Policiales

“El miedo que tiene la gente es lo que le da impunidad a los asesinos de mi hijo”

Lo dijo la mamá de Alejandro “Piru” Fernández, asesinado en noviembre pasado en el noroeste de la ciudad. Acusan por el hecho a los hijos de un ex policía.

Jueves 03 de Marzo de 2016

“En el barrio todos saben cómo fueron las cosas, pero hay muchos testigos que están amenazados. Y el miedo que tiene la gente es lo que a ellos les da impunidad”. Para Verónica Encina todo dejó de ser igual a partir de las 17.30 del 26 de noviembre pasado, cuando su marido le avisó que “Piru”, su hijo de 21 años, yacía muerto a una cuadra de la casa. Se llamaba Alejandro Fabián Fernández y fue baleado en Bielsa entre Bolivia y Ecuador, en el noroeste de la ciudad. A pesar de que aún no superó el duelo, Verónica lucha para saber quién lo mató. Y por eso ayer fue recibida por el fiscal Pablo Pinto: “Me voy muy satisfecha porque el fiscal me confirmó que la causa está avanzando y que ninguna prueba se perdió. El fiscal tiene la misma información que nosotros. Me dejó tranquila cuando me dijo que él es un hombre que no se casa con nadie y no tiene compromisos”, relató la mujer de ojos tristes.

Ayer a la mañana una veintena de personas se concentraron en la plaza ubicada frente a la sede de la Fiscalía de Homicidios, en Montevideo al 2200. Muchos lucían una remera blanca con el rostro de Piru. Iban en son de paz, tras realizar el viernes pasado, en Fisherton Industrial, la primera marcha reclamando justicia por la muerte del muchacho, que era padre de una beba. Los familiares y conocidos de Piru Fernández señalaron como los autores del asesinato a dos hermanos (Brian y Sebastián A.), hijos de un ex policía y actual encargado de una empresa de seguridad privada. Incluso, cuentan que una de las hermanas de los apuntados y su pareja trabajan en la seccional 17ª, en el barrio donde ocurrió el crimen.

Esos antecedentes les hicieron temer que la causa quedara dormida. “El fiscal Pinto me dijo que él no se casaba con nadie y que si tenía pruebas para encarcelar a un policía o a un familiar, lo iba a hacer”.

De amigos a enemigos. Tras compartir con su gente los resultados de la reunión con el fiscal, Verónica recordó a La Capital cómo asesinaron a Piru. “La del 26 de noviembre fue una tarde soleada. Mi hijo se bañó, charló con el padre y se fue para la carnicería de Esquiú y México donde trabajaba. «¿Negro, te vas a trabajar?», le pregunté. Y se fue. El siempre hacía el mismo camino a pie. Cuando salió se escucharon tres detonaciones y enseguida llegaron los vecinos a avisar que le habían pegado a Piru. Cuando llegamos tenía dos balazos. Uno en el brazo izquierdo y otro en la sien derecha. También tenía un raspón sobre el lado izquierdo de la cara”, describió Verónica. “Muchas personas fueron testigo de lo que sucedió, pero tienen miedo porque la familia de los asesinos andan amenazando todo el tiempo”, explicó.

Lo que sabía la familia Fernández fue que Piru había discutido con los hermanos Sebastián y Brian A., con quienes hasta hace poco más de un año compartía cierta amistad. “Había discutido con Sebastián, pero hablaron y parecía que estaba todo bien. ¿Por qué se pelearon? Eso es algo que los hijos no comparten con sus padres”, recordó Verónica.

“La teoría que nosotros tenemos es que a Piru primero lo atropellaron con un auto para hacerlo caer sobre el pavimento y luego le dispararon en el piso. El iba por el borde del asfalto, junto a la zanja de desagüe, y el impacto lo tomó por sorpresa. Tiene el disparo en el brazo izquierdo porque se quiso tapar la cara. Hay testigos que dicen que el que disparó fue Brian; otros que fue Sebastian. Lo que sucede es que los dos son muy parecidos”, indicó la mujer.

Según el acta preventiva elaborada por agentes de Gendarmería Nacional, Piru Fernández tenía una pistola en la cintura y a pocos metros de su cuerpo quedó tirada otro arma sin cargador. “Nosotros no podemos decir si eran o no de él, porque lo desconocemos. Sí sabemos que aparecieron al lado del cuerpo”, explicó la madre del pibe asesinado. Piru no tenía antecedentes policiales y la tarde del crimen, un hombre que se presentó como tío de la víctima, comentó ante un periodista de este diario que “el arma que se encontró tirada no era de él. Ale tenía una pistola 22, pero la llevaba como defensa personal. Trabajaba en una carnicería y salía temprano con la moto. No quería que le robaran y por eso andaba armado. El muchacho con el que se peleó es hijo de un policía y hace un tiempo se agarraron a trompadas”.

Acción y reacción. La primera fuerza que llegó a la escena del crimen fue Gendarmería. Y la última dotación en arribar  fue el personal de la comisaría 17ª. El Fiscal Pinto confirmó que no delegó trabajos de campo o pericias a esos policías. Horas después del crimen, los vecinos indignados arremetieron con la casa de los apuntados y le prendieron fuego. Esto significó que los sospechosos y su familia debieran marcharse del barrio. Pero esa situación duró poco tiempo.

“Ellos andan sueltos como si nada. La madre de Piru se los ha encontrado en el Centro de Distrito Municipal Noroeste, de Junín y Provincias Unidas, y se le rieron en la cara”, explicó una de las mujeres que secundaron a Verónica en su reunión con el fiscal. “Nosotros le vamos a dar tiempo al fiscal para que trabaje, pero necesitamos que se haga Justicia por el crimen de mi hijo”, contó la madre de Piru Fernández.

La familia quiere ser querellante en la causa. Tras reunirse con la madre de Alejandro “Piru” Fernández, allegados al fiscal Pablo Pinto confirmaron que la familia presentó un escrito para constituirse como querellante en la causa. Aún resta que la Oficina de Gestión Judicial programe la audiencia para que se analice ese pedido. También confirmó que en el expediente declaró un testigo de identidad reservada y el fiscal tiene cuatro CD’s con filmaciones de una empresa ubicada en las inmediaciones del lugar del crimen que podrían haber registrado la secuencia.

Asimismo, los investigadores desestimaron de plano que personal de la comisaría 17ª pudiera manipular las armas encontradas en el cuerpo y cerca de Piru. “Personal de la comisaría 17ª fue la última en llegar a la escena del crimen de la que se había hecho cargo Gendarmería”, indicó la fuente. Otro detalle que brindó el vocero es que en el informe preliminar de la autopsia se “describen pormenorizadamente las heridas de bala y sus trayectorias; y también refieren que el muchacho tenía escoriaciones en las rodillas, que podrían ser producto de que al ser baleado cayera de bruces. Pero no hay mayores descripciones de heridas, aunque vale resaltar que aún no llegó a Fiscalía el informe final de la necropsia”.

 

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