Policiales

El juez Vienna se apartó de la causa de Los Monos por "violencia moral"

El caso, que deberá ser elevado a juicio, podría pasar al Juzgado de Instrucción a cargo de Alejandra Rodenas. Ayer el magistrado se excusó de seguir tramitando el expediente en el cual procesó a 36 personas.  

Martes 30 de Septiembre de 2014

"Nuestro medio aún no está del todo preparado para hacer investigaciones de criminalidad organizada con plurales sujetos, imputados detenidos y delitos graves en los que se ha probabilizado su autoría. Algunos sectores no elaboraron cabalmente cuál es su función en estos procesos, dándole más importancia a una foto de un evento deportivo y si alguien (que no es parte del proceso) estaba más o menos lejos del magistrado, en contraposición con las acciones del juez en relación a quiénes procesó". Con esas palabras, por escrito, a las 12.45 de ayer el juez de Instrucción Nº 4 Juan Carlos Vienna se retiró de los Tribunales provinciales visiblemente contrariado pero con cierta mueca de tranquilidad en su rostro.

"Ya tienen una copia de la resolución, no tengo nada más que decir", declaró a este diario sobre su repentina decisión de excusarse por "violencia moral" de seguir investigando la intrincada causa penal por delitos derivados de la actividad de la banda narco criminal de Los Monos.

Punto final. Después de dos años en los que procesó a 36 personas y sorteó dos recusaciones —rechazadas por la Cámara Penal— Vienna decidió poner fin a su rol de juez instructor de una pesquisa que fue blanco de innumerables interpretaciones y objeto de más de una controversia política.

Uno de los cuestionamientos, más bien respecto de sus vínculos que sobre su trabajo judicial, fue planteado en mayo de este año. En esa oportunidad la defensa de dos imputados, Ariel Máximo "Guille" Cantero y el policía Sergio Blanche, pidió su recusación ante "la gravedad institucional" que se originó al conocerse una planilla de migraciones donde figura que Vienna había ingresado al país luego de un viaje a Estados Unidos casi a la par del padre de Martín "Fantasma" Paz, el joven vinculado al clan de barrio Las Flores cuyo crimen hace dos años dio inicio a la profusa investigación.

Pero para sumarle más polémica a la situación, la semana pasada se difundió una foto en la que se observa al funcionario compartir con Luis Paz la tribuna de la pelea de box entre Marcos Maidana y Aaron Broner, realizada en diciembre pasado en Estados Unidos), lo cual no hizo más que confirmar esa relación advertida en la documentación oficial de los viajes.

Esa vinculación no necesariamente lo interpela sobre su idoneidad u honorabilidad pero indefectiblemente lo colocó en un lugar incómodo y por el cual debió salir a dar explicaciones. De hecho, primero negó ser él la persona que aparece en esa imagen en el ring side, aunque luego lo reconoció ante un canal de televisión porteño.

Gajes del oficio. Al conocerse esa foto hasta el propio juez había adelantado la posibilidad de apartarse por estar "cansado de esto". Y ayer a media mañana se concretó el rumor que creció durante el fin de semana. Del propio despacho de Vienna se entregó a los medios una copia del texto en el que argumentó su decisión, luego de un repaso de la causa de más de 80 cuerpos, 19 mil fojas y 36 personas cuyos procesamientos fueron en su momento confirmados por la Cámara Penal.

"El proceso ya tiene la investigación concluida, sólo resta resolver algunas cuestiones singulares y realizar la admisibilidad de la requisitoria a juicio", manifestó el juez sobre la etapa casi concluyente del expediente.

Vienna remarcó que en la pesquisa, "una de las más importantes de la historia de la provincia", se realizaron distintas diligencias procesales sobre lo que denomina "criminalidad organizada", durante la cual valoró el aporte de la Corte Suprema, el procurador, la Cámara Penal, fiscales, investigadores, Poder Ejecutivo y funcionarios policiales.

Respecto de su rol enumeró una serie de circunstancias a las que llamó "gajes del oficio del juez penal", como "amenazas" a su vida y a la de su familia; "convivir con custodia policial"; intentos de "desacreditación de algunos sectores" y la "crítica razonada o no de legisladores" que, afirmó, debió "comprender y absorber como reglas de juego".

Agregó que, en su carrera de más de 25 años, esas situaciones "no influyeron en lo más mínimo" en su fuero íntimo, ya que todo lo decidido fue desde un tribunal "imparcial e independiente".

Pero al referirse a los últimos acontecimientos, Vienna sostuvo que "como prueba impertinente de la recusación se intenta colocar a personas muy allegadas" a su vida para que sean "auscultadas sobre aspectos menores, secundarios y ajenos a la investigación con el sólo propósito" de desacreditarlo.

En ese sentido, apuntó que a partir de esa acción "impertinente", y el hecho de que "la investigación está agotada", decidió ahora apartarse del proceso por "violencia moral", lo que supone que se sintió agraviado por alguna de las partes.

Competencia. En ese contexto, y en medio de idas y vueltas, ayer la causa fue girada al juzgado de Instrucción Nº 5 que según la redistribución de expedientes de viejo sistema penal quedará en manos de la jueza Alejandra Rodenas. Según fuentes judiciales, la magistrada se tomaría tiempo hasta hoy para decidir si acepta o no el caso. Si lo rechaza, el expediente volverá al despacho de Vienna para que sea elevado a la Cámara Penal, que resolverá qué juez continuará con el expediente.

"No dudo de la idoneidad y sentido común de la jueza que recibirá la causa. Tiene la suficiente aptitud y experiencia para comprender que todo tiene un límite y en este caso ha llegado", dijo en su escrito.

En lo que parece un tiro por elevación o una respuesta a ciertas críticas de las que fue blanco, el juez sostuvo: "Nuestro medio aún no está del todo preparado para realizar investigaciones de criminalidad organizada con plurales sujetos, imputados detenidos y delitos graves".

"Algunos sectores —prosiguió— no han elaborado cabalmente cuál es su función en estos procesos, dándole más importancia a una foto de un evento deportivo o si alguien (que no es parte del proceso) estaba ubicado más cerca o más lejos del magistrado, en contraposición con lo que significaron las acciones en relación a quienes procesó, a quienes detuvo, por qué delitos emitió su pronunciamiento y cuáles fueron las acciones más beneficiosas para la sociedad".

"Todos aprendemos —añadió— de las investigaciones a supuestas mafias que ya se enquistaron en nuestra sociedad y, valiéndose de malos hábitos, pretenden vender una realidad adaptada a sus intereses, sean económicos, políticos o simplemente coyunturales".

Abstractos. Finalmente, y al haberse excusado de seguir tramitando la controvertida causa, resolvió que los pedidos de recusación "devienen abstractos", y por lo tanto corresponde ordenar su archivo.

Abogados "sin límites"

En su pronunciamiento el juez Juan Carlos Vienna no ahorró críticas a los abogados que intervinieron en la causa. “Hacen un tarea bien remunerada, en función de ello y de las presiones de los imputados, especialmente de los detenidos, no tienen límites éticos en hacer presentaciones improcedentes, tendientes a anular una individualidad e inducir comportamientos falsos, que en definitiva forma parte de su trabajo”, disparó el magistrado.

Y a propósito de la labor de los abogados defensores, sostuvo que “cuando no se puede discutir los hechos delictivos atribuidos se trata de perjudicar desprestigiando a funcionarios policiales que se comprometieron con la causa (no a aquellos policías que están presos por hechos delictivos vinculados a la causa) y de desprestigiar al juez con revelaciones ajenas a la imparcialidad, lo que también forma parte de las reglas de juego”.

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