Policiales

Dos delincuentes quisieron robar en una vivienda y a uno lo mataron de dos tiros

Fue ayer, pasadas las 21, en Presidente Roca al 2300. El dueño de casa es un reservista del Ejército quien disparó al advertir las intenciones de los intrusos. El cómplice del muerto huyó.

Miércoles 02 de Abril de 2014

Un hombre fue abatido anoche en el macrocentro de la ciudad cuando en el marco de una supuesta entradera el dueño de casa lo enfrentó a tiros y se escucharon entre 7 y 8 detonaciones. Según allegados al muchacho asesinado, se trataría de Aldo Cristian Acosta, de unos 30 años, y hermano de Norma Acosta, una mujer condenada en una causa por tráfico de drogas y comprometida en una serie de denuncias contra el crimen organizado en Rosario.

Aldo Acosta, según las fuentes, tenía como trabajo legal un puesto en una empresa de construcciones que es contratista en el puerto local. Y de acuerdo a los primeros indicios no contaría con antecedentes penales, según expresó una fuente ligada a la familia.

Los hechos se desencadenaron cuando minutos después de las 21 Marcos Gabriel P., de 40 años, llegaba a bordo de su Honda Fit a la casa de Presidente Roca 2360. Entonces se encontró en la puerta con dos hombres plantados frente al garaje a los que enfrentó y con quien se trabó en una discusión con golpes de puño incluidos. Ante los gritos y los insultos, su hermano Luis Pablo P., un oficial reservista del ejército de 39 años, salió a la puerta empuñando un arma de fuego. Así, al ver a los desconocidos en el garaje, gatilló en varias oportunidades generando un intercambio de disparos que terminó con la muerte de uno de los intrusos y la fuga a la carrera de su cómplice, quien se habría subido a un vehículo que lo esperaba en las cercanías para desaparecer del lugar. Al respecto, algunos vecinos dijeron que "el muchacho corrió hacia calle Viamonte y ahí subió a un auto con otro hombre".

Varias detonaciones. Según los vecinos "se escucharon siete u ocho detonaciones de lo que parecían distintos calibres, y después gritos y corridas". La escena se tensó cuando uno de los intrusos cayó boca abajo y con al menos dos tiros de una pistola 9 milímetros en el abdomen.

En la casa de dos plantas donde ocurrió el episodio viven los hermanos Luis Pablo y Marcos Gabriel P. El primero habita la planta baja junto a su mujer y una niña de unos 5 años, en tanto el segundo lo hace en la planta superior junto a otro hermano y su madre.

Cuando llegaron los efectivos policiales de la seccional 5ª, ubicada a tan sólo 300 metros del lugar, observaron que el delincuente tenía medio cuerpo fuera de la casa y la otra mitad adentro, en una clara posición de fuga y con el portón del garaje semiabierto.

Más tarde los pesquisas pudieron contar siete vainas servidas y secuestraron dos armas: una pistola Browning calibre 9 milímetros que sería de Luis Pablo P. y que tendría sus papeles en orden y un permiso de uso vigente; y una pistola Bersa Thunder calibre 22 con cargador semicompleto y una cantidad no determinada de vainas faltantes que sería la utilizada por el intruso.

"Escuchamos los tiros y salimos a la calle. Pablo estaba descalzo y muy nervioso y entró a la casa. Ahí estuvo hasta que llegó la policía. Fue un momento muy difícil. Nosotros pensamos que le habían querido robar el Citroën Xsara de él, pero no, era el hermano al que habían querido robar", dijo una vecina de la cuadra.

En minutos la calle se pobló de sirenas e indignación. Y los vecinos sostenían algo que parece ser moneda común en los barrios rosarinos: "Acá roban todos los días, esto iba a pasar". En tanto Pablo P. era llevado por un móvil policial en calidad de demorado a la seccional 5ª hasta que se esclarezca su situación.

Dentro del garaje de la propiedad no había estacionado ningún auto y la hipótesis manejada por la Policía Científica daba cuenta de que al ver la reacción inesperada del dueño de casa los intrusos optaron por huir y Acosta, un hombre de fuerte contextura física, se habría enfrentado con Pablo P. perdiendo su vida en la partida.

Cerca de las 22.30 se presentó en la escena del hecho el fiscal Damián Cimino, en turno en la Unidad Especializada en Homicidios Dolosos, quien comenzó a ordenar los peritajes de rigor para investigar la causa.

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