Policiales

El joven hallado en el río murió por asfixia por inmersión y no tenía golpes

Así lo sostuvo el fiscal Miguel Moreno a partir del informe preliminar de la autopsia. Se confirmó que los perseguían por un robo en el parque de las Colectividades.

Miércoles 04 de Noviembre de 2015

El preinforme de la autopsia practicada a Alejandro Ponce, el joven que se arrojó al río Paraná escapando de policías que lo habrían apedreado, determinó que el cuerpo "no presenta lesiones internas ni externas" y que la causa del deceso "sería asfixia por sumersión". Con ese resultado y el dato de que en plena persecución los agentes convocaron a Prefectura Naval (así surge del acta y de testigos) para el fiscal de Homicidios Miguel Moreno no surgen sospechas sobre el personal policial denunciado por la familia: "Estoy investigando las causas de una muerte. Si (Ponce) fue víctima de un hecho ilícito o simplemente se produjo una muerte porque él mismo se puso en peligro. Todavía no investigo a ningún policía".

El fiscal se entrevistó ayer con las dos víctimas del robo por el cual Ponce, de 23 años, y su hermano Luis, de 25, eran perseguidos por seis policías cuando se arrojaron a las aguas del Paraná, a la altura de los silos Davis, la tarde viernes. Los asaltados son un chico y una chica de 16 años a quienes les robaron sus pertenencias cuando paseaban por el parque de las Colectividades. Los dos declararon ayer que los policías convocaron a Prefectura Naval en el mismo momento en que los ladrones se arrojaron al agua, lo que también consta en el acta por el robo.

Tras ello Luis alcanzó la orilla y fue detenido. Según el acta, luego de un rastrillaje efectuado por dos lanchas de Prefectura "los efectivos consideraron que Alejandro habría logrado escapar y se fueron del lugar". La familia primero se atuvo a esa versión pero, como el joven no regresaba, el sábado una tía denunció su desaparición en la comisaría 3ª, donde se labró el acta por el operativo. Al ser imputado por el robo al día siguiente en una audiencia, Luis dijo que los efectivos "les arrojaron piedras mientras estaban el agua, que él sufrió un corte en la cabeza que requirió cinco puntos de sutura y que estaba preocupado por su hermano porque no sabía nadar y estaba desaparecido".

Sin lesiones. El cuerpo de Ponce fue encontrado el lunes al mediodía a unos 400 metros de los silos Davis y desde allí fue trasladado hasta la rampa de Prefectura ubicada detrás de Canal 5. Los investigadores lo identificaron a partir de una foto y luego fue reconocido por sus familiares en el Instituto Médico Legal.

El preinforme escrito de la autopsia que practicaron allí las forenses María Susana Soplan y Alicia Cadierno arrojó que "el cuerpo no presenta lesiones internas ni externas". Y la causa probable de muerte fue adelantada en forma verbal por Soplán al fiscal Moreno: "asfixia por sumersión". De todos modos habrá que esperar los estudios definitivos. El fiscal señaló que "se extrajeron cuñas de distintas partes del cuerpo y van a ser remitidas al laboratorio de anatomopatología para una precisión sobre la causa de la muerte".

El fiscal indicó que "objetivamente no existen elementos" para inferir que Ponce fue agredido antes de sumergirse. Tampoco encontró datos para poner bajo sospecha la actuación de la policía. Los seis efectivos que intervinieron están identificados. Son de la Patrulla de Intervención Urbana y la Patrulla de Intervención Barrial pero "por el momento no serán citados a declarar". El fiscal esperará a tener certeza sobre si serán o no acusados de algún delito en el futuro. Es que en ese caso cualquier testimonio previo quedaría invalidado. Además, Moreno dijo "no haber recibido las fotos y videos que la familia del muchacho dijo que presentarían"y que circulan por internet, para demostrar que fueron agredidos.

Pescando. La denuncia que presentó la familia Ponce es que el viernes alrededor de las 17 los muchachos fueron a pescar a la barranca. Pero del acta y la imputación a Luis surge que se refugiaron en la zona al ser perseguidos por policías tras un llamado al 911 que denunció el robo sin armas a la pareja de adolescentes. "Nos tiramos al río pero mi hermano se hundía y me pedía que lo ayudara. Mientras los policías nos arrojaban piedras", dijo Luis el lunes en la fiscalía.

