POLICIALES

El crimen de un peluquero se cerró con una condena a 19 años de prisión

Héctor "Tetino" Juncos fue condenado como autor del homicidio a puñaladas de Carlos Ledezma, ocurrido en febrero de 2018 en Las Parejas

Martes 03 de Agosto de 2021

Carlos Alberto Ledezma fue un conocido peluquero de la ciudad de Las Parejas. Tenía 42 años y en la ciudad donde vivía lo conocían como "Karlos Kon K", el nombre que le había dado a la peluquería que había montado en su casa de barrio Parque. El viernes 23 de febrero de 2018 a la hora de la siesta su cuerpo fue hallado asesinado de 24 puñaladas en una habitación de su casa contigua a la peluquería. El crimen conmocionó a la ciudad del departamento Belgrano situada a unos 100 kilómetros de Rosario. A la víctima le robaron un celular LG León color negro con gris y una notebook Hewlett-Packard sin cargador ni mouse. Fue siguiendo la ruta de esos elementos robados que los investigadores, bajo la tutela del fiscal de Cañada de Gómez Santiago Tosco, llegaron hasta Héctor Ricardo “Tetino” Juncos, un verdulero de 23 años, detenido el 31 de octubre de 2018. Este martes ese muchacho fue condenado en un proceso abreviado a 19 años de prisión como autor de los delitos de homicidio simple y robo simple. El acuerdo de partes fue homologado en los tribunales de Cañada de Gómez por el tribunal pluripersonal compuesto por los jueces de primera instancia Carlos Pareto, Ignacio Vacca y Mariel Minetti.

Carlos Ledezma o Karlos, era una persona conocida y respetada en el barrio Parque de Las Parejas. Alquilaba una casa de calle 14 entre 9 y 7. Una vivienda con garaje en cuyo living había instalado su peluquería. El llamado a la familia de Ledezma de una vecina que pasó por la peluquería y la encontró cerrada fue el primer indició de que algo extraño, malo, había sucedido en el local. La primera en llegar fue la mamá de Karlos, quien lo encontró muerto sobre un charco de sangre al costado de un colchón de dos plazas tirado sobre el piso en una habitación que el peluquero denominaba “el cuarto de huéspedes”.

En principio, y por las pisadas sobre la sangre de la víctima, los investigadores indicaron que el asesino se movió por tres ambientes de la casa y que las huellas continuaban hacia la vereda. Ninguna cerradura estaba forzada. Detalle no menor que delataba que el asesino era conocido de la víctima y que ésta le permitió el ingreso. El médico forense que revisó el cuerpo dató el horario de la muerte entre la 1 y las 3 de la mañana del 23 de febrero de 2018.

Sus conocidos refirieron que Karlos era una persona reservada, de perfil bajo y una manifiesta desconfianza. “No era de los que le cuentan su vida íntima a cualquiera. Hay detalles de su vida que no conocen ni sus familiares. Todo lo que pasó es demoledor tanto para sus padres como para su hermano, también peluquero”, explicó una amiga de la víctima por aquellos días a este diario. Del lugar faltaban dos cosas: un celular marca LG modelo León, color gris y negro; y una notebook Hewlett-Packard que el asesino se llevó sin cargador ni mouse. La conmoción de la localidad se tradujo de una serie de marchas bajo el calor del verano del 2018.

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Mientras los vecinos trataban de digerir la noticia del asesinato comenzó a hacerse valer un dicho popular: “Pueblo chico infierno grande”. Así los efectivos de la Policía de Investigaciones (PDI, hoy AIC) comenzaron a trabajar sobre pequeños datos que comenzaron a brindar desde el entorno de la víctima y la ruta de los elementos que le habían robado. El primer objeto en ser detectado fue la notebook, que una persona compró por menos de 800 pesos. La aparición de la máquina expuso que en las sombras Karlos mantenía una relación sentimental desde mediados de 2017 con un muchacho al que llamaba “Pendejo”. También a sus amigas le comentó que había un hombre que lo estaba amenazando.

