Viernes 11 de Septiembre de 2009
“Cuando lo vi en el noticiero, no lo podía creer”, comentó Federico Alegrechy, un muchacho de 21 años que compartió con Lalo el octavo y el noveno año en la Escuela Brigadier López. Y para explicar su sorpresa comentó que Estanislao era “un chico tranquilo” con el que compartió almuerzos y horas de gimnasio.
El chico que desató la tragedia en el barrio Alberdi no terminó con su grupo inicial de compañeros porque repitió el noveno año aunque continuó viéndolos en los recreos en el patio de la escuela. Lalo completó sus estudios secundarios en 2007.
Desde entonces, los dos chicos perdieron el contacto cotidiano y, algunas noches, en el verano pasado, se cruzaron en el boliche Madame.
Una docente, de nombre Stella Maris, quien tuvo como alumno al joven en el secundario. comentó que el muchacho “era alegre, para nada violento” y que si bien tenía algunos problemas de conducta “no eran nada graves”. “Siempre estaba presente la muerte del papá, tenía mucha rabia y rencor por lo que le había pasado en la vida. Lloraba con un desconsuelo muy grande cuando hablaba conmigo”, agregó.
La facultad. Patricia, profesora de Estanislao en el primer año que cursó en la Facultad de Ciencias Agrarias, conserva una consideración muy afectuosa hacia él. “Era un chico normal y, especialmente, muy cariñoso”. Según contó a Radio Dos, lo llegó a conocer con cierta cercanía porque ambos compartían la pasión por el remo. Lalo también jugaba al el fútbol de salón en Rosario Rowing Club y es hincha de Rosario Central.
Patricia recordó que una de las últimas veces que lo vio “fue cuando vino a mi casa a buscar una revista sobre remo”, dijo la docente. Mientras estuvo en contacto con el muchacho nunca advirtió alguna situación anómala.
“Al principio se comportó como la mayoría de los estudiantes de primer año: se hacía el canchero y la mayoría del tiempo se la pasaba hueveando. Después aprobó la materia. Me quedé helada con lo que pasó”, remarcó.