Jueves 28 de Agosto de 2008
Iba a ser un golpe formidable, pero falló por unos segundos. Ese fue el tiempo que le bastó al policía que estaba en la garita del banco Credicoop de Fighiera para alertar a la comisaría acerca de lo que ocurría. Por eso, cuando los delincuentes encapuchados salieron de la entidad con 30 mil dólares y 5.200 pesos los esperaba un efectivo con el que se tirotearon. La sorpresa llegó cuando uno de los ladrones resultó herido: era un policía que trabajaba en la seccional del pueblo junto al uniformado que le disparó. Ahora, ese agente, otro policía rosarino y sus hermanos fueron procesados por robo calificado, resistencia a la autoridad, abuso de arma, encubrimiento y daño.
El juez de Instrucción Javier Beltramone consideró que el policía Raúl Mansilla, de 23 años, el agente Pablo Galván y su hermano Mario Galván "fueron autores materiales del atraco a mano armada" para el que usaron "un Fiat Uno rojo robado y a sabiendas de su procedencia ilícita" en el que escaparon tras tirotearse con un compañero de Mansilla, quien resultó herido en el abdomen. Los tres están presos.
A los policías los acusó de robo calificado agravado por su calidad de funcionarios públicos, resistencia doblemente calificada a la autoridad por su carácter de funcionarios públicos y por uso de arma, encubrimiento agravado por su carácter de funcionarios públicos y daño. Al agente Galván, además, lo procesó por tenencia ilegal de arma. A su hermano Mario lo envió a juicio como coautor de robo calificado, portación de arma, resistencia calificada, encubrimiento y daño.
El cuarto procesado es un hermano de Mansilla que fue acusado de encubrimiento y de falsa denuncia. Es que, para justificar el ingreso del policía baleado a un hospital dijo que había sido víctima de un ataque inexistente.
Otras tres personas que estaban imputadas en la causa recibieron la falta de mérito. Uno es el sargento José Luis A., de 45 años, quien prestaba funciones en la comisaría de General Lagos y había trabajado antes del golpe en la garita del banco. Lo habían acusado de ser el ideólogo del robo pero eso no pudo probarse y quedó en libertad.
También recibieron la falta de mérito la esposa de uno de los policías y Carlos B., un vecino de Mansilla que lo había socorrido cuando llegó herido a su casa. En la resolución, Beltramone remarcó que en la casa de uno de los detenidos se recuperó la totalidad del dinero, que fue reconocido por el banco.
Ardid y robo. A las 8 de la mañana del 6 de junio pasado un llamado anónimo a la subcomisaría de Fighiera, 40 kilómetros al sur de Rosario, alertó sobre un falso accidente fatal en el kilómetro 257 de la autopista. El único móvil policial de la seccional, que a esa hora estaba frente al banco, partió al lugar sin saber que se trataba de un ardid de los asaltantes que querían despejar la zona en momentos en que un camión de Prosegur descargaba un par de sacas en la entidad.
Cuando el patrullero se alejó, los ladrones llegaron en un Fiat Uno al banco de Pueyrredón al 900. Bajaron dos encapuchados y redujeron a 18 personas. Uno de los maleantes se dirigió a una pequeña garita donde un policía vigilaba el local pero el custodio se encerró y llamó al Comando Radioeléctrico de Arroyo Seco.
En menos de cinco minutos los ladrones condujeron al tesorero y los empleados hasta el cofre de seguridad y huyeron con 5.200 pesos en desuso que había en el tesoro y las dos sacas de Prosegur con 30 mil dólares.
Tiroteo. Pero a la salida, los ladrones fueron interceptados por un policía que salió a enfrentarlos a pie. Hubo un feroz tiroteo en el que, resguardado detrás de un auto, el agente vació el cargador de su arma. El Fiat Uno salió a toda velocidad y minutos después apareció calcinado en un camino rural. Tenía agujeros de bala y eso hizo presumir que alguno de los ladrones había sido herido.
El mismo día del robo, con un disparo en el abdomen, ingresó al sanatorio CER de Rosario un policía de apellido Mansilla, a quien lo trasladó su hermano. El policía prestaba servicio en Fighiera y su hermano dijo que esa mañana le habían tirado desde un Ford Galaxi en Villa Gobernador Gálvez cuando intentó identificarse como agente al notar que lo seguía un particular. También fueron apresados otro policía, el hermano del herido y un vecino que le dio asistencia cuando ingresó baleado a su casa de zona sur.
Luego, el hermano de Mansilla reconoció que el policía "fue herido en un maneje". Que él le dio los primeros cuidados para luego trasladarlo a un centro asistencial. Y dio el apodo del otro policía implicado, El Pelado Galván, quien trabajaba en la subcomisaría 20ª. En su casa del Fonavi de Grandoli y Gutiérrez se hallaron 39.400 pesos, 17 mil dólares y otros 2.000 en mal estado; una pistola Bersa calibre 22, una escopeta 12.70 antitumulto, una granada de gas lacrimógeno y municiones calibre 38, 9 milímetros y 22 largo. Parte del dinero estaba oculto en unos borceguíes y el resto en un Renault 21. Una de esas armas había sido usada en el enfrentamiento a la salida del banco.