Sábado 18 de Febrero de 2017
Con el persistente rumor de que Alberto "Tato" Caminos había pedido declarar ante el tribunal y que si no se lo permitían hablaría ante los medios de prensa, ayer se desarrolló la quinta audiencia del juicio oral y público que se le sigue a Diego "Panadero" Ochoa como instigador del crimen de su antecesor en el liderazgo de la barra brava de Newell's, Roberto "Pimpi" Caminos.
El comentario de que el hermano de Pimpi quería decir lo suyo en el juicio aunque no había sido citado como testigo por ninguna de las partes mantuvo la expectativa de un día en el cual, entre los testimonios de varios policías e integrantes del Servicio Penitenciario, los más interesantes corrieron por parte del jefe de la Policía de Investigaciones (PDI), comisario Daniel Corbellini; y el alcaide de la cárcel de Piñero donde Ochoa está preso, José Castella.
Corbellini, sin poner nunca el acento en la barra brava de Newell's ni mucho menos en el acusado, contó su experiencia en investigaciones realizadas en diferentes barras de distintos clubes de fútbol y cómo, a partir de esos trabajos, llegó a comprender "cómo se estructuran, organizan y funcionan las barras tanto dentro como fuera de los estadios y también sus actividades económicas y sus vínculos con los dirigentes de las instituciones". En ese sentido recordó haber hecho trabajos no sólo en torno a la hinchada leprosa sino también en Rosario Central, Colón, Atlético de Rafaela y hasta Boca Juniors.
El comisario de la PDI también respondió, ante una consulta de la Fiscalía, que "nunca" había hecho investigaciones en el marco del caso que se está juzgando, es decir que jamás investigó a Ohoa y que por eso sólo podía hacer referencias generales en torno a las barras y no a la persona que está sentada en el banquillo de los acusados.
Preso de alto perfil
En cuanto al alcaide de Piñero, reconoció que Ochoa está "catalogado como un preso de alto perfil" y que por ello "no puede ser alojado en cualquier pabellón o sector del penal". Recordó también que tras la estadía de Panadero en los buzones de la cárcel, de donde fue sacado tras una serie de audiencias y pedidos de hábeas corpus presentados por el abogado defensor Ignacio Carbone y tramitados por el juez Edgardo Fertitta (hoy integrante del tribunal que lleva adelante el juicio), fue "trasladado a un pabellón en el cual era delegado René Ungaro", quien purga una condena de 11 años como autor material del homicidio de Pimpi.
Fue entonces que el propio Ochoa pidió explicar su situación en el penal y los jueces le dieron la palabra. Panadero repitió que su traslado al pabellón donde está Ungaro había sido dictaminado por Fertitta y que él, por estrictas razones de seguridad, no puede estar en un lugar donde haya hinchas de Rosario Central, ni integrantes de las familias Cantero (o miembros de la banda de Los Monos) y Bassi, con quienes mantiene viejas rivalidades.
El juicio continuará el lunes, día en el que se espera la declaración de Carlos Alberto "Betito" Godoy, el joven condenado junto a Ungaro como el asesino de Pimpi Caminos, y quizás también la palabra de Tato Caminos si es que las partes y el tribunal acceden a agregarlo a la lista de testigos.