El asesino de Beroiz ahora dice que reconoce a un gremialista implicado
Cada vez que Raúl Oscar Flores declara sobre del crimen del sindicalista Abel Beroiz provoca un tembladeral. Así ocurrió cuando lo detuvieron en marzo y su inesperada confesión marcó el rumbo de la causa: reveló que le habían encargado el asesinato por una interna gremial y otras siete personas quedaron implicadas.

Jueves 25 de Septiembre de 2008

Cada vez que Raúl Oscar Flores declara sobre del crimen del sindicalista Abel Beroiz provoca un tembladeral. Así ocurrió cuando lo detuvieron en marzo y su inesperada confesión marcó el rumbo de la causa: reveló que le habían encargado el asesinato por una interna gremial y otras siete personas quedaron implicadas. El martes lo hizo de nuevo. Se presentó con afán de diálogo ante el juez y terminó de complicar la situación de Juan Carlos Dell’Arciprete, un sindicalista preso como organizador del homicidio, a quien dijo no haber señalado antes en una rueda de reconocimiento por miedo a represalias.

Ayer, un día después de la última contribución de Flores al tribunal, se produjo la detención de un tío suyo que a las 7 de la mañana se despertó con policías en la puerta. Se trata de Leonardo Héctor Flores, un hombre de 30 años que tendría vinculación con otros detenidos del caso (ver aparte). Es el noveno implicado en la causa Mientras tanto el juez de Instrucción Osvaldo Barbero trabaja en resolución del caso, que tiene otros ocho imputados de los cuales cinco están presos.

Desde su primera confesión Flores dijo que a Beroiz lo mandaron a matar por una interna gremial, para desplazarlo de la conducción del Sindicato de Camioneros santafesino. Esa es la hipótesis más firme que siempre manejaron los investigadores. Flores sostuvo que lo contactó el gestor Julio César Gerez, a quien conocía del puerto, y le propuso 80 mil pesos para matar a Beroiz. Dijo que en reuniones con sindicalistas le entregaron el arma, un puñal, fotos de la víctima y la ropa con la que haría el trabajo. Luego de balear al dirigente el 27 de noviembre en la cochera del ACA, según confió, lo llevaron a su casa y le quitaron el celular que usaba para contactarse con los instigadores.

La rueda. Sin embargo, el 17 de abril pasado Flores no sindicó a nadie entre las más de veinte fotos de gremialistas que le exhibieron en Tribunales. Tampoco reconoció a Juan Carlos Dell'Arciprete, detenido como sospechoso de instigar el homicidio, en una rueda de personas. Señaló con dudas al número 5, pero era un hombre que llevaba cinco años preso.

Cinco meses después, Flores quiso volver a hablar y el martes amplió su indagatoria. En esa exposición planteó que en aquella rueda estaba presente Dell’Arciprete pero entonces no se animó a señalarlo "por temor a su integridad física y la de su familia", según un allegado a la causa. En un relato breve, Flores dijo que estaba "amenazado desde un primer momento" y que mientras estuvo prófugo su madre recibió llamados intimidatorios, por lo que sintió miedo al practicarse la medida de reconocimiento. En el juzgado le preguntaron si recordaba el número que el gremialista ocupaba en la rueda y Flores respondió que no, pero dijo que estaría en condiciones de reconocerlo.

El gremialista al que Flores complicó en su última declaración trabajaba como chofer de camiones en Expreso El Impala e integraba la comisión directiva del sindicato cuando ocurrió el crimen. Había sido desplazado por Beroiz de la filial de Casilda al detectarse irregularidades en el manejo de fondos. Lo imputaron de "haber dado muerte a Beroiz en actuación conjunta con otras personas, con premeditación, organizando y planificando el hecho, contratando y trasladando a los autores materiales". También fue acusado de proveer las armas y efectuar el pago a los sicarios.

El principal elemento en su contra es una llamada efectuada a Mauro O., un familiar de Flores implicado por encubrimiento, a las 9.56 del día después del crimen. "Yo lo único que digo es que no cometí delito alguno. Nunca tuve ninguna causa ni nada. Por el momento no voy a declarar", dijo Dell’Arciprete en su indagatoria.

El señalado. El sindicalista detenido es un hombre cercano a Raúl Luna, ex secretario adjunto del sindicato, sobre quien pesa una leve sospecha. Luna negó haber haber armado una oposición incipiente para ocupar el lugar de Beroiz, tesorero de Hugo Moyano en la Federación Nacional.

Otro hombre allegado a Luna que está detenido en la causa es Alejandro Lázaro, ex encargado de la filial San Lorenzo del sindicato que estaba a punto de ser desplazado de ese puesto de conducción por Beroiz. Algunos gremialistas allegados a la víctima relataron que en los últimos tiempos habían surgido diferencias entre ambos.

Los otros imputados son la ex concubina de Flores, Natalia D., acusada de recibir y gastar entre 11 y 12 mil pesos del pago que Flores recibió por el crimen. La misma imputación pesa sobre Mauro O., primo de Natalia. También fue acusada de encubrimiento Marisa Z., la madre de un chico de 15 años que declaró haber acompañado a Flores al cometer el crimen.

A ellos se suma Julio César Gerez, detenido por organizar y planificar el hecho, y Hugo Ricardo Bustos, un tío de Flores implicado por proveer su casa como lugar de reunión para planear el homicidio y donde le entregaron a los sicarios el puñal que luego dejaron abandonado en la escena del crimen.