El joven relató que, aunque se metió varios metros adentro, no pudo resistir el peso de la ropa y nadó hasta la baranda de una escalera mientras alentaba a su hermano a que flotara. Según indicó, los policías gritaban "dale, ahogate hijo de puta". Dijo que al ser detenido en la orilla vio que su hermano "había salido a flote y tenía el agua a la cintura". Y que al preguntar por él le contestaron "dejá de gritar, tu hermano se fue corriendo". Lo mismo relató el domingo al ser sometido a una audiencia imputativa con el fiscal Mariano Ríos Artacho, en la que fue acusado de robo simple y las partes acordaron su libertad con restricciones.

Relato falso. "El relato del hermano es falso", replicó ayer el fiscal Moreno. "Ellos no estaban pescando, habían acabado de cometer un robo. Hubo una persecución por la orilla, los dos se arrojan al agua. A uno (los policías) lo pierden de vista, el otro regresa y ahí es aprehendido", dijo el fiscal citando la versión policial. En el acta que se labró en la comisaría 3ª consta que al perder de vista a uno de los hermanos los policías convocaron a Prefectura Naval, que acudió con una lancha y otro vehículo de apoyo pero desistieron tras un rastrillaje negativo.

"El río Paraná tiene una visión de profundidad de cinco centímetros. Todo lo que esté por debajo no se ve", aclaró Moreno. Según el fiscal, la policía informó que uno de los sospechosos había escapado y ese día se lo buscó en las inmediaciones. Resta saber qué medidas tomó Prefectura en las horas siguientes y quién ordenó reanudar la búsqueda.

En tanto, las dos víctimas del robo le contaron a Moreno que al llegar la policía al parque se quedaron con tres efectivos en un móvil mientras otros tres bajaban a la barranca en persecución de los sospechosos. Los chicos escucharon por los handys que los efectivos dijeron "se tiraron los dos al agua" y que a los cinco minutos llamaron a Prefectura. Dijeron estar "cien por ciento seguros" de que el joven detenido es uno de los autores del robo. En este sentido, el fiscal señaló que a Luis se le secuestró entre sus ropas el documento y la billetera de uno de los chicos asaltados.

Condenados. Los dos hermanos estaban en libertad condicional tras ser condenados por delitos contra la propiedad. Según consignó el fiscal, Luis había recibido una pena de 3 años de prisión condicional y luego recibió otra a 4 años de prisión efectiva. Las dos se unificaron en 5 años y medio que vencen en 2007 y por la cual recuperó la libertad el 25 de septiembre. En tanto que Alejandro tenía una condena a 3 años de prisión efectiva y salió con la condicional a mediados del año pasado tras cumplir 8 meses de encierro.

El fiscal concedió que "es un aspecto a investigar si arrojaron piedras. El muchacho que sostiene que le arrojaron piedras presenta una lesión. Vamos a ver qué grado de compatibilidad existe entre su relato y los demás relatos". Por lo pronto, le asignó la investigación a Prefectura "por ser una fuerza que tiene afinidad con el ámbito donde ocurrió el hecho y porque no está discutida en este caso". Entre otras medidas, le pedirá a esa fuerza que determine cómo es el río en el sector donde se hundió Alejandro, qué accidentes y riesgos tiene y si es una zona apta para nadar. También convocará a declarar a Luis Ponce, el último en ver a Alejandro con vida en el agua.

Para el defensor de la provincia, “es una forma de apremio”

El Defensor General de la provincia, Gabriel Ganón, denunció que “existe entre algunos efectivos policiales el hábito de obligar a jóvenes que persiguen como sospechosos de un delito a tirarse al río como una forma de apremio y hostigamiento”, en relación a la posible causal de muerte de Alejandro Ponce.
  Asimismo acusó de “hecho lamentable” que luego de correr a ambos jóvenes la policía se llevara detenido al hermano de Alejandro y que a aquél no lo buscaran. Vale recordar que el lunes fueron secuestrados los libros de guardia de la seccional de calle Dorrego al 100 y el jefe de la Unidad Regional II, Marcelo Villanúa, defendió el accionar de sus subordinados.
  Finalmente, el Defensor aseguró que tras la recurrencia de irregularidades policiales en torno a la aparición sin vida de jóvenes en el río Paraná (Franco Casco en 2014 y Gerardo Escobar en septiembre pasado) se puede hablar de “el exterminio de jóvenes vulnerables, en una provincia que se parece cada vez más al Estado de Guerrero en México (donde desaparecieron 43 estudiantes)”.
 

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