Policiales

Dos jóvenes fueron procesados tras protagonizar un insólito raíd delictivo

Huían en moto tras asaltar una granja. Al chocar con un utilitario, lo robaron para continuar la fuga. En la camioneta retuvieron a una mujer de mujer de 72 años que resultó baleada. El hecho fue en abril.

Martes 18 de Octubre de 2011

“Chicos, ¿se golpearon?”, preguntó con inocencia Leonor Pascuini a los dos jóvenes motociclistas que se habían estrellado contra su camioneta en un cruce del barrio Bella Vista. Los muchachos no le respondieron: directamente se subieron al utilitario de la mujer de 76 años y escaparon al volante llevándose a su hermana Josefina, de 72, que se había quedado arriba de la camioneta. Se trataba de dos ladrones que venían huyendo tras asaltar una granja y el raíd terminó de mala manera para la rehén, que durante el escape resultó baleada en el tiroteo que enfrentó a policías y ladrones.

Por este insólito episodio ocurrido seis meses atrás, y que por fortuna no se cobró la vida de la mujer, el juez de Instrucción Nº 7 Juan José Donnola procesó a Cristian Ariel Benítez, de 18 años, y Víctor Daniel Sosa, de 24, por robo calificado por el uso de arma de fuego, robo agravado con relación al hurto calificado de vehículo en la vía pública, coacción agravada a raíz de que el hecho se cometió a mano armada y portación ilegítima de arma de uso civil.

Robo y fuga. Eran las 10 de la mañana del pasado 11 de abril cuando, según la reconstrucción judicial, dos hombres llegaron a una despensa en Pasco 3215 y, tras inmovilizar al dueño, se llevaron 3.100 pesos. Con el botín en su poder escaparon a gran velocidad en una moto roja.

Para entonces ya hacía un rato que Leonor había llegado desde la localidad de San Genaro a la casa de Ituzaingó al 3700 donde viven sus hermanos Enrique y Josefina. Precisamente a ésta última debía acompañar a una consulta médica.

Los tres hermanos se subieron a la camioneta Peugeot Expert blanca guiada por Leonor. La mujer dobló en Castellanos y al llegar al cruce con la cortada J. Valle el utilitario fue impactado por la moto de los maleantes en fuga. El choque rompió el vidrio del parabrisas.

“Me bajé con mi hermano —relató Leonor a La Capital el día del hecho— a ver si les había pasado algo a los muchachos. Les pregunté pero no me contestaron. Uno se había caído al suelo y el otro intentaba arrancar la moto pero no pudo. Mi camioneta quedó a unos cuatro metros con la llave puesta y mi hermana arriba. En ese momento, uno de los tipos se acercó al vehículo y entonces corrí para sacar la llave y a mi hermana, pero el tipo me empujó”.

Persecución. Leonor no pudo evitar que los maleantes se subieran al utilitario y se marcharan con Josefina, que quedó sentada en el habitáculo flanqueada por los dos ladrones.

Leonor pidió ayuda y así un motociclista y tres automovilistas que pasaban por el lugar salieron, por calle Pasco, tras el rastro de los asaltantes. Un rato después, un móvil del Comando Radioeléctrico los avistó y comenzó a perseguirlos. En el trayecto, los ladrones y los uniformados intercambiaron balazos y un proyectil, al parecer disparado por uno de los policías, le atravesó el hombro de Josefina y le perforó el omóplato.

Final de viaje. El escape de los maleantes terminó en la villa San Francisquito, frente a una precaria casa de Amenábar al 3900. Los ladrones se bajaron de la camioneta y entraron en una casilla, donde sus ocupantes quedaron a merced de los malhechores.

“Los tomaron como rehenes, pero media hora después se entregaron”, había explicado un vocero policial sobre los maleantes, a quienes les secuestraron parte del dinero sustraído, teléfonos celulares y un revólver calibre 32 con cartuchos en el tambor y vainas servidas.

A Josefina, una ambulancia del Sies la llevó al Hospital Clemente Alvarez, donde la operaron para quitarle la bala que había quedado alojada cerca de la aorta. Si bien los médicos no pudieron extraer el proyectil, la vida de la mujer no corrió peligro.

Descargo. Al ser indagado en Tribunales, Sosa proclamó su inocencia y se desligó del suceso. “Yo estaba durmiendo en la casa de mi novia que queda en el pasillo de Alsina entre Rueda y Amenábar. Se llama Soledad, pero no me acuerdo el apellido. Cuatro policías del Comando Radioeléctrico patearon la puerta y me dijeron que los acompañara a la comisaría. Yo no entendía nada. En el camino (los policías) me cagaron a palos con un fierro en las p iernas”, sostuvo Sosa en el juzgado de Instrucción Nº 7.

Benítez también negó su participación. “El día que me detuvieron yo salía de comprar droga en un pasillo de Amenábar y Lavalle. Cuando vi a los policías salí corriendo porque tenía cocaína. Entonces, me dispararon y un tiro me pegó en la muñeca. Me caí al suelo y los policías me pegaron patadas. Me llevaron a la comisaría 18ª y en el trayecto (los uniformados) comentaban «qué cagada nos mandamos con este pibe». Después me enteré de que me acusaban de un asalto, pero yo nunca robé. Para vivir hacía changas con mi papá”, señaló.

Sin embargo, para el juez Donnola, quedó “debidamente” probada la responsabilidad penal de los imputados. En tal sentido, enumeró los elementos de prueba colectados: la detención de Benítez y Sosa con la camioneta sustraída a Pascuini, el secuestro de parte del dinero robado, las declaraciones de las víctimas y testigos que observaron el choque y el posterior desplazamiento con el utilitario.

El magistrado también valoró los testimonios que confirman la huida y los disparos efectuados (por los imputados) a los policías que los perseguían.

Para incriminar a los jóvenes, el magistrado también valoró el testimonio de Adrián Ariel A., el dueño de la granja asaltada. El comerciante explicó que ese día dos personas que circulaban en una moto roja ingresaron a su local. “Me empujaron y me tiraron detrás del mostrador. Una vez adentro, sacaron un arma y me robaron 700 pesos de la caja registradora y 2.400 pesos de un cajón”, sostuvo en Tribunales.

Para Donnola, las declaraciones de los imputados en las que negaron ser los autores del robo y haber protagonizado el escape no pueden ser tomadas en cuenta ya que, frente a los otros elementos de prueba, “no aparecen como verosímiles” para reconstruir lo ocurrido.

Sin saber

El jefe de la Unidad Regional II, Cristian Sola, aseguró a este diario el día del hecho que los policías que perseguían a los dos ladrones que escapaban en la camioneta Peugeot Expert y se tirotearon con ellos ignoraban que en el vehículo viajaba contra su voluntad una mujer retenida por los ladrones.

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