Sábado 13 de Septiembre de 2008
El Instituto de Rehabilitación de Adolescentes de Rosario (Irar), ubicado en Cullen y Saavedra, será reemplazado por un nuevo edificio que comenzará a construirse el año próximo. El nuevo instituto tendrá una capacidad de "entre 22 y 36 plazas", según se anunció, y se levantará en el departamento Rosario. "Tenemos casi decidido dónde va a ser el nuevo instituto, pero no vamos a anunciar el sitio por ahora para evitar unos de los contrasentidos de la sociedad. La opinión pública quiere que se construyan cárceles, pero cuando estos emprendimientos se proyectan cerca de sus casas, la reacción es adversa", reflexionó el ministro de Justicia y Derechos Humanos de la provincia, Héctor Superti.
El ministro oficializó que el nuevo Irar comenzará a ser construido en 2009 en una conferencia de prensa, rodeado de sus colaboradores más cercanos. "Esto es así por una razón presupuestaria. Pero hay que destacar que la construcción del nuevo Irar es prioritaria para este gobierno", indicó. El anuncio fue parte de una extensa charla donde se contextualizó la realidad de los jóvenes en conflicto con la ley penal y su relación con el Irar, uno de los tres institutos de régimen cerrado para adolescentes que tiene la provincia.
"El problema que tiene el Irar no es la sobrepoblación. Es un lugar que está en pésimas condiciones edilicias. El nuevo instituto va a estar adecuado para la cantidad promedio que lo vienen transitando en los últimos meses. Si llegara a haber alguna modificación que trastocara estos valores, este sistema modular permite adaptarse", explicó, por su parte, el subsecretario de Asuntos Penales, Juan Lewis.
La seguridad del nuevo Irar estará a cargo del Servicio Penitenciario en la parte exterior y de personal civil en el interior. Los funcionarios dijeron que al iniciar su gestión en el Irar había entre 45 y 50 interno, cuando hoy en ese lugar hay 22 menores bajo custodia. Esa reducción, no obstante, es vista con reparos por algunos operadores de juzgados de Menores, quienes sostienen que muchos jóvenes egresados del Irar vuelven a caer ante la falta de tratamientos específicos.
Una historia de conflictos. El Irar fue creado por decreto en 1998 dentro de la órbita de la ex Dirección Provincial del Menor en Conflicto con la Ley Penal, hoy llamada Justicia Penal Juvenil. En la actualidad cuenta con una capacidad para 50 internos, con dos aulas para escolaridad primaria y dependencias recreativas. Tiene serios problemas en su infraestructura que "hacen hasta complejo solucionar algunas cuestiones edilicias", según explicó Superti.
A partir del abril de 2007, tras la muerte de Néstor Salto, de 17 años, el Irar fue intervenido y quedó bajo la custodia del Servicio Penitenciario. Una situación que por estos días comienza a normalizarse, según se indicó ayer. "El Irar muestra la cara más represiva del Estado", reflexionó Silvia Crescente, directora provincial de Justicia Penal Juvenil de la provincia.
Superti y su equipo dejaronclaro que "la decisión política para llevar a cabo el proyecto está. Lo más importante que nos planteamos es mejorar la vida en del Irar, que allí la persona pueda crecer hasta el límite de lo posible. No hay ningún programa en el mundo que garantice resultados absolutos", indicó Superti.
"Los internos son personas tan dignas como todos nosotros, pero con un determinante que es su historia personal, de la que la sociedad tampoco puede hacerse la distraída", comentó el ministro. Mientras se cristaliza el proyectos los menores deberán seguir en el Irar de Cullen y Saavedra. En ese orden, el funcionario indicó que se proveyó a los internos de colchones ignífugos, ropa, materiales escolares y se mejoró la alimentación de los tutelados, se les brindó atención médica y se confeccionaron historias clínicas.
También mencionó que se realizaron en el lugar varias obras como "un desmalezamiento profundo, desratización y arreglos del sistema cloacal. Y están en curso licitaciones para el cerco y para reformular el sistema pluvial y eléctrico", explicó la arquitecta Andrea Sabesinsky. Una vez que el nuevo Irar esté listo, el edificio de Cullen y Saavedra pasara a la órbita del Servicio Penitenciario.