Dos imputados por el asesinato de un jubilado en Pérez: el detrás de escena del crimen
José Cohelo De Sousa De Melo, de 84 años y uno de los fundadores de los Bomberos Voluntarios de esa ciudad, fue hallado sin vida en su casa. Acusaron a su empleada doméstica y un joven

Lunes 28 de Agosto de 2023

José Cohelo De Sousa De Melo, de 84 años y uno de los fundadores de los Bomberos Voluntarios de Pérez, fue víctima de un brutal homicidio. Los pormenores del crimen comenzaron a ventilarse en la audiencia en la que se imputó a una mujer de 39 años -que era su empleada doméstica- y a un muchacho de 25 años. La Fiscalía los acusó de matar al hombre dentro de su vivienda, asfixiándolo con un cable, con una discusión previa como antesala del hecho.

María Luz H., de 39 años, y Daniel David R., de 25 años, fueron imputados por el fiscal Matías Edery como autores del delito del homicidio calificado por alevosía y ensañamiento que tuvo como víctima a José Cohelo de Sousa De Melo. En la audiencia realizada este domingo el juez Gustavo Pérez de Urrechu aceptó la acusación y confirmó la prisión preventiva de ambos por el plazo de ley de hasta dos años.

Cerca de las 11 del martes 22 de agosto, un vecino de Rivadavia al 900 de la ciudad de Pérez advirtió que la casa de José tenía las luces prendidas. Ese detalle llamó su atención, por lo cual intentó comunicarse con el hombre pero no tuvo respuestas. Preocupado, logró parar a un móvil policial que pasaba a unos metros de allí, sobre la avenida Belgrano.

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Tras comunicarse con uno de los hijos de José, que permitió el ingreso a la vivienda, los agentes se encontraron con el hombre tendido en el suelo. Estaba boca abajo, sin signos vitales, con un charco de sangre que se desprendía de su cabeza. Además estaba amordazado, tenía alrededor de la cintura una correa de perro y a la altura de los hombros y el cuello enrollado un cable HDMI. Minutos después, los médicos del Sies llegaron a la vivienda y confirmaron que la víctima ya había fallecido.

Cuando unas horas más tarde dos de los hijos de José llegaron a la vivienda, todavía mientras la policía trabajaba en la escena del crimen, advirtieron que faltaban al menos dos televisores, un celular y la billetera con los documentos del dueño de la casa. En ese mismo momento, apareció en la casa un remisero que aportó lo que serían los primeros datos para comenzar a esclarecer el homicidio.

Esta persona contó que la tarde anterior estaba en la remisería cuando llegó una mujer que pidió un coche para Rivadavia al 900. Que al arribar a la vivienda señalada salió ella misma junto a otro hombre, quienes cargaron dos televisores en el vehículo y pidieron ser llevados hasta la zona de Vélez Sarsfield y Fraga, barrio Ludueña de Rosario. En el trayecto, que se extendió unos 20 minutos, los pasajeros hablaron de José y le preguntaron al chofer si lo conocía. Al remisero, en tanto, le llamó la atención el estado de nerviosismo de estas dos personas que finalmente se bajaron en el destino que habían indicado.

La antesala

Entre las evidencias con las cuales el fiscal Edery acusó a María Luz H. y Daniel David R., hay un acta policial que da cuenta que el mismo 21 de agosto al anochecer estas personas habían tenido una discusión con José. Fue la propia víctima quien se comunicó con el Cuartel de Bomberos de Pérez, ubicado a pocos metros de su vivienda, para avisar que su empleada doméstica y otro adulto querían agredirlo e ingresar a la casa.

A minutos de ese llamado llegó a lugar un móvil policial que se retiró al poco tiempo dado que, según consta en el acta, José no había querido hacer una denuncia. En ese documento, tal como se conoció en la audiencia imputativa, la mujer se identificó como Tamara H. y no con su verdadera identidad. En ese marco, contó que estaba allí dado que hasta el día anterior había trabajado en la casa, que pretendía llevarse sus pertenencias, su ropa y su DNI, pero que José no se lo permitía.

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El hombre, afirma el acta, dijo que él no había llamado a la policía, que no iba a realizar denuncia y que iba a arreglar el conflicto con su empleada. Fue por ese motivo, según explicaron los policías, que se retiraron del lugar cuando todavía los ahora imputados permanecían allí.

"Matamos al viejo"

En la acusación del fiscal Edery lo que se explica es que minutos después los dos sospechosos ingresaron a la vivienda luego de violentar la puerta. "A sabiendas de que no había otras personas en la casa y aprovechando la situación de indefensión de la víctima, una vez dentro de la casa entre ambos golpearon al señor Cohelo con un elemento contundente en la cabeza", describió el fiscal.

En ese marco fue que, además, le pusieron un trapo en la boca y lo amordazaron, además de atarlo en distintas partes del cuerpo. Con un cable HDMI lograron presionar e impedir la respiración de la víctima, que según las primeras conclusiones médicas murió por sofocación. Luego de cometer el crimen, la mujer y el hombre se retiraron en un remis que los llevó hasta el barrio Ludueña de Rosario.

Esa misma noche, según consta en las evidencias por el relato de una testigo, María Luz H. confesó el crimen en una llamada telefónica. "Matamos al viejo", dijo la mujer en esa charla en la que también habló el otro acusado, quien admitió haber participado del crimen. Tres días más tarde, los sospechosos fueron detenidos en una vivienda de Vélez Sarsfield al 6400, en la zona donde horas después del homicidio terminaron el viaje en remis que había comenzado en la casa de José.

Una historia

A pocos metros de la casa de la víctima, se encuentra el cuartel de los Bomberos Voluntarios. En el cantero central de la avenida Manuel Belgrano, sobre la cual está ubicada la institución, hay una placa con los nombres de los 19 miembros del primer cuerpo activo. Entre ellos está el de José, quien junto a la comisión directiva estuvo entre los fundadores en 1978. El homenaje está acompañado de la frase: "La gratitud en silencio no sirve a nadie".

En esa lista también figura Mauricio, el mayor de los tres hijos de José, quien ya retirado de los Bomberos Voluntarios contó a La Capital que su padre era uno de los conductores de los autobombas. Por ese motivo el miércoles pasado, en el marco de la despedida de José realizada en una funeraria de Pérez, desde el cuartel sonaron las sirenas como una manera de homenajearlo.