Sábado 17 de Mayo de 2008
La Plata.— El odontólogo Ricardo Barreda, quien purga cadena perpetua por asesinar a su esposa, su suegra y sus dos hijas en 1992, fue favorecido por dos informes periciales y está cada vez más cerca de dejar la cárcel para irse a vivir, bajo arresto domiciliario, junto a su novia.
Los estudios psicoambientales elaborados por el Patronato de Liberados coincidieron en que resulta "apto" el domicilio ofrecido por Berta André, de 71 años, en el barrio porteño de Belgrano, para recibir a su novio y custodiarlo. También resultaron positivos los informes del Servicio Penitenciario Bonaerense sobre su conducta intramuros.
Mientras tanto, la Suprema Corte de Justicia bonaerense comenzó a analizar la apelación presentada por el fiscal Carlos Altuve contra el beneficio otorgado por el Tribunal de Casación. El fiscal entiende que no es aplicable en este caso "porque sólo se otorga a los procesados y no a los condenados" y también porque había sido resuelto por Casación sin que la defensa de Barreda lo haya solicitado.
Al conceder a Barreda la posibilidad de continuar purgando su sentencia en un domicilio, Casación tuvo en cuenta su edad (72 años), su buena conducta intramuros y los 16 años que lleva recluido en cárceles.
El 15 de noviembre de 1992, Barreda mató a escopetazos a su esposa Gladys Mac Donald, su suegra Elena Arreche, y sus dos hijas, Adriana y Cecilia. Tres años más tarde fue condenado a reclusión perpetua y Barreda dijo públicamente que "lo volvería a hacer porque vivía en un infierno y me tenían loco".