Policiales

Dos hermanos fueron condenados por un violento atraco

El hecho ocurrió en abril en Villa Gobernador Gálvez y mediante un juicio abreviado le dieron tres años de cárcel a uno y tres años de prisión condicional al otro.

Viernes 16 de Octubre de 2015

Dos hermanos acusados de alzarse con 600 mil pesos en un violento robo a mano armada en los galpones que la empresa Rosario Bus tiene en Villa Gobernador Gálvez, fueron condenados a 3 años de prisión efectiva uno y al mismo lapso pero de ejecución condicional el otro. Además les decomisaron un auto y armas de fuego, y fueron obligados a devolver 32 mil pesos a la empresa, dinero hallado en la casa de uno de ellos. Con estas condenas el caso no se cierra ya que hay tres prófugos.
  Emanuel Olivera, de 27 años y empleado de seguridad en la Facultad de Bioquímica; y su hermano Maximiliano, recibieron 3 años de prisión efectiva y en suspenso respectivamente en un juicio abreviado donde fueron condenados por el jugoso robo a las oficinas de Rosario Bus, ocurrido en Villa Gobernador Gálvez a las 8 de la mañana del 24 de abril pasado.
  La sentencia fue homologada por la jueza Marcela Canavesio en una audiencia celebrada en Tribunales y en la que el fiscal de la Unidad de Investigación y Juicio, Fernando Dalmau, hizo el requerimiento punitivo que contó con acuerdo de la defensa.
  En el caso hay otras dos personas imputadas, pero sobre las cuales aún no hubo resolución judicial. Se trata de Juan Carlos C., un remisero de 40 años; y Guido H., empleado de una panadería, de 27 años.

Planificado. A Emanuel Olivera la Justicia lo halló culpable de robo calificado y encubrimiento. Es que entre las pruebas hay una filmación de un cámara de seguridad donde quedó registrada la secuencia del atraco y permitió identificar a algunos integrantes del grupo de maleantes.
  Según sostuvo en su momento el fiscal Dalmau, todo se planificó a partir de “un dato justo y preciso que aportó uno de los imputados sobre el día y hora en que el dinero estaría a mano, ya que iba a ser destinado al pago de las horas extras de los choferes”.
  Ese día la banda llegó al galpón, Emanuel extrajo un arma de fuego y encañonó a uno de los empleados de custodia mientras le vociferaba a un administrativo que le abriera la puerta o le “volaba la cabeza”. Dos choferes que estaban a punto de cobrar fueron reducidos a punta de pistola y luego maniatados con precintos.
  Los ladrones ejercieron suma violencia sobre otros empleados, a quienes fueron despojando de sus pertenencias. Una vez que se alzaron con el botín emprendieron la fuga por la ruta 21 en dirección a Rosario a bordo de un Peugeot 106 bordó propiedad de Emanuel. En el trayecto fueron acompañados por un Chevrolet Astra negro cuya titularidad se le atribuye a Maximiliano Olivera.
  Durante los allanamientos que derivaron en las detenciones, en la casa de Emanuel se hallaron un revólver calibre 32 largo, otro calibre 38 y una pistola calibre 9 milímetros aptas para el disparo según las pericias, y otras dos pistolas calibre 22 pero sin capacidad de fuego. También se hallaron un bolso con precintos plásticos, el Peugeot 106 bordó, el Astra negro, uniformes del Correo Argentino, 56.000 pesos y 3.850 reales.
  El expediente judicial derivó en un acuerdo de partes con las condenas citadas, el decomiso del dinero, los autos, las armas (una pertenecía a la policía provincial y será restituida) y el reintegro de 32 mil pesos a Rosario Bus.
  Mientras que por su activa participación en el atraco Emanuel fue condenado a 3 años de prisión efectiva (aún resta decidir su situación en otra causa donde está imputado por una salidera), el rol de su hermano Maximiliano, quien se entregó voluntariamente a la Justicia luego de estar prófugo varios meses, le valió una condena a 3 años de prisión de ejecución condicional.

El resto. Mientras tanto, según la Justicia hay otras tres personas que siguen prófugas acusadas dar el golpe a Rosario Bus. Juan Carlos C. está apuntado de brindar información a Maximiliano Olivera para que planificaran el atraco. “Ese día ingresó al lugar Emanuel seguido por un cómplice a quien apodan Kelo, y detrás de ellos fueron Guido H. y Maximiliano”, detalló Dalmau.
  Pero la pruebas acumuladas en la causa despegarían a Guido del robo ya que una escopometría (estudio comparativo de su estatura y rasgos fisonómicos con la filmación) habría dado negativa. No obstante enfrenta otra imputación por encubrimiento, ya que le hallaron en su poder prendas sustraídas en el robo a un comercio de zona oeste.
  Respecto del remisero quedó acusado de una participación secundaria, aunque su situación también está sujeta a una serie de medidas pendientes, como las pericias sobre un teléfono celular.

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