Jueves 16 de Octubre de 2008
Contrabando agravado de estupefaciente. Ese fue el delito que el juez Federal Nº 4 de Rosario, Félix Angelini, imputó a una mujer de 75 años y a su nieto de 26 sospechados de querer enviar dos kilos y medio de cocaína a España escondidos en un adorno de madera con forma cabeza de caballo. En la misma resolución judicial en la que dispuso los procesamientos de esas personas, el magistrado dictó falta de mérito para otra mujer que también estaba bajo sospecha en esa maniobra.
El fallo, que se conoció ayer pero del que no trascendieron detalles, alcanzó a la jubilada Dorothy Postalibo, de 75 años, y a su nieto, Sebastián Lopresti. La mujer cumple actualmente con arresto domiciliario en razón de su avanzada edad, mientras que el muchacho continúa bajo arresto.
El caso se ventiló públicamente el 1º de octubre, pero se inició el 21 de agosto a raíz de un procedimiento de rutina realizado en el Aeropuerto de Ezeiza por efectivos de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA). Allí, y mediante el sistema de escaneo de encomiendas, los agentes detectaron que en el interior de un paquete había una adorno de madera con la figura de una cabeza de caballo. Los rayos X revelaron que dentro de esa figura había casi dos kilos y medio de cocaína de máxima pureza.
Así se estableció que el paquete había sido despachado desde Rosario, a través del correo internacional UPS, hacia la ciudad española de Alicante. El destinatario de la encomienda era otro nieto de Dorothy y a la vez primo de Sebastián Lopresti, que sería titular de un restaurante. La causa judicial iniciada a partir del hallazgo quedó a cargo del juez Angelini, ya que el paquete había salido de Rosario.
A principios de mes se produjeron las detenciones de Dorothy, su nieto (ambos vivían en Juan B. Justo al 800) y de una amiga de ellos, Judith A, quien pagó los gastos del envío por medio de un cheque. El juez Angelini también le pidió a Interpol ubique al receptor del paquete, diligencia de la que hasta ayer no se tenía ninguna novedad.
Llegado el momento de resolver la situación judicial de los imputados, Angelini le dictó falta de mérito a Judith A, que es una fase previa a la absolución, y procesó a Postalibo y a Lopresti bajo la tipificación de contrabando agravado de estupefaciente, un delito que está contemplado en el Código Aduanero, según indicaron fuentes de la causa. Si esa acusación quedara firme y los imputados fueran hallados culpables tras un juicio oral y público, las penas que les corresponderían serían de 4 a 16 años de prisión.
La abuela y su nieto cayeron presos porque dos días después de haber despachado la encomienda se presentaron en las oficinas de UPS para presentar un reclamo porque el paquete no había llegado. Según voceros de la causa, la sospecha que ronda en el Juzgado es que la anciana pudo ser víctima de una maniobra pergeñada por sus nietos o gente allegada a ellos que la habrían utilizado como pantalla.
Por su edad, Dorothy actualmente cumple arresto domiciliario, situación que no vararía en caso de ser hallada culpable durante el juicio. Los abogados defensores de los imputados se notificaron ayer mismo de la resolución de Angelini. Ahora deben definir si presentarán una apelación para que el fallo sea revisado por la Cámara Federal. Si el tribunal superior llegara a confirmar esas acusaciones se estaría a un paso del juicio oral y público.
El fallo de Angelini no implica el cierre de la investigación. "La instrucción de la causa continúa. Lo que pasa es que el juez resuelve provisoriamente porque tiene que cumplir con los términos, pero si con el correr de la investigación llegaran a surgir novedades importantes, la situación de los acusados puede cambiar, incluso les puede dictar falta de mérito", opinó un allegado al expediente.