los tipos estaban dispuestos a matar. Si le disparás tres tiros a alguien a quemarropa es para matarlo”, respondió Facundo, convencido, pero como si no terminara de creer que lo que pasó en esos dos minutos realmente ocurrió.

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