Policiales

Dudosa muerte de un huésped en la habitación de un hotel de Pichincha

Su cuerpo trababa el ingreso al cuarto y bajo la puerta se deslizaba una mancha de sangre. Tenía un golpe en la cabeza que presumen fue al caer.

Miércoles 09 de Enero de 2019

Todas las mañanas una mucama pasaba por la habitación 35 del primer piso del hotel Oviedo, en pleno Pichincha, a cobrar el día a Rodolfo Cavalli, de 37 años. Ayer al tocar la puerta miró al piso y vio aterrada que debajo de sus pies se deslizaba una mancha de sangre. Fue hasta la recepción y tanto ella como el conserje insistieron con golpes y llamados. Todo indicaba que el huésped estaba muerto por lo que llamaron a la policía.


Cuando la fiscal Valeria Piazza y los efectivos de la Policía De Investigaciones (PDI) llegaron al hotel debieron forzar la puerta de la habitación para entrar. Algo impedía abrir la puerta. Allí vieron, sobre el marco, el cuerpo de Cavalli. En la habitación no había desorden ni ventana forzada. Durante la mañana la noticia alteró la calma de Pichincha.

Incógnitas

El hotel está en Callao al 100 bis,entre Güemes y avenida Aristóbulo Del Valle, a media cuadra de la estación de trenes Rosario Norte. Las preguntas de los vecinos de la cuadra y de otros hospedados no encontraban respuestas. ¿Quien era? ¿Quien lo mató? ¿Cómo fue?. Pocos conocían al hombre que no tenía una rutina de horarios conocida.

Cavalli estaba alojado allí desde el 27 de diciembre pero vive en Rosario, en Stephenson al 200, en barrio Industrial. Trascendió que se encontraba en el hotel por una serie de problemas personales. A la puerta del hotel llegaron móviles policiales y medios de prensa. Luego de abrir la habitación los policías se entrevistaron con el personal. Nadie escuchó nada. Los minutos pasaron y lo que se tomaba como un misterioso homicidio dejó lugar a la incógnita por la causa de la muerte, que se tornó confusa.

En un primer momento el deceso se estimó como dudoso, pero la fiscal Piazza decidió esperar el informe de autopsia para dar por iniciada la investigación, o bien finalizarla.

Según las primeras informaciones policiales el hombre estaba "de espaldas con la cabeza hacia el sur y le brotaba sangre de la zona de la nuca, se apreciaba como sin vida". Cuando llegó un móvil del Sistema Integrado de Salud, Sies, el médico actuante certificó su muerte por causas a evaluar.

Desde el Ministerio Público parecían descartar de arranque la idea de un asesinato. "Fue hallado en horas de la mañana por personal del hotel, se trata de Rodolfo C. De 37 años oriundo de Rosario. Según los primeros indicios el cuerpo presenta un corte en el cuero cabelludo que en principio se presume pertenecería a un golpe provocado por la caída y no presentaría signos de violencia externa. La Fiscal Piazza de la Unidad de Homicidios Culposos ordenó se envíe el cuerpo al Instituto Médico Legal para la autopsia correspondiente y solicitó al gabinete criminalístico de PDI la planimetría, fotografías, relevamiento de cámaras de la zona y toma de testimonios a personal del lugar y vecinos. Interviene personal de la comisaría 7º por razones de jurisdicción".

Los comerciantes de la zona dijeron no conocer a la víctima. "El hotel es un lugar de tránsito. Vive gente como si fuera una pensión y algunos se hospedan por unos días. Nadie sabia que pasó. Un huésped vino hoy a desayunar al bar y me dijo que habían encontrado a una persona muerta en el hotel. Más no se", comentó un frentista del barrio.

En la cuadra de Callao hay al menos cuatro cámaras de seguridad y en el mismo acceso del hotel una que apunta al ingreso. Las imágenes se peritarán pero las primeras declaraciones del personal de servicio indican que nadie entró ni salió durante la mañana del martes.

Los misterios y los crímenes en hoteles son un clásico de la literatura policial. De los primeros fue "El misterio del cuarto amarillo", de Gastón Leroux, pero varias veces la ficción quedó detrás de la imaginación.

En diciembre pasado en una habitación de un hotel de avenida de Mayo al 800, en Capital Federal, apareció muerta Sandra, de 48 años. En el interior el fuego había consumido parte del mobiliario de la habitación. Junto a la cama, los investigadores encontraron el cuerpo. Estaba desnuda, con una correa en el cuello y tenía cinta adhesiva en la boca. Según las fuentes, la víctima vivía sola y tenía problemas de salud. También informaron que no se observaron personas extrañas en el edificio y la muerta fue caratulada como dudosa.

Marco Denevi, un escritor argentino del siglo pasado, ubica a su heroína en la novela "Rosaura a las diez" en un hotel, donde la mata un hombre. Aunque en la novela no hay misterios como los que ayer por la mañana campeaban en Pichincha.

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