Policiales

El hombre secuestrado en Rosario fue hallado en Granadero Baigorria

Lo levantaron el martes en el barrio Hostal del Sol, donde quedó su automóvil Volkswagen Bora. Pidieron dos millones de pesos y anoche lo tiraron en un campo con golpes, sedado y maniatado.

Jueves 23 de Octubre de 2014

El secuestro extorsivo no es un delito habitual en Rosario. Sin embargo, el martes a la noche una mujer denunció que su pareja había sido secuestrada pasadas las 16.30 en las inmediaciones de la avenida Central y Pizzarotti, en el barrio Hostal del Sol. El hombre circulaba en un Volkswagen Bora tras dejar a su hijo en el Club Tiro Federal, detrás del supermercado Carrefour.

Entonces un Peugeot 308 con vidrios polarizados le cortó el paso y tres hombres, uno de ellos empuñando una pistola ametralladora, lo hicieron subir al vehículo. El Bora quedó en medio de la calzada con la puerta abierta. Desde ese momento el paradero del hombre fue un misterio hasta que anoche, en un campo ubicado a la vera de la autopista Rosario-Santa Fe, en jurisdicción de Granadero Baigorria, lo abandonaron con algunos golpes, sedado y maniatado. La investigación quedó en manos de la Fiscalía Federal 1 de Rosario, a cargo de Marcelo Degiovanni y el juez federal Carlos Vera Barros, quienes ayer optaron por hacer silencio.

“Fue una locura que los medios hicieran trascender que hay un secuestro extorsivo. El fiscal Degiovanni no va a emitir declaración alguna”, dijo de muy mal humor una portavoz del fiscal ayer a la mañana cuando ya se conocía la denuncia.

Pilín. Todo empezó a las 16.30 del martes cuando Carlos Alberto V., conocido como “Pilín”, de 44 años y cuya actividad se desconoce, llegó hasta el complejo del Club Tiro Federal de Pizzarotti al 1800 bis, a pocos metros del Parque de los Constituyentes y detrás del hipermercado Carrefour. El hombre manejaba su VW Bora rojo y llevaba a su hijo de 12 años, quien juega en las inferiores tirolenses. Después de que el nene bajó, el hombre emprendió el regreso. Tras hacer unos 200 metros fue interceptado por los  captores.

Poco después hubo un llamado al 911. Un vecino dijo que, desde unos 100 metros, había visto como un 308 con vidrios polarizados cruzaba al Bora rojo y a punta de ametralladora pasaban a un hombre de un auto al otro. Cuando llegaron a la escena los móviles del Comando Radioeléctrico y de la subcomisaría 21ª se toparon con el Bora abandonado.

Al no haber denuncia policial los agentes se comunicaron con el fiscal de Flagrancia en turno, David Carizza, quien de oficio tuteló la pesquisa. “La policía provincial comenzó con las primeras investigaciones, pero después el tema paso a los federales. A las 17 del martes tomamos conocimiento de este hecho a través de la fiscalía”, explicó Carizza.

La policía rosarina trabajó de oficio el caso hasta que a las 21 del martes se anoticiaron de que la esposa de la víctima había radicado la denuncia ante la Policía Federal y el caso había sido tomado por el fiscal Degiovanni. Una versión que circuló toda la tarde de ayer habló de que los captores pidieron 2 millones de pesos y que hubo contactos entre los supuestos secuestradores y la familia.

Lo tiraron. Anoche, poco después de las 22, una joven que se identificó como Belén, llamó a la redacción de La Capital y dijo que en el campo de su padre, en inmediaciones de calle Eva Perón y la autopista a Santa Fe, en Granadero Baigorria, “desde un auto habían arrojado a la banquina a un hombre maniatado, golpeado y sedado porque, dijo, le habían dado una pastilla”. Y que ese hombre les dijo que era el buscado Pilín.

La joven explicó que el hombre logró llegar hasta la casa de su familia “casi arrastrándose”, y que les “pidió ayuda”. Entonces ellos llamaron al Comando Radioeléctrico y un móvil llegó hasta el lugar. “El hombre fue derivado al Policlínico Eva Perón para ser sometido a un chequeo porque estaba golpeado y no se lo veía bien”, confió el jefe de la policía rosarina, comisario José Luis Amaya. Nada se sabía al cierre de esta edición sobre el posible pago de un rescate y mucho menos sobre el móvil del secuestro que algunos vinculaban a cuestiones narcos o de compraventa de autos usados.

 

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