Miércoles 29 de Julio de 2009
Los restos mortales de Natalia Vercesi, la mujer de 26 y embarazada que fue muerta a puñaladas en su casa de la ciudad cordobesa de San Francisco el 8 de julio, fueron exhumados ayer por orden del fiscal Bernardo Alberione con el fin de constatar lo actuado en la primera autopsia, verificar posibles daños que no se hubieran observado en ese examen y extraer muestras para análisis de ADN tanto de la víctima como de la niña de 6 meses que gestaba.
La necropsia estuvo a cargo del médico forense de los Tribunales, Mario Vignolo, quien no brindó precisiones sobre el destino de las muestras pero conifrmó que "se harán pruebas de ADN si el fiscal lo considera necesario". El nuevo examen permitió también compartir con los peritos de parte lo observado en la primera autopsia. Al respecto, voceros aseguraron que "se buscaron lesiones que pudieran haber pasado desapercibidas en la primera autoposia, pero no hubo diferencias con esa intervención".
En cuanto a las muestras extraídas al feto, "tienen por finalidad determinar la paternidad de la criatura en gestación", confiaron las fuentes. Eso, para el viudo Alejandro Bertotti, de 33 años, como para su familia "es totalmente innecesario".
Bertotti quedó en la mira de la Justicia después de que Leandro Forti, de 19 años, se presentara ante la policía y dijera que estuvo en el lugar del crimen y que el viudo le ofreció 15 mil pesos para "asustar" a la mujer. Tras la confesión, el muchacho quedó detenido y es el único imputado en el expediente, como partícipe necesario de homicidio en ocasión de robo.
Búsquedas.En su declaración, Forti reconoció haber golpeado a Natalia con un caño, pero negó ser el autor de su muerte. Dijo que tras golpear a la mujer y a su marido (a su pedido y para ocultar su complicidad), huyó de la casa y arrojó el caño en un desagüe. Por eso, durante la tarde de ayer policías y bomberos revisaron una boca de tormenta ubicada a dos cuadras de la casa de Forti buscando esa arma.
Respecto de la relación entre Forti y Bertotti, el viudo (que es kinesiólogo y fue basquetbolista) admitió que lo conocía porque años atrás había tenido una relación con un hermano del muchacho detenido.
El fiscal también solicitó pericias psiquiátricas sobre Forti, de 19 años y con problemas de drogadicción, para determinar la veracidad de sus dichos, que fundamentan lo sucedido en un plan ideado por el marido de la víctima. Una teoría que, según los pesquisas, cobra fuerzas con el paso de las horas y la obtención de pruebas.
El fiscal continuó ayer con una postura hermética frente a los avances de la investigación y se quejó por el asedio de los periodistas. "Me quitan tiempo de trabajo que podría aplicar a la investigación", se lamentó.
Ese trabajo consistió ayer en el allanamiento de la casa donde vivían Natalia y Alejandro, escenario del homicidio, como así también a las viviendas de los padres de ambos y la de Forti, donde se habrían encontrado prendas de vestir manchadas con sangre que complicarían la situación procesal del muchacho. También fue secuestrado el Volkswagen Bora de Bertotti para someterlo a análisis de la Policía Científica. "El motivo de los allanamientos fue recabar datos para elaborar el perfil y la dinámica criminológica", dijo.
En duda. Por su parte, Damián Bernarte, defensor de Bertotti, señaló que su asesorado es inocente y sembró dudas sobre las declaraciones de Forti. "La declaración de Alejandro nos resulta verosímil, mientras que la del imputado nos parece sospechosa y rara. La versión de Alejandro es la única que conocemos y manejamos. Asegura que es una infamia total su incriminación en el caso. El sostiene su postura, que fueron víctimas de un robo", precisó.
El abogado también relativizó una versión que indica que el viudo mantuvo un encuentro en un pub con el detenido, donde habrían planeado el asesinato.
Poco después de que Bertotti conociera la noticia sobre la presentación espontánea de Forti y su relato que lo incrimina como ideólogo del crimen, convocó a su abogado, Luis Moyano, para comunicarle que sus suegros contrataron al reconocido penalista José Buteler, quien trabaja en el tema junto con Bernarte, un penalista de San Francisco.
Buteler es un penalista de renombre que intervino en numerosos casos de amplia difusión a nivel nacional. Entre ellos el de María Soledad Morales, como defensor de la familia de la víctima, y en la defensa del juicio por enriquecimiento ilícito contra el ex gobernador cordobés Eduardo Angeloz. Sobre Bertotti dijo que "no existe una posibilidad en un millón de que Alejandro tenga que ver con este homicidio".
Lusi Emilio Blanco
La Capital