El empresario cordobés Miguel Angel Aun, quien la tarde del viernes pasado fue baleado en Corrientes y Córdoba durante un arrebato que culminó en forma trágica, se abstuvo ayer de declarar ante el juez de Instrucción Javier Beltramone en la causa que el magistrado abrió para investigar el presunto encubrimiento del hecho que habrían llevado adelante la víctima y su esposa al desprenderse del maletín con el dinero sustraído, una vez que misteriosamente les fuera devuelto en el sanatorio donde el hombre se hallaba internado. Para Beltramone, ese maletín era una prueba esencial en la resolución del caso y su desaparición se convirtió en un entorpecimiento para esclarecer el delito.
Todo empezó a las 16 del viernes pasado cuando Aun, en compañía de un custodio de una reconocida empresa de cambios y turismo, caminaba por Corrientes al 800 llevando en sus manos un maletín con una importante suma de dinero. En esas circunstancias, según él mismo relató a este diario un día más tarde, uno de los dos ladrones que circulaban en una moto tipo enduro lo amenazó con un arma de fuego primero, le disparó un balazo en cada pierna después y huyó con el portafolio cargado de billetes al final. Sin embargo, la acción fue repelida por el custodio que acompañaba al empresario cordobés y se desató un tiroteo que dejó herida a Alicia Castillo, una empleada de la Bolsa de Comercio que salía de trabajar en ese momento, y terminó con la vida del maleante Matías Doldán, abandonado sin vida por su cómplice en la esquina de Santa Fe y Alvear.
Los testigos que presenciaron la escena aseguraron minutos después del arrebato que un taxista que circulaba detrás de la moto de los asaltantes había detenido la marcha y había levantado el maletín con dinero del cual se desprendieron los ladrones en la huida. Cuando la policía estaba en pleno inicio de la investigación, el sábado a la mañana llegó una persona al sanatorio donde estaba internado el empresario cordobés y, sin identificarse, le entregó a la mujer de Aun el maletín con el dinero. La tarde de ese mismo día, Aun confió a un periodista de La Capital que en el portafolios "llevaba unos 100 mil pesos" entre moneda nacional y dólares, que "un taxista o remisero que no se identificó le entregó la plata (a su esposa) y se fue" y que el dinero tenía dos fines: pagar un viaje a estados Unidos que haría con su mujer y otras dos parejas desde el 4 de mayo y abonar el catering para el cumpleaños de 15 de su hija.
Así fue. Pero tanto el juez Beltramone como la policía se enteraron de la aparición del maletín varias horas después de ocurrido el hecho. Y eso, para el magistrado, más que un error fue un entorpecimiento de la investigación. Por eso imputó a Aun y a su esposa Miriam por encubrimiento. "No sé que pasa, parece que soy yo el responsable. A mi mujer la hicieron declarar y la tuvieron ya dos veces en la comisaría, habría que buscar al cómplice del choro", confió el empresario el sábado último en diálogo con este diario.
Ahora, a una semana del episodio, Aun dio su versión al juez. Ocurrió en la indagatoria a la que fue sometido ayer en el departamento que el empresario tiene en el macrocentro rosarino. Primero, y al igual que lo hizo su esposa el lunes pasado, se abstuvo de declarar en el marco de la imputación por encubrimiento. Después, contó qué ocurrió el viernes de los tiros.
La declaración se extendió durante una hora y media y se interrumpió en tres ocasiones, según el abogado Javier Vidal, a raíz de que el empresario "estalló en llanto". En ese marco, Aun señaló que pasadas las 15 del viernes llegó al local que la firma Transatlántica tiene en Mitre y Rioja para abonar el viaje a Estados Unidos que había contratado. "Mi cliente explicó que el dinero era para pagar la reserva del hotel Waldorf Astoria de Nueva York y el alquiler de un Mercedes Benz para recorrer esa ciudad. También la plata estaba destinada para las reservas de un hotel en Miami y Las Vegas", explicó el profesional.
De acuerdo a ese relato, una vez en la empresa Aun esperó durante una hora a la empleada que lo atiende habitualmente, pero como le anunciaron que la mujer no llegaría hasta las 18.30 decidió marcharse porque tenía prevista una reunión en el salón Metropolitano con los responsables de una empresa de catering a raíz de que su hija cumplirá 15 años en junio y quería contratar los servicios que se brindan en ese lugar. "Como iba a caminar con una importante suma de dinero pidió que un custodio de Transatlántica lo acompañara hasta una cochera de Corrientes al 800, donde había dejado el auto", contó el abogado.
En cuanto al objeto del encubrimiento, Vidal reconoció que el empresario dijo al juez que su esposa Miriam se lo había entregado a un socio. "A las 8 del sábado pasado, una persona llegó al sanatorio Americano donde estaba internado. La mujer (de Aun) bajó y se presentó una persona que le entregó el bolso con el dinero. Como Miriam estaba deprimida, no le preguntó cómo se llamaba y a las 10 de la mañana se lo dijo a la policía. Después, le dio el maletín al socio de su marido y ese hombre se lo llevó a Leones", sostuvo Vidal.
Asimismo, el abogado afirmó que su cliente brindó una descripción de los rasgos físicos del hombre que le robó y le disparó los balazos en las piernas. "Brindó detalles de la altura, del color de piel y de cómo estaba vestido", explicó. Sin embargo, una fuente judicial indicó que Aun "sostuvo que podía o no reconocer al asaltante en un álbum fotográfico"
Tras la indagatoria, el juez Beltramone decidió mantener la imputación a Aun y su esposa, aunque les levantó la restricción que tenían de abandonar la ciudad, por lo que ayer ambos viajaron a su casa de Leones.
Aclaración
La empresa Transatlántica presentó un oficio en el juzgado de Javier Beltramone para deslindar sus responsabilidades en el suceso en el cual resultó herido el empresario Aun. En el escrito, la firma señaló que Miguel Aun no retiró dinero de la entidad, como había trascendido en un primer momento. Y eso fue corroborado por el abogado Javier Vidal, quien ratificó que su cliente fue a pagar cuentas a la casa que Transatlántica tiene en Mitre y Rioja y no a la de Córdoba al 1400.