Lunes 18 de Agosto de 2008
Las Parejas.— A dos meses del crimen de Bárbara Simón, la adolescente de 17 años que fue degollada en el centro de esta ciudad cuando regresaba de la casa de su novio a su hogar, la causa no cuenta con detenidos ni imputados y la investigación policial tampoco parece enfilarse hacia una hipótesis contundente sobre el motivo por el cual la mataron. El expediente, que se tramita en el juzgado en lo Penal de Cañada de Gómez, ahora a cargo de Jesús Rizzardi, refleja que nada ha sido descartado dentro de una amplia gama de posibilidades. Ni siquiera el robo, un móvil que en un principio los efectivos de la comisaría 2ª habían dejado de lado.
Desde aquella fatal madrugada del 14 de junio hasta el momento hubo varias personas en la mira de los investigadores. Por lo general fueron jóvenes vinculados al uso de estupefacientes, portadores de armas blancas y hasta alguien que parece no tener sus facultades mentales en orden. Mientras tanto, la familia Simón y los demás vecinos de Las Parejas siguen preguntándose quién y por qué mató a Bárbara.
Marcelo, el padre de la adolescente, trabaja en una metalúrgica y para mejorar sus ingresos tiene un kiosco en su propia casa. La familia es muy conocida y son considerados buenos vecinos, al igual que lo era Bárbara, "una piba excelente", coinciden todos. Esa es la imagen que se recoge en Las Parejas. Entonces, ¿qué motivo o razón pudo desencadenar el homicidio?, se preguntan los policías, el juez de Instrucción y cada uno de los 15 mil pobladores de esta ciudad.
Para el abogado de la familia, Norberto Olivares, el crimen de Bárbara fue un hecho casual. El homicida, según él, tiene vinculación con la noche y con el tráfico de drogas. Esto fue lo que le transmitió al juez en el último encuentro que mantuvieron.
Reclamos. Olivares sumó a ese comentario el pedido de algunas pericias puntuales que permitirán recabar pruebas que lleven al esclarecimiento del hecho. En ese sentido, el letrado solicitó puntualmente un careo entre una de las personas que estuvo demorada por el caso y un vecino de la ciudad que parece conocer algo.
Al respecto, el abogado contó que ese sospechoso declaró que en la madrugada en la que mataron a Bárbara regresó a su casa las 3 de la madrugada, cuando hay un testigo que dijo haberlo visto llegar a las 6. Y requirió que a esa misma persona se le extraiga sangre para comparar su patrón genético con el obtenido de los restos hallados en el cuerpo de Bárbara. "Solicitamos también una ampliación de la declaración informativa de esa persona además de algunas diligencias que creemos oportunas para la investigación de la causa", amplió Olivares.
El letrado dijo además que a su opinión el trabajo investigativo tuvo líneas de hipótesis variadas pero sin un sentido común. "Esto es lógico porque no se descarta nada en cuanto a la acumulación objetiva de la prueba. Pero no vemos orientación alguna hacia un punto central cuando hay elementos en el sumario relacionados con el narcotráfico que ameritan que eso suceda".
También dijo Olivares estar a la espera del resultado de las pericias que se llevaron a cabo para rastrear las llamadas que ingresaron y salieron desde el teléfono celular de Bárbara que desapareció la misma madrugada en que se cometió el crimen. Vale recordar que el único testigo que hasta hace pocas semanas se consideraba "clave", porque dijo haber visto el momento cuando la mataban, se desdijo se esa declaración cuando aún estaba a cargo de la causa la jueza Ana María Bardone, quien acaba de jubilarse.
Dos meses. El pasado jueves se cumplieron dos meses del crimen de Bárbara. Por eso, los familiares y amigos de la adoelscente realizaron una nueva marcha y repitieron su pedido de justicia. Más de dos mil personas caminaron desde la plaza principal de Las Parejas hasta la comisaría 2ª. La amplia convocatoria sumó a comerciantes, trabajadores y a docentes de la ciudad. Hubo, además, un fuerte pronunciamiento en contra de la inseguridad. "El apoyo del pueblo fue unánime, todos quieren saber quien mató a mi hija", confió ese día Luisa Simón.
"Poco a poco se me termina la paciencia y entiendo que el juez ya debería ir cerrando alguna hipótesis concreta. Yo entiendo que la justicia está en condiciones de darme alguna respuesta", añadió la madre de la adolescente asesinada.
La noche en que ocurrió el crimen, Bárbara les dijo a sus padres que se iba a bailar con unas amigas a un boliche. Pero en cambio pasó la noche en la casa del novio. Alrededor de las 5.30, cuando ella regresaba caminando a su hogar, fue atacada en la calle 23. Tras ser golpeada, la chica recibió un profundo corte de unos siete centímetros en el cuello con una cuchilla de unos 30 centímetros de hoja, que el homicida arrojó al techo de una casa contigua al sitio del asesinato.
Quien primero observó el cuerpo de Bárbara fue una parejita que ocasionalmente pasó por el lugar. La pericia médica policial y posterior autopsia detectó restos del matador en las uñas de la joven. El juez Rizzardi está a la espera ahora de los estudios de esas muestras para empezar a cotejar con las de los presuntos sospechosos.
En ese sentido, el padre de Bárbara suplicó en la marcha del último jueves que "todo aquel vecino que haya visto o sepa algo se animen a declarar. Yo sé que alguien tuvo que haber visto algo", concluyó.