Policiales

El perfil de un muchacho prófugo que está acusado de tres homicidios

Con 20 años ya tiene una decena de antecedentes penales por hechos cometidos en la zona sur. Ahora le imputan tres crímenes ocurridos en los últimos 50 días en el barrio La Granada.

Domingo 29 de Julio de 2012

Por segunda vez en un mes y medio, el apodo de Pototo se escuchó en las calles de los barrios La Granada y 17 de Agosto como autor material de un doble crimen. El muchacho es el principal sospechoso de las muertes de Héctor Miguel Gómez, de 29 años, y Diego Martín Fernández, de 33, ultimados a balazos el Día del Amigo en la plazoleta ubicada en Arrieta y el Pasaje 518, a metros del Casino City Center. Su irrupción en las crónicas policiales sobre "hechos de sangre", como antaño se mencionaba a los homicidios, había sido el 7 de junio último cuando al filo de la medianoche Jonathan Yonita Avalos, de 17 años, fue asesinado con dos tiros en inmediaciones de Melián y Caña de Ambar.

Pototo tiene 20 años, varios antecedentes como adolescente en conflicto con la ley penal y tres como mayor de edad. Estos últimos se reparten entre tentativa de robos y hurto. Hasta que Yonita Avalos cayó fulminado de dos balazos era poco lo que se conocía sobre Pototo, un muchacho que supo hacerse un nombre antes de cumplir los 18 años robando motos en barrio Tiro Suizo y Fuerte Apache. Ahora, acerca de él hay dos visiones. Una que surge de su familia y allegados dice que se estaba rescatando (resocializandose) y se ganaba la vida cirujeando en un carro tirado a caballo. La otra mirada afirma que Pototo es un soldadito de la mítica banda de Los Monos, es decir un pistolero a cargo de custodiar los quioscos de venta de droga.

"La verdad es que no lo veo como un soldadito, pero todos los días se aprende algo nuevo. En el caso de Yonita, este pibe se la tenía jurada porque cayó preso cuando Avalos lo baleó en la panza hace un par de años. A Avalos lo mató con dos balazos. En el último caso, el de Gómez y Fernández, uno de los muertos tiene dos disparos y el otro uno solo. Puede ser que haya usado un revólver calibre 32 o 38, porque no se secuestraron vainas servidas. Si fuera soldadito los cuerpos tendrían de cinco plomos para arriba. Esos muchachos se manejan así", explicó una fuente policial conocedora del territorio y consultada ayer.

Lo balearon. Siendo menor de 18 años, Pototo se hizo un nombre robando motos en los barrios Tiro Suizo y Fuerte Apache, donde vivía, en jurisdicción de la comisaría 15ª. Esa carrera se vio cortada cuando tuvo un cruce con Yonita y éste lo baleó en la panza. Fue a mediados de 2011. Yonita era uno de los integrantes de la gavilla de muchachos sin calma que tiene a maltraer a los vecinos de barrio Las Flores y que es conocida como "Los cambiches". Al ingresar herido de bala a la guardia del hospital Roque Sáenz Peña, la policía se enteró y Pototo marchó preso por ladrón de motos. Tras salir de prisión dejó Fuerte Apache y para el mes pasdo vivía en el barrio 17 de Agosto, a metros del casino.

La noche del jueves 7 de junio, Yonita caminaba junto con Santi, de 15 años, cuando en inmediaciones de Caña de Ambar y Melián se cruzaron con Pototo, Satanás, un hermano de este y El cabezón. En el barrio se comentó que cuando Pototo vio a Yonita sacó un arma plateada y lo primereó. En el lugar se secuestraron vainas calibres 22, 9 y 11.25 milímetros. Yonita recibió impactos en la cabeza y en el pecho, a la altura del esternón. ¿Cuántas armas se dispararon en el lugar? Al menos tres. Ante el llamado de los vecinos al 911, la policía llegó al lugar. Efectivos de la subcomisaría 19ª y la sección Homicidios fueron hasta la casa de Pototo, ubicada a 100 metros de la escena del crimen, pero el pibe ya no estaba. Su familia le entregó a la policía un revólver calibre 38 largo que quedó a disposición del juez de Instrucción Juan Andrés Donnola, quien investiga ese asesinato.

Discusión fatal. Un mes y medio más tarde, el apodo de Pototo sonó otra vez. Fue el viernes 20 de julio, pasadas las 16. Héctor Miguel Gómez y Diego Martín Fernández, dos hombres con prontuarios abiertos, charlaban en la plaza de Pasaje 518 y Arrieta, a metros del casino. Una zona donde algunos familiares de Pototo cuidan autos. Junto a Gómez y Fernández estaba una tercera persona. Y es más. Varios testimonios indicaron que un par de horas antes el propio Pototo había estado en ese lugar compartiendo una cerveza. Luego se fue.

Pero Pototo regresó al lugar en bicicleta. Nadie se escondió, nadie huyó. Fuentes allegadas a la pesquisa en manos de la jueza en feria, María Laura Sabatier, indicaron que Gómez, Fernández y Pototo habían coincidido durante poco tiempo en un lugar de detención. Según la investigación, Pototo primero charló con Gómez, pero la cosa se puso áspera. Ante lo espeso del clima Fernández intentó intervenir. Entonces se escucharon al menos tres detonaciones. Gómez recibió dos balazos: uno en la zona dorsal derecha y otro en el hombro. A Fernández un plomo le perforó el tórax.

Mientras las dos víctimas agonizaban sobre la tierra de la plazoleta, Pototo se fue como había llegado, en su bicicleta. En la escena del doble crimen no quedaron vainas servidas, lo que indica que el tirador utilizó un revólver que podría ser calibre 32 o 38. Malherido, Fernández fue trasladado al Hospital de Emergencias donde murió a las 18.30, mientras lo estaban operando. A Gómez lo subieron a un auto y lo llevaron al hospital Roque Sáenz Peña, pero corrió la misma suerte que Gómez. Al menos un testigo, que no sería directo del crimen pero que habría recibido información de personas que vieron la escena, indicó que el hombre que jaló el gatillo era Pototo

A partir de ese momento el muchacho "está de vuelo", como en la calle se referencia al haber desaparecido de los lugares que se solía frecuentar. "Ahora es como un fantasma. Entran llamados a la policía para decir que lo vieron en tal o cual lugar, que anda a caballo o en bici por distintas zonas. Pero cuando lo vamos a buscar no hay nada. Habrá que ver cuánto tiempo se puede ocultar con tres muertes al hombro", explicó otra fuente consultada.

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