Policiales

El chico de 15 años que murió sobre la vía en Ludueña

Se llamaba Mario Godoy y fue apuñalado en una pelea. Ayer fue condenado el joven que lo mató en un caso de defensa propia con exceso.

Viernes 15 de Marzo de 2019

Un joven de 27 años fue condenado ayer a 4 años de prisión efectiva por el crimen de Mario Nahuel Godoy, un chico de 15 años asesinado de un puntazo en el pecho en octubre de 2015 durante una pelea en el barrio Ludueña. Se trata de Luciano José Escudero, quien aceptó esa pena en un acuerdo abreviado donde le rebajaron la imputación inicial de homicidio simple a la de un crimen cometido con exceso en la legítima defensa. La pena se unificó en 5 años de prisión con una anterior que cumplía de forma condicional.

El fiscal de Homicidios Ademar Bianchini y el defensor José Ferrara solicitaron que fuera condenado a 4 años de prisión como autor del crimen de Godoy, además de otros delitos menores como la destrucción de un GPS de la tobillera electrónica con la cual permaneció un tiempo en prisión domiciliaria y el intento de robo de elementos del interior de un auto.

Una historia triste

Godoy, de 15 años, fue atacado pasada la medianoche del 6 de octubre de 2015 en el cruce de Barra y el pasaje Rafaela y murió horas después. Al día siguiente los vecinos contaron que "los chicos de Campbell" habían resistido el enésimo ataque por parte de "los de Solís". Según ese relato, Godoy era parte de esta última gavilla y fue asesinado cuando se le trabó el arma de fuego que empuñaba. Su familia negó que integrara ese grupo.

El hecho se desató en medio de una pelea protagonizada por dos grupos de jóvenes a 200 metros de la comisaría 12ª. Escudero estaba con otros dos muchachos sobre los que no recayó ninguna imputación. Se trenzó en una pelea con Godoy y cuando éste exhibió un arma de fuego él le retuvo el brazo y lo apuñaló en el abdomen. El chico murió sobre las vías de Tupac Amaru y Campbell.

Una hermana del joven, Carolina, brindó poco después a este diario dio una versión distinta de la que aportaron los vecinos. "Yo vi cuando lo mataron a mi hermano", contó. Dijo que el chico caminaba con un amigo por Campbell y Tupac Amaru y que pararon a charlar con otros pibes del barrio. Según ella, su hermano desconocía que esos dos o tres muchachos habían peleado con los que terminaron matándolo.

"Se fueron de ahí y los agarró una banda de gente. Uno que le dicen «Tito» se les acercó y le dijo a mi hermano: «¿Qué te pasa? ¿Vos zapateas por ellos?»" Mi hermano corrió a mi casa (sobre las vías, entre Solís y Magallanes), me avisó que le estaban pegando y me pidió que lo ayudara a buscar al amigo. Volvió y ahí lo agarró Tito. Lo manoteó y le tiró el puntazo. Mi hermano no se dio cuenta de que estaba herido y se fue corriendo. Corrió una cuadra, vio que sangraba y quedó tendido en la vía. Fue una sola puñalada, en la boca del estómago", describió.

Pasado de rosca

Escudero estuvo prófugo nueve meses hasta que fue detenido por efectivos del Comando Radioeléctrico luego de un llamado de los vecinos al 911. Es que ese día el joven acusado acudió a la casa de sus padres en Solís al 500 y protagonizó un violento incidente. "Estaba pasado de rosca. Rompió todo y se provocó cortes en el cuerpo. Por eso los vecinos llamaron a la policía", comentó una fuente judicial. En un primer momento quedó imputado como autor de un homicidio simple, delito con una pena mínima de 8 años, pero finalmente fue condenado por un delito más leve.

Según explicó el fiscal, en la investigación "no se encontraron elementos de cargo" para imponerle la figura más grave. El juez Juan Andrés Donnola convalidó el acuerdo y brindó en el momento los fundamentos de la condena,

La pena comprende otros dos delitos atribuidos a Escudero. Uno del 25 de diciembre de 2018, cuando cumplía arresto domiciliario y dañó la tobillera electrónica. En este caso se le atribuyó el delito de daño agravado (ver La tobillera rota).

El otro hecho fue el 17 de agosto de 2017 cuando destrozó el vidrio de un Volkswagen Up blanco estacionado en pasaje Deheza 1923 para apropiarse de elementos del interior, pero al accionarse la alarma fue descubierto por el dueño, que llamó a la policía. Se fue del lugar caminando y al rato lo encontraron durmiendo en la plaza frente a la estación de ómnibus Mariano Moreno.

La tobillera rota

El 25 de diciembre de 2018, cuando cumplía arresto domiciliario con tobillera electrónica, Luciano Escudero en una discusión familiar destrozó de un golpe el aparato GPS que controla la pulsera. Cuando los policías advirtieron fueron a la casa. No hubo intento de fuga pero le revocaron el beneficio y terminó en una cárcel común.

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