El peregrinar de dos familias que solamente piden justicia
Los parientes de David Campos y Emanuel Medina protestaron por la desorganización con la que se inició el juicio por el doble crimen

Sábado 05 de Septiembre de 2020

Las familias de David Campos y Emanuel Medina no dejaron de correr ni el día en que comenzó el juicio de sus vidas. “Fue una desorganización total desde que llegamos. No sabían cómo hacer para que presenciemos la audiencia. Con mi hermano no pudimos entrar hasta después del primer cuarto intermedio y es muy angustiante porque este es un Centro de Justicia nuevo. Encima hay que escuchar a abogados que dicen tener síntomas de Covid una vez que arrancó la audiencia con más de 40 personas adentro. Es lamentable seguir así en esta ciudad”, explicó Germán Campos, hermano de una de las víctimas del doble crimen. “Armaron todo rápido porque se vencían las prisiones preventivas y los principales acusados podrían quedar en libertad, por eso lo apuraron. Y cuando vos hacés las cosas rápidas te salen mal. Abogados que renuncian un día antes y defensores públicos que se hacen cargo pero están sobrepasados son cosas que molestan, te dejan un gusto amargo”, explicó Germán.

“Hace tres años y dos meses que esperamos este momento. Pedimos justicia por David y Emanuel. Hay dos familias que pelean junto a organizaciones sociales y esperan un veredicto. Ahora hay que esperar 14 días más. Queremos una sentencia justa que mande a la cárcel a los culpables”, agregó.

La mañana del 23 de junio de 2017 David Campos, de 28 años, y Emanuel Medina, de 32, se estrellaron contra un árbol en Callao al 5700 a bordo de un Volkswagen Up tras ser perseguidos por móviles policiales durante media hora. Según la acusación las víctimas fueron rodeadas por policías que dispararon a mansalva contra los jóvenes sin que opusieran resistencia. Medina recibió 9 balazos y 5 alcanzaron a Campos. En principio se dijo que habían evadido un control vehicular y eso dio inició a la persecución. Pero sus familiares sostienen que no fue así y que se trató de un caso de gatillo fácil en el que se adulteró la escena e incluso se plantaron dos armas.