Jueves 18 de Febrero de 2021
El hombre de 37 años asesinado ayer con más de diez balazos a metros de su lavadero de autos era uno de los principales testigos en las causas que implican a Tania Rostro, una de las más singulares referentes de organizaciones criminales barriales, actualmente presa por ordenar balaceras y homicidios en la zona norte de la ciudad, a la vez que integrar en el rol de organizadora una banda dedicada al narcomenudeo.
Ramón Esteban Velázquez parece llevar el rótulo del alto precio que puede implicar ser testigo en una causa que alude a un actor destacado del campo del delito. Velázquez fue acribillado ayer a la tarde en barrio 7 de Septiembre por un motociclista que se detuvo delante suyo y le disparó reiteradamente a quemarropa mientras estaba desarmado.
Velázquez no fue ajeno al grupo delictivo de Tania Rostro pero había tomado distancia de ella por motivos que no están del todo claros y comenzado a declarar en su contra a la manera de un arrepentido. Las referencias al respecto son abundantes en distintos legajos en el Ministerio Público de la Acusación (MPA) donde esta mujer de 25 años está imputada con alta perspectiva de condena.
El 6 de abril de 2019 en el domicilio de Velázquez se presentó un grupo de sujetos que lo desvalijaron. Según la denuncia que radicó le robaron pertenencias, un perro de raza Bull Dog francés y un VW Gol Trend que estaba estacionado en la puerta. Una de las mayores peculiaridades del atraco fue que uno de los delincuentes volvió armado al día siguiente a su casa y bajo amenazas de muerte lo forzó a firmar el formulario 08 para transferir a su nombre el vehículo que le habían sustraído un día antes. Para lograrlo lo había llevado a punto de pistola hasta el estacionamiento donde lo guardaba.
Pero el principal rasgo del robo fue lo que dijo Velázquez a un empleado del MPA, a quien le explicó que formaba parte de la banda de Tania Rostro pero que se había ido del grupo, por lo que tomaba la circunstancia vivida como una represalia debido a que conocía mucho del grupo en cuanto a movimientos e integrantes.
Esos relatos incorporados al legajo impulsaron a la fiscal Valeria Haurigot a allanar la vivienda de Tania Rostro donde, según fuentes del MPA, se encontraron muchas de las pertenencias robadas y también su mascota.
La integración de Velázquez al grupo de Tania Rostro es elocuente en distintas investigaciones del MPA. El juez fiscal federal Claudio Kishimoto investigó a Tania Rostro por comercio de drogas y el juez Marcelo Bailaque la procesó a ella en conexión con el líder de Los Monos Ariel “Guille” Cantero y el peruano Julio Rodríguez Granthon. En tanto la Fiscalía Federal 3 a cargo de Adriana Saccone acusó en otra causa a Velázquez por narcomenudeo por lo que fue procesado y esperaba juicio.
Velázquez empezó a aportar información en virtud del robo que lo tuvo como víctima. Rápidamente en el MPA advirtieron su conexión delictiva con Tania Rostro ya que la fiscal Haurigot investigaba a esta joven mujer por distintos delitos de hechos de sangre, desalojos por la fuerza y asesinatos en la zona de los barrios Nuevo Alberdi, Cristalería y Parque Casas. No obstante él hacía explícita su condición de arrepentido y afirmaba haber tomado distancia con el campo criminal. Aseguraba dedicarse a la venta de ropa interior femenina y a su lavadero de autos, el mismo frente al cual ayer lo fusilaron.
Tania está imputada por privación ilegal de la libertad y robo calificado en el mismo hecho en el que fue desvalijado Velázquez en abril de 2019, algo que se presume una represalia por su deserción. La mujer estuvo presa por este delito tres meses pero recibió la libertad asistida por el hecho de que es madre de un hijo menor a su cargo. Luego la mujer recibió una secuencia de acusaciones por delitos violentos de una asociación ilícita que se le atribuye comandar que la dejaron en prisión hasta la fecha.
Ayer a las 17 Velázquez se encontraba en Martínez Estrada al 7600, muy cerca de su casa, donde vivía con su familia y que también funciona como lavadero. Un motociclista se detuvo, preguntó el precio del lavado e inmediatamente abrió fuego contra la víctima. Personal policial encontró dieciséis vainas servidas y se intentaba determinar cuántos balazos había recibido la víctima en su cuerpo. Su asesinato se investiga ahora en conexión con el grupo del que había formado parte.