Policiales

Dos baleados, en violento robo a una familia en barrio Santa Lucía

Un hombre recibió un disparo en una oreja, en la colectora oeste de Circunvalación al 1800, y su esposa un balazo en el pecho. Anoche seguía internada con pronóstico reservado.

Miércoles 03 de Febrero de 2016

Al filo de la medianoche del lunes, cinco pibes encapuchados y armados entraron a la carrera por un pasillo del barrio Santa Lucía. A un hombre que estaba sentado frente a su casa quisieron meterlo a empujones adentro y como se resistió uno de los maleantes le disparó un balazo en la oreja derecha. A su esposa, embarazada de nueve meses y con su bebé de un año en brazos, le pusieron un revólver en la cabeza. En la casa había otros tres niños menores de 8 años. Y cuando Analía, la mamá de esos nenes, intentó frenar a los gritos el atraco, le dispararon en el pecho. La mujer fue trasladada al policlínico San Martín y de ahí derivada al Hospital de Emergencias. ¿Qué robaron? Tres celulares de segunda mano y 150 pesos.

Analía tiene 36 años. Vive con sus tres hijos en una humilde casa de pasillo ubicada en la colectora oeste de Circunvalación al 1800, a pocos metros del viaducto Che Guevara. Un pasillo en el que supo haber un quiosco de venta de drogas que fue derrumbado por el vecindario. Analía es pobre y vive de un subsidio. Pero al enterarse de que el marido de su sobrina, embarazada de 9 meses y madre de dos criaturas de 1 y 4 años, había perdido el trabajo y la casa no dudó en ofrecerle un lugar junto a los suyos. Así, al momento del hecho allí había tres adultos y cinco niños. "Te cuento lo que pasó pero no me pongas en el diario porque estos pibes tienen conocidos por todos lados y son de terror", se excusaron las víctimas.

Muy violentos. Lo que relataron fue un robo violento donde quedó en evidencia el desprecio por la vida, los códigos y la ley. El lunes a la medianoche, la pareja de la sobrina de Analía estaba en el pasillo esperando que su esposa embarazada terminara de freír milanesas. Había sido un buen día. Al hombre lo habían llamado para trabajar en una obra en construcción y debía comenzar ayer. Y las milanesas iban a ser su almuerzo de obra.

"Estaba sentado y vi cómo cuatro o cinco pibes encapuchados y armados se metían por el pasillo. No me dieron tiempo a nada. Me metieron en la casa. Querían plata. Pero ¿cuánta plata puede haber en una casa como esta?", se preguntó. "Estaban re pasados. Uno agarró a mi esposa que está embarazada y tenía al bebe de un año y cuando la apuntó lo quise sacar. Y ahí me disparó en la cabeza. Son unos rastreros (ladrones sin códigos). Ya le hicieron lo mismo al vecino de acá a la vuelta la semana pasada", agregó.

El balazo le atravesó al hombre la oreja derecha y se le incrustó en el cuello. El disparo generó un pandemonium de gritos y golpes. Los cinco niños lloraban, las mujeres gritaban y los delincuentes se ponían cada vez más violentos.

Lo peor. Fue entonces que Analía quiso controlar la situación e intentó proteger a sus hijos interponiéndose entre ellos y los maleantes. Se escuchó otro disparo de una serie de tres. La mujer se tomó el costado derecho del tórax y comenzó a sangrar. Los ladrones se apresuraron y les quitaron a sus víctimas los celulares y 150 pesos, y se fugaron como llegaron: a la carrera.

Analía fue trasladada al Policlínico San Martín en ambulancia. De allí la derivaron al Heca donde quedó internada en estado reservado. Tras el hecho que sufrió quedaron las reflexiones de vecinos de un barrio que se acostumbró a vivir sobresaltado. "Hay momentos en que en el barrio la ley de los tribunales no existe. ¿Entonces qué te queda? Buscás un fierro y salís a cazarlos o te quedas en el molde y esperás que te roben de nuevo", explicó un vecino de un barrio complicado.

"Acá los pibes andan en la calle porque no tienen ninguna actividad. En el barrio no hay clubes ni puntos de esparcimiento que no estén controlados por bandidtas", indicó otro vecino. Y a ese contexto, que excede la pelea de las tres bandas que se disputan las calles de Santa Lucía, se suman las carencias y la presencia de los transeros, tal como denunciaron los vecinos en la comisión de Seguridad del Concejo Municipal en septiembre. Nada cambió desde entonces.

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