Policiales

El policía Bustos había estado en dos tiroteos que marcaron su vida

El origen de su cuadro habría sido un incidente violento ocurrido hace trece años, según relató.

Domingo 21 de Julio de 2019

El examen de la Junta Especial en Salud Mental al policía Alejandro Rubén Bustos, de 49 años, da cuenta de un historial con experiencias traumáticas en la fuerza a la que ingresó en 1997. El hombre es padre de cinco hijos mayores de 18 años y está divorciado. El origen de su cuadro habría sido un incidente violento ocurrido hace trece años, según relató, cuando un compañero de trabajo murió en sus brazos durante un tiroteo en una maderera de Eva Perón al 8000.

El policía sufrió entonces una "descompensación subjetiva" y estuvo alejado de las tareas policiales de 2006 a 2010. En ese período le expidieron una licencia psiquiátrica en la Oficina de Control de la policía. Pero la medida no fue acompañada de un tratamiento específico. Sólo se consigna que en esa época realizó changas de albañilería y pintura para sostener a su familia.

En las entrevistas realizadas en el marco de la causa por el doble crimen de Emanuel Medina y David Campos, Bustos manifestó que recién comenzó a recibir tratamiento psiquiátrico en 2013. Fue a partir un procedimiento policial en el cual "recibió cinco disparos que le causaron fractura del radio y rotura de una arteria", lo que le provocó un cuadro de ansiedad y crisis de pánico.

Esa balacera ocurrió, según el policía, tras la persecución a una moto que "se escapaba por calle Godoy al fondo pero era esperada en un búnker. Gracias a Dios mi compañero se salvó. Sólo fui herido yo, me corría sangre por las manos. Nunca había agarrado sangre con tierra", recordó Bustos.

Estuvo internado en el sanatorio Laprida, luego fue evaluado por la Dirección de Medicina Legal y a los veinte días regresó a la fuerza. Inició el tratamiento psiquiátrico porque tenía miedo de salir a trabajar. Experimentaba a diario crisis de pánico por las que "se medicaba sintomáticamente en el lugar de trabajo". Cuando esos episodios lo afectaban dentro del patrullero y los ansiolíticos no respondían, su compañero lo llevaba al Heca. "Refiere las crisis como sensación de ahogo y palpitaciones. Se tiraba en el móvil para respirar mejor", cita el dictamen.

Otro hecho traumático

El informe arrojó que al momento de la balacera en Cazadores y Callao donde murieron Medina y Campos, el policía estaba bajo un cuadro de "intensa ansiedad" propia de la "reexperimentación de sucesos previos vividos, con valoración y accionar no acorde a la realidad sino a dichas experiencias traumáticas". Bustos dijo que sintió "un episodio de ahogo" cuando iba en persecución por la avenida de Circunvalación y pensó: "Esto va a terminar muy mal".

Si bien en la causa está controvertido que las víctimas hayan disparado, esto dijo el principal acusado: "Yo iba ahogado, vidrios polarizados, no se veía nada. Yo me bajo rápido. Vi el vidrio roto, el arma apuntándome. Empecé a disparar mal. Cuando disparan desde adentro del auto se me apodera el miedo total. Siento el silbido. El sonido es el mismo que cuando me pegan en la pierna, casi me orino encima. Yo cerré los ojos y se me quedó la mente en blanco. Luego siento el abrazo de un compañero. El enfrentamiento es un instante. Pude haber muerto. Ahora me despierto viendo que alguien sale de atrás de un árbol. Una sombra. No le puedo ver la cara".

Para la Junta médica, Bustos "ha desarrollado un discurso con lógica interna a lo largo de las entrevistas. Sin contradicciones, sin reticencias ni especulaciones ostensibles, enmarcado dentro de lo propio de un trastorno por estrés post trauma crónico con depresión residual".

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