Drama familiar y muerte de madre e hija en Casilda
Dos cuerpos de mujer colgados con soga náutica de una escalera de madera y caño en un patio interno de un barrio de clase media al norte de la ciudad de Casilda. Nélida María Angela Alvarez, la madre de 58 años, y Ayelén Milagros Bolondi, la hija de 20.

Miércoles 23 de Diciembre de 2009

Dos cuerpos de mujer colgados con soga náutica de una escalera de madera y caño en un patio interno de un barrio de clase media al norte de la ciudad de Casilda. Nélida María Angela Alvarez, la madre de 58 años, y Ayelén Milagros Bolondi, la hija de 20. Dos notas manuscritas sobre la mesada de la vivienda. Una con hirientes acusaciones de la mayor de las mujeres hacia su compañero y la otra en un sobre cerrado que quedó en manos de la jueza de Instrucción Silvia Nogueras. Esa fue la escena con la que se topó el jefe de la familia cuando llegó el lunes por la noche de trabajar. Un triste curso de dos vidas que culminó en un incidente que la Justicia caratuló como homicidio seguido de suicidio.

Conmoción. Por qué, es la pregunta que ayer resonó sin respuesta ante el hecho sucedido el lunes y que conmovió a la ciudad cabecera del departamento Caseros, a 55 kilómetros de Rosario. Una madre con antecedentes psiquiátricos, según confiaron las fuentes consultadas, y su hija de 20 años con un retraso mental ahorcadas con una soga náutica de una escalera. La joven todavía lucía su pijama. Cuando José, el padre de familia, llegó a su casa alrededor de las 21 del lunes, se topó con la escena del crimen en el patio interno de su casa en 1º de Mayo al 3000, en el barrio Alberdi.

Los cuerpos oscilaban uno al lado del otro y según el parte preliminar del forense que llegó al lugar la muerte databa de 12 horas. En la casa no había signos de violencia.

Las fuentes consultadas fueron cautas a la hora de profundizar sobre “un drama familiar que terminó en tragedia”. Vecinos del barrio indicaron que el domingo por la noche se pudo ver a la familia en un bar de la ciudad. Sobre Nélida Alvarez pudo saberse que tenía antecedentes psiquiátricos y un problema de adicción al alcohol. Ayelén tenía un retraso madurativo. Cuando los investigadores entraron a la casa todo estaba en orden. No había señales de violencia, ni de forcejeo o lucha. En la casa se hallaron algunos blisters con medicamentos recetados y una botella de vino abierta. En la cama de Ayelén quedó la marca de una mancha de sangre y nada más. En el patio interno de la casa estaban los dos cuerpos.

Dos cartas. “Hay que esperar las autopsias para conocer más sobre la mecánica de lo sucedido”, relató un vocero consultado. “No sería extraño pensar que la mamá haya inducido a la menor al suicidio y luego se haya quitado la vida. Aunque el cuerpo de la menor tenía una mancha de sangre en su espalda. Las dos mujeres estaban colgadas con una soga náutica de una escalera de madera y caño que conduce a la terraza de la casa. Se estima que todo sucedió aproximadamente a las 11.30 de la mañana, hora en la que según una referencia del texto fue escrita una de las cartas que dejó la mayor de las mujeres”, explicó.

“Sobre la mesada había dos cartas. Una manuscrita dirigida al padre de familia, un hombre que es camionero de una empresa de servicios de Casilda, y la otra en un sobre cerrado que quedó en manos de la jueza Nogueras”, contó el portavoz de la causa.