Policiales

Dos hermanos van a juicio oral por atacar a tiros a un militante de villa Banana

Radiografía de una zona en disputa. Los acusan de herir a Sergio Muñoz, en marzo de 2015, en villa Banana y en medio de amenazas narco por parte de "La banda de Pandu".

Domingo 24 de Enero de 2016

A poco de cumplirse un año del ataque a tiros contra el militante social de villa Banana Sergio David Muñoz, un hecho ligado a las usurpaciones de casas por parte de los integrantes de bandas narcos que operan en el barrio, el fiscal que interviene en el caso pidió condenas de 7 años de prisión para dos hermanos que fueron sindicados por al menos cinco testigos y están presos desde marzo de 2015. Les dicen "Ñoño" y "Sebi" y los apresaron al ser reconocidos por familiares de la víctima cuando limpiaban vidrios a unos pocos metros de los Tribunales rosarinos, en la rotonda de Oroño y Pellegrini. El ataque ocurrió un día antes de la reapertura del Centro Comunitario Comunidad Rebelde, montado sobre los escombros de un búnker de droga derribado por vecinos.

El pedido de pena fue planteado en una audiencia preliminar, una instancia previa al juicio oral. El caso llegó a ese punto porque hasta el momento las partes no pudieron acordar un juicio abreviado. El fiscal de la causa, Ademar Bianchini, considera que los hermanastros cometieron un intento de homicidio. En tanto la defensa pública, ejercida por Martín Riccardi, entiende que no actuaron con intención de matar y que sólo deberían ser acusados de lesiones graves. Como la calificación legal no está zanjada, todo indica que discutirán esa cuestión en un juicio oral.

Los acusados son Jonathan Alberto Sosa, de 20 años y apodado "Ñoño"; y su medio hermano Franco Sebastián Alegre, "Sebi", de 19. Los detuvieron cuando limpiaban vidrios en la rotonda de bulevar Oroño y Pellegrini. Allí fueron reconocidos por la esposa de la víctima, que de inmediato llamó a la policía. En ese momento Muñoz permanecía internado en estado crítico en el Heca, conectado a un respirador mecánico. El ataque, incluso, motivó marchas de vecinos de un barrio ya golpeado por la violencia narco.

Los hermanos quedaron en prisión preventiva bajo controles médicos por problemas de salud. Sosa usa muletas y tiene clavos en las piernas. Su hermano tenía un ano contranatura con riesgo de infección.

El ataque. Sergio Muñoz, de 29 años y militante del Movimiento Cuba MTR, fue baleado el 6 de marzo de 2015, horas antes de que se realizara una jornada cultural contra las amenazas narco al Centro Comunitario Comunidad Rebelde. El espacio fue construido por los vecinos sobre lo que fue un búnker de venta de drogas para desarrollar tareas educativas y sociales.

Las actividades ya se habían suspendido en febrero del año pasado por el clima de tensión que se vivía en el barrio tras el crimen de Javier Barquilla atribuido a la banda de Pandu (ver recuadro). En respuesta a ese homicidio los militantes se aprestaban a realizar una jornada contra la violencia narco, pero la noche anterior a ese evento fue atacado Muñoz. Estaba en 27 de Febrero y Pascual Rosas cuando un grupo de muchachos lo interceptó y le disparó.

Los hermanastros fueron acusados de irrumpir junto a otros hombres a las 23.30 del 6 de marzo en donde estaba Muñoz, a quien intentaron matar por una discusión previa y le provocaron una herida de bala en el cuello con orificio de entrada, sin salida. Cinco testigos declararon por el ataque, entre ellos la hermana de la víctima, quien dijo que los agresores buscaban usurpar la casa de Muñoz de manera violenta. La mujer sostuvo que tras los disparos vio pasar a los dos acusados diciendo "le dimos, ahora nos quedamos con la casa".

La acusación. En la audiencia preliminar que se desarrolló el 23 de diciembre pasado el fiscal Bianchini presentó su acusación previa al juicio ante la jueza Marcela Canavesio. Enumeró las pruebas de la causa: actas policiales, testimonios, informes médicos y la historia clínica de la víctima. La calificación legal que aplicó es homicidio agravado por el uso de arma fuego en grado de tentativa. Para ambos pidió 7 años de pena de cumplimiento efectivo, en calidad de autores.

El defensor, en cambio, consideró que "no existen elementos serios y fundados que nos refieran que estamos frente a una tentativa de homicidio, por lo que la calificación legal que se adecua sería la de lesiones graves". Riccardi cuestionó la detención diciendo que "surgen del legajo cuestiones que podrían invalidarla" porque el procedimiento, a doce días del hecho, "no es de los permitidos en casos de flagrancia".

El fiscal respondió que "no hay ilegalidad en la detención" y señaló como "un fuerte indicio de ello" la demora de la defensa en realizar ese planteo. Y remarcó que si bien no se cuenta con las vainas "existe una distancia corta entre el proyectil y el cuerpo de Muñoz", de lo que se deduce que "el propósito era causarle la muerte". El proyectil, recordó, ingresó por la base del cuello y recorrió parte del tórax y el abdomen de la víctima. Esto "permite sostener el dolo homicida".

Riccardi solicitó que sus defendidos sean beneficiados con la prisión domiciliaria. La madre de ambos acusados se ofreció como garante en su casa donde vive con su esposo albañil y otros tres chicos. pero el fiscal se opuso ante el temor de los testigos y el riesgo de que sufran intimidaciones. La cuestión será resuelta tras la feria judicial.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario