El asesinato de un chico de 16 años volvió a sacudir las calles de Tablada
La vida de Villarreal no sólo estaba signada por la pobreza. También había sido invadido por otra desventura: era adicto a la marihuana, como reconocieron sus propios familiares. Luisa había recorrido los pasillos de los Tribunales y la comisaría 11ª clamando por ayuda para su internación en un centro de rehabilitación. "Me mandaron a lugares privados, pero yo no tengo plata para pagar el tratamiento", explicó la mujer ayer a la mañana a LaCapital.

Domingo 13 de Diciembre de 2009

La vida de Villarreal no sólo estaba signada por la pobreza. También había sido invadido por otra desventura: era adicto a la marihuana, como reconocieron sus propios familiares. Luisa había recorrido los pasillos de los Tribunales y la comisaría 11ª clamando por ayuda para su internación en un centro de rehabilitación. "Me mandaron a lugares privados, pero yo no tengo plata para pagar el tratamiento", explicó la mujer ayer a la mañana a LaCapital.

En ese marco, la mujer semanas atrás había llegado a la seccional 11ª y allí, según una fuente policial, una oficial le brindó la dirección de un instituto de rehabilitación público en el que podían asistir a Villarreal, pero el muchacho "no había comenzado ningún tratamiento".

Tras salir de su casa, el adolescente caminó dos cuadras y se detuvo en un quiosco de Necochea y Ameghino, en el corazón de Tablada presuntamente para comprar un par de porros de marihuana, según dijeron fuentes de la investigación. Al pibe lo acompañaban dos amigos de su barrio, Elías B., de 25 años, y Javier N., de 21.

La madre de Villarreal aseguró desconocer el motivo por el cual su hijo fue hasta ese quiosco y contó que cuando estaban allí aparecieron cinco muchachos entre los cuales estaba Poti, un pibe de 16 años que la policía identificó como el hijo de un narcotraficante de la zona. La irrupción del grupo fue cruenta. "Los vecinos me contaron que salieron dos muchachos de un pasillo. Uno de ellos le puso a mi hijo un revólver en la espalda mientras el otro le disparaba balazos a las piernas. Cuando uno de los amigos quiso defenderlo salió otro tipo del pasillo y le disparó un balazo en el estómago", recordó la mujer con voz pausada.

Cruzó el límite.A Villarreal un proyectil le atravesó la abdomen y le perforó los riñones. Malherido, un vecino lo subió a una camioneta y lo llevó al hospital Roque Sáenz Peña, pero su vida se apagó en el camino. A su vez, Elías B. recibió un tiro en el glúteo y Javier N. un balazo en el abdomen, pero ya fueron dados de alta tras recibir las curaciones de rigor en el mismo centro asistencial.

Sin embargo, un vocero de la comisaría 11ª, que tiene jurisdicción en la zona, indicó que Poti fue quien abrió fuego contra Villarreal y sus amigos. "Tiró a matar", señaló un oficial de esa seccional y sostuvo que la motivación del violento suceso está vinculada con una disputa por el dominio de los circuitos del tráfico de drogas.

En ese sentido, explicó que al parecer, Villarreal traspuso un sector que le estaba prohibido. "Se cruzó de territorio, que para los narcos está demarcado por avenida Uriburu. Hacia el norte corresponde a Tablada y hacia el sur al barrio San Martín y cada uno debe comprar donde vive", explicó el portavoz policial.

Una fuente policial indicó que Villarreal había transitado ya por los calabozos de la comisaría 11ª. "Estuvo demorado porque lo descubrieron fumando porros en la calle y una vez estuvo detenido por un robo", explicó el portavoz. Al respecto, Luisa admitió que su hijo tenía prontuario abierto, pero señaló que el muchacho no "tenía problemas con nadie". La mujer también aseguró que Poti ya ha protagonizado otros hechos violentos en el barrio. "Unos días atrás baleó a un pibe en el brazo", recordó.

A su vez, la mujer indicó que el chico sindicado como quien abrió fuego contra Villarreal es primo de Juan Marcelo Montenegro, un muchacho de 23 años que en abril pasado fue condenado a 15 años de prisión por participar del asalto que terminó en el crimen del carnicero Carlos Fabio, ocurrido en abril de 2006 tras el robo a su comercio de Ayacucho y Uriburu.

Hasta anoche la policía no había localizado a los autores del ataque contra Villarreal aunque por los testimonios ya los tenían identificado. El caso es investigado por el juzgado de Instrucción Nº12, a cargo de Mónica Lamperti, y el juzgado de Menores Nº2 de Gabriela Sansó.