El pibe de la verdulería

A partir de ese dato y de diferentes dichos de vecinos y amigos de Karlos se comenzó a perfilar que Pendejo era en realidad era Héctor Ricardo “Tetino” Juncos, “el pibe de la verdulería”, que por entonces tenía 20 años y severos problemas de adicción. Entre los relatos que fueron apareciendo en la investigación, surgió el de una pareja que en la madrugada del 23 de febrero de 2019 fue a comprar droga a la casa de una vecina que residía a la vuelta de la casa de Karlos. Ahí se toparon con un amigo de Tetino, pero no le prestaron atención. A los pocos minutos volvieron a verlo. Llevaba cuatro cajas de vino, droga y dos sobrecitos de jugo de naranja, que le habían robado de su casa a Karlos. El pibe estaba excitado. Muy nervioso. La pareja le preguntó que le pasaba y contexto: "Fuimos a apretar a un puto pero se nos fue de las manos”.

Esa declaración una vez conocida la noticia tomó otro cariz en la cabeza de la pareja que a los pocos días se cruzó con Tetino en una zona de consumo. El muchacho les pidió 100 pesos para comprar drogas. Le dijeron que no y al verlo nervioso y preocupado le preguntaron qué le pasaba. A grandes rasgos contó la misma escena que su amigo. “Fuimos a apretar a alguien pero se nos fue de las manos”.

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Mientras el cerco sobre Tetino se iba estrechando, los investigadores recibieron información de los peritos acerca de que el celular de Karlos había comenzado a funcionar con otra línea. Así dieron con un vecino de Cañada de Gómez, Ariel Nicolás G., a quien tras un allanamiento le encontraron el celular. “Yo tengo el celular, pero no lo maté”, les dijo a la policía. Así se supo que Tetino le había vendido el celular de Karlos a 180 pesos tras haberle pedido 500.

Tanto Ariel Nicolás G. (por el celular) como Romina P., quien compró la notebook, fueron acusados por el delito de encubrimiento agravado. El 30 de octubre de 2018 el fiscal Tosco gestionó la orden de detención para Juncos, quien fue apresado al salir de la casa de su padre. Fue acusado por el delito de homicidio agravado por ensañamiento.

De la escena del crimen de Karlos se pudieron recolectar cinco muestras de ADN. Estando detenido Juncos se prestó voluntariamente a que le sacaran una muestra de sangre en el Instituto Médico Legal de Rosario. El cotejo de esa muestras con las recabadas en la escena del crimen de Ledezma dieron positivo. Otro elemento que apoyó las muestras de ADN fue el perfil criminal que una psicóloga de PDI hizo sobre Juncos. En el informe indicó que Ledezma no fue un blanco al azar al que atacó por sorpresa. El modus operandi expuso que fue una víctima elegida con la que tenía una relación de por medio, lo que derivó en que ninguna cerradura estuviera forzada, que conocía al detalle la casa de Karlos, y que el crimen fue en torno de las 3 de la mañana, cuando el quiosco que había en las cercanías cerraba sus puertas. La profesional descartó el brote psicótico y resaltó que no hubo intención de asustar o dañar. Hubo intención de matar. También resaltó que Karlos era proclive a relacionarse sentimentalmente con personas con problemas de adicción.

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Otro testimonio dio cuenta que el homicidio de Karlos comenzó en el salón de la peluquería donde Ledezma comenzó una áspera discusión con Tetino Juncos. La escena pasó al denominado cuatro de huéspedes donde la víctima fue atacada 24 veces con un cuchillo. Según la autopsia las heridas en el cuello fueron las mortales.

Este martes sobre el mediodía en los Tribunales de Cañada de Gómez el tribunal pluripersonal compuesto por los jueces Pareto, Vacca y Minetti tuvieron ante sí y homologaron el acuerdo de partes en el que Juncos aceptaba una condena de 19 años como autor de homicidio simple y robo simple. El acuerdo fue alcanzado por el fiscal Tosco, el abogado defensor Cristian Anderson y por el querellante Angelo Rossini, en representación de los padres de “Karlos” Ledezma. El acuerdo contó con la aprobación de la Fiscalía Regional y General por el monto de la pena acordada.

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