El ex comisario tucumano Malevo Ferreyra se suicidó de un tiro en la cabeza
El ex comisario tucumano Mario “Malevo” Ferreyra se suicidó hoy de un disparo en su vivienda, cuando efectivos de la Gendarmería Nacional fueron a detenerlo en el marco de una causa en la que se lo investigaba por violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura militar. La Jefatura de Policía de Tucumán informó oficialmente que Ferreyra se resistió a ser llevado preso cuando los gendarmes llegaron a su casa, se subió a un tanque de agua y luego se efectuó un disparo. Pese a que el ex comisario fue llevado a un hospital cercano, cuando ingresó al centro médico ya estaba muerto.

Viernes 21 de Noviembre de 2008

El ex comisario tucumano Mario “Malevo” Ferreyra se suicidó hoy de un disparo en su vivienda, cuando efectivos de la Gendarmería Nacional fueron a detenerlo en el marco de una causa en la que se lo investigaba por violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura militar.
La Jefatura de Policía de Tucumán informó oficialmente que Ferreyra se resistió a ser llevado preso cuando los gendarmes llegaron a su casa, se subió a un tanque de agua y luego se efectuó un disparo.
Pese a que el ex comisario fue llevado a un hospital cercano, cuando ingresó al centro médico ya estaba muerto.

El ex comisario tucumano Mario “Malevo” Ferreyra, quien era buscado por la justicia federal en el marco de una investigación por un centro clandestino de detención durante la dictadura, falleció hoy de un disparo en la cabeza.
El ex comisario estaba prófugo y era buscado junto a otro ex jefe de la policía tucumana durante la dictadura desde el 11 de noviembre por las fuerzas de seguridad en la provincia.
En una nota que publicó hoy el diario La Gaceta, Ferreyra dijo que no tenía “nada que ver” en la megacausa por el funcionamiento del centro clandestino de detención ex Arsenal Miguel de Azcuénaga.
“No tengo nada que ver. Que investiguen, que vayan a los lugares, que busquen. Si miento, que me fusilen”, dijo el ex comisario.
Además, sostuvo que detrás de la causa que busca conocer el destino de desaparecidos que estuvieron detenidos en ese centro clandestino hay intereses económicos, porque los deudos “cobran 250.000 pesos por cada preso o desaparecido”.
“Hay dos mujeres en esto, (la jueza) Alicia Noli y (abogada de los organismos de Derechos Humanos) Laura Figueroa. Supe que Figueroa cobra una parte”, denunció Ferryera.
Asimismo, advirtió que las hacía “responsables de lo que me pase a mí o a mi familia”.
El juez federal subrogante Daniel Bejas ordenó el 11 de noviembre su detención y el arresto del ex comisario Camilo Orce, en el marco de la investigación sobre el ex arsenal Miguel de Azcuénaga.
Ferreyra había anticipado que no iba a presentarse ante el juez y sostuvo: “Me declaran prófugo, y aquí estoy. Si viene Gendarmería, que me acribille; ya no me interesa”.
“Los jueces no son Justicia, sólo la administran, pero son humanos”, remarcó en la entrevista.
El 17 de noviembre la justicia amplió la orden de detención contra Ferreyra y Orce para que Gendarmería los busque hasta el “lugar donde se los encontrara”.
Ahora, la Justicia dispuso medidas de protección para los jueces Bejas y Noli y la asesora Figueroa, tras las declaraciones de Ferreyra.