Policiales

Dos detenidos por el ataque a tiros contra un militante de villa Banana

Limpiaban vidrios en el cruce de Oroño y Pellegrini cuando fueron reconocidos por una allegada a Sergio Muñoz, quien sigue grave, con una bala alojada en su cuerpo.

Sábado 21 de Marzo de 2015

Dos jóvenes fueron detenidos como autores de los disparos que el 6 de marzo pasado dejaron en estado crítico a un militante del centro comunitario Comunidad Rebelde, en un ataque atribuido a la violencia narco que se vive en villa Banana, y ayer fueron acusados por intento de homicidio agravado tras una audiencia oral y pública en Tribunales. Los dos acusados, de 18 y 19, años fueron apresados mientras limpiaban vidrios a los autos que se detenían en la rotonda de bulevar Oroño y Pellegrini, donde fueron reconocidos por la esposa de la víctima, que de inmediato llamó a la policía. El herido Sergio Muñoz, en tanto, sigue internado en el Heca en estado delicado, sedado y con una bala alojada en su cuerpo, aunque ayer le retiraron el respirador mecánico.

   Los detenidos son Jonatan Alberto S., de 19 años, a quien le dicen “Ñoño”; y su medio hermano Franco Sebastián A., de 18 años y apodado “Sebi”. Los dos seguirán en prisión preventiva por 60 días mientras se tramitan informes médicos ya que ambos sufren problemas médicos. En caso de ser imposible su permanencia en prisión se evaluará el arresto domiciliario. Mientras tanto, la jueza Marcela Canavesio indicó que pueden permanecer en una unidad penitenciaria con enfermería.

El ataque. Sergio Muñoz, de 29 años y militante del Cuba MTR, fue baleado el 6 de marzo horas antes de que se realizara una jornada cultural contra las amenazas narco al centro comunitario Comunidad Rebelde. El espacio fue construido por los vecinos de villa Banana sobre lo que fue un búnker de venta de drogas para desarrollar tareas educativas y sociales.

   Las actividades se habían suspendido en febrero por el clima de tensión que se vivía en el barrio tras el crimen de Javier Barquilla, un albañil de 37 años que intercedió para que un grupo de pibes dejara de golpear a su cuñado, quien les había recriminado a los agresores un robo a su casa. La secuencia fue observada por Soledad Guzmán, una militante del centro comunitario a la que los homicidas persiguieron hasta su casa, donde amenazaron a su hija de 7 años. Eran, según ella contó, un traficante del barrio al que le dicen Pandu y un muchacho al que le dicen Wititi.

   En respuesta al crimen de Barquilla los militantes se aprestaban a realizar una jornada contra la violencia narco, pero la noche anterior fue atacado Muñoz. Estaba en 27 de Febrero y Pascual Rosas cuando un grupo de muchachos irrumpió y disparó. Por esos hechos, el último miércoles unas 200 personas marcharon desde el Heca hasta villa Banana para reclamar justicia y denunciar al grupo violento que trata de ganar terreno en el barrio.

Son ellos. El mismo día, a las 19, la concubina de Muñoz reconoció a dos jóvenes mientras limpiaban vidrios en los semáforos de Oroño y Pellegrini. Llamó a la comisaría 5ª y avisó que allí estaban Sebi y Ñoño, quienes según sus vecinos fueron los que atacaron a su pareja.

   Ayer fueron sometidos a una audiencia imputativa. Según la recreación del hecho que realizó la fiscal de Flagrancia Marisol Fabbro, los hermanastros junto a otros hombres irrumpieron a las 23.30 del 6 de marzo en donde estaba Muñoz, a quien intentaron matar por una discusión previa y le provocaron una herida de bala en el cuello con orificio de entrada, sin salida.

   Entre las pruebas, la fiscal ofreció cinco testigos, dos de los cuales ya declararon ante ella y la policía. Una es la hermana de la víctima, que contó que estaba en su casa cuando escuchó “muchos tiros” y vio pasar a los acusados diciendo “le dimos. Ahora nos quedamos con la casa”.

   Otra testigo es prima de Muñoz. Vive a media cuadra de donde ocurrió el hecho y observó que los acusados discutieron con su primo, se fueron a buscar armas, volvieron a los cinco minutos y empezaron “a tirar por todos lados”. Con mucho temor, dijo que a los imputados “los conoce del barrio, ambos estaban armados”.La fiscal remarcó que el jefe de la seccional 13ª tuvo que ir “varias veces a la casa” de las testigos, que declararon con mucho miedo.

   La defensora oficial Maricel Palais pidió que los detenidos permanezcan en prisión domiciliaria en su casa de Rueda al 4500 a raíz de sus problemas de salud: S. usa muletas y tiene clavos en las piernas; A. tiene un ano contranatura con “serios riesgos de infección”.   La fiscal (que girará el caso a la Unidad de Homicidios) se opuso ante el “temor fundado” de los testigos y la posibilidad de que intenten “perturbar la investigación”, ya que se busca a una tercera persona y aún no apareció el arma. La jueza, finalmente, dispuso la detención por 60 días y que los revise un forense.

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