Policiales

El Estado sigue sin hallar respuestas para un menor que confesó un crimen

La policía halló deambulando a Jonathan G., el pibe de 15 años que dijo haber matado a Leandro Zini. Es inimputable y andaba por el barrio donde cometió el hecho. Lo mandaron a otro instituto.

Miércoles 29 de Febrero de 2012

Jonathan G., el chico de 15 años que confesó haber matado a Leandro Zini en julio pasado, volvió a ser sorprendido mientras deambulaba por su barrio a pesar de la medida judicial que se lo prohíbe. Penalmente inimputable por su edad, el chico volvió a ser trasladado a una entidad bajo la tutela de la Subsecretaría de la Niñez de la provincia y sólo es cuestión de tiempo saber si volverá o no a escapar, como ya lo hizo al menos cuatro veces desde que asumiera la autoría del crimen que conmocionó al barrio Industrial.

Fuentes policiales confirmaron anoche que el adolescente fue demorado por efectivos de la comisaría 8ª que lo encontraron en un descampado de Mar del Plata Y Florida, lugar tan cercano a su casa como a la de la familia Zini. "Varios llamados telefónicos daban cuenta de que este chico y otro habrían intentado asaltar a un camionero. Sin embargo, cuando el personal fue al lugar no ubicó a ningún camionero", comentó un vocero policial. Y añadió que el chico fue hallado luego deambulando por la zona y lo llevaron a la comisaría "para resguardarlo" de la creciente bronca vecinal que habría para con él y su familia.

Más tarde, la policía trasladó al adolescente a una institución de Provincias Unidas al 2200 designada por funcionarios del gobierno provincial, según indicaron fuentes policiales. En rigor, ese fue el último dato que se conoció ayer sobre el joven, habida cuenta de que ningún funcionario del Ministerio de Desarrollo Social santafesino, del que depende la Subsecretaría de la Niñez, la Adolescencia y la Familia, pudo ser ubicado para que aportara más detalles.

Idas y vueltas. Desde que confesó haber matado a Leandro, Jonathan G. viene protagonizando crónicas policiales por su resistencia contra las medidas "socioeducativas" que, en virtud de la ley de responsabilidad penal juvenil, el Estado provincial intenta implementar para con él. Así, el chico ya fue alojado tanto en instituciones privadas como en casas de familiares en distintas localidades con una constante: días después vuelve a aparecer en la calle, desnudando las dificultades que todos tienen para contener a un chico de 15 años que delinque en su condición de inimputable.

En algunas ocasiones, incluso, el pibe fue atrapado en situaciones delictivas. Y la vez anterior, hace un mes, fue la más grave: ingresó al Hospital de Emergencias baleado en circunstancias que nunca se aclararon.

Fui yo. La primera aparición de Jonathan fue a partir del crimen ocurrido el 24 de julio del año pasado. Ese día, a las 7 de la mañana, Leandro Zini y su novia estaban esperando un taxi en la puerta de la casa del muchacho, en Mar del Plata 30. Tres adolescentes -dos de 17 años y Jonathan, de 15- quisieron arrebatarle el bolso a la chica y Leandro quiso impedirlo. Recibió un puntazo en el cuello que terminó con su vida.

Los tres menores fueron rápidamente capturados y Jonathan, el único no punible, asumió la autoría del crimen. Si bien los investigadores del homicidio valoraron como contradictorios los testimonios, la jueza de Menores Nº 2, Gabriela Sansó, entendió que había elementos suficientes para afirmar que el autor material del trágico episodio había sido él. A partir de ese momento el Estado provincial comenzó a orquestar sin éxito las medidas socioeducativas pertinentes para un menor que no puede ser imputado de delito alguno.

Escapes. Luego de confesar la autoría del crimen de Leandro Zini, Jonathan fue alojado en una dependencia del Hogar de Protección de Menores (Hoprome) que conduce el sacerdote Tomás Santidrián. De allí se fue y al día siguiente lo hallaron en la casa de un familiar, en Casilda al 5700.

Entonces Jonathan fue derivado a una población cercana a Rosario, donde quedó bajo la tutela de otro pariente, a cuya custodia también escapó.

La noticia siguiente fue a comienzos de octubre cuando, según indicaron en ese entonces fuentes policiales, fue sorprendido por efectivos de la comisaría 7ª en Castellanos al 600. Estaba con otros adolescentes, entre ellos el hermano de 17 años que estuvo implicado en el crimen de Leandro. Al parecer, minutos antes habían robado una moto en inmediaciones de Santa Fe y San Nicolás.

Otra vez el menor fue enviado afuera de la ciudad. Primero a un instituto de la ciudad de Santa Fe y luego en otro de Rafaela. Allí también burló la custodia para volver a Rosario.

Pero la tercera captura de Jonathan tampoco fue la vencida. El pasado 8 de noviembre, a las 7 de la mañana, la policía quiso identificar a los ocupantes de una moto en Teniente Agnetta y Pellegrini. Pero como éstos huyeron, los persiguieron hasta Provincias Unidas y Presidente Perón. El que guiaba el rodado logró escapar y el otro fue atrapado: era Jonathan.

El Estado decidió entonces enviarlo otra vez afuera de Rosario y bajo la tutela de un familiar que debería seguir de cerca la estrategia "socioeducativa" con apoyo escolar y psicológico tendiente a la rehabilitación del menor. Y otra vez el chico volvió a escapar.

La siguiente vez que Jonathan quedó bajo la tutela del Estado tuvo, al menos, una variante. Hace poco más de un mes, la noche del sábado 21 de enero, el menor ingresó al Hospital de Emergencias Clemente Alvarez con una bala en la zona abdominal. Fue operado, estuvo algo más de un día en terapia intensiva y luego fue trasladado a una sala común.

Según indicaron entonces fuentes policiales, estaba con un amigo en una villa detrás del Cementerio de Disidentes, en jurisdicción de la comisaría 13ª. Si bien el menor sólo habría dicho que "alguien pasó" y lo baleó, los voceros consultados no descartaban que hubiera sido agredido por el padre de una chica con la que estaría noviando.

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