Policiales

Dos amigos y una historia de adicciones que terminó con uno muerto y otro en prisión

Leonardo T. fue imputado ayer en una audiencia por el crimen de Fidel Rosales. Deberá pasar 90 días detenido preventivamente

Domingo 17 de Febrero de 2019

Que encuentren al sospechoso de un crimen cerca del cuerpo de la víctima es infrecuente. Pero que lo detengan durmiendo con el cadáver bajo la cama da cuenta de un caso poco común. En esa historia está envuelto Leonardo Ariel T., un joven de 23 años que ayer afrontó la primera audiencia penal de su vida acusado de matar a Ernesto Fidel Rosales, de 21. Los dos eran amigos, andaban juntos por su barrio de la zona noroeste y mantenían una relación problemática con el consumo de drogas. Rosales estuvo un día desaparecido hasta que la policía lo encontró sin vida, bajo una pila de ropa y atado de pies y manos en el dormitorio del acusado. En un atentado anónimo, la casa del detenido fue atacada la madrugada del sábado con dos bombas Molotov que entraron por una ventana e incendiaron un colchón. Ocho horas después fue imputado de haber asesinado a su amigo a golpes y con una puñalada en la nuca. Quedará 90 días en prisión preventiva.

La medida cautelar para Leonardo T. fue dispuesta ayer a la mañana por el juez Román Lanzón. Fue en una audiencia por un caso atípico enel que se discutió si el muchacho acusado estaba o no en condiciones de comprender sus actos. La defensora pública Nancy Zulli pidió suspender la audiencia hasta tanto se aclarara esta cuestión. La fiscal de Homicidios Marisol Fabbro respondió que el joven fue examinado por un médico forense el viernes. Según ese informe, el muchacho "no era coherente en sus respuestas porque aún en ese momento estaba bajo el efecto de psicofármacos".

Por este motivo se ordenó un análisis toxicológico. Pero la fiscal aclaró que el informe no dio cuenta de "problemas psíquicos o psicológicos". Por eso el juez ordenó seguir adelante con el trámite, que sólo fue presenciado por familiares del acusado ya que en ese momento transcurría el velorio de Rosales. El detenido, que trabaja como changarín en el Mercado de Concentración, escuchó con atención cuando le leyeron sus derechos y dijo comprenderlos. De todos modos será sometido a un análisis para determinar si es imputable y su defensora adelantó que pedirá medidas.

Bajo la cama

Cuando se encontró el cuerpo el jueves a la tarde, Rosales llevaba un día desaparecido. Como había sido visto por última vez con su amigo Leonardo, la policía fue a requisar la casa del sospechoso, en La República al 8600. Lo encontraron en un dormitorio, bajo la cama donde dormía el acusado y oculto bajo unas prendas de vestir. El cadáver se encontraba en estado de putrefacción y según la autopsia el crimen databa de entre 24 y 48 horas previas al hallazgo.

La fiscal Fabbro acusó a Leonardo, apodado "Chivita", de haber atacado a Rosales con golpes en distintas partes del cuerpo que le causaron escoriaciones y un hematoma sobre el párpado izquierdo, además de una puñalada en la nuca, "con claras intenciones de quitarle la vida". Quedó imputado como autor de homicidio simple, delito que prevé una pena mínima de 8 años.

"Todo por la droga"

El crimen dejó al descubierto el drama que compartían dos familias. El padre del acusado, Alejandro T., de 61 años, dio un testimonio conmovedor el viernes ante las cámaras de televisión. "Todo esto fue por la droga", dijo. Contó que los dos jóvenes eran amigos "para comprar pastillas y drogas" y que él intentó sin éxito buscar ayuda para su hijo. Reveló que cerraba su dormitorio con llave cuando iba al baño para evitar que Leonardo le robara.

De ese trasfondo también dio cuenta la fiscal ayer al leer su imputación. Dijo que la familia de Rosales se acercó el mediodía del miércoles a la comisaría 17ª porque llevaban horas sin verlo y se activó un protocolo de búsqueda de personas. El padre del joven reveló que el día anterior había estado "pidiendo plata" y le dieron 100 pesos para que cargara el celular, pero quedaron preocupados porque además de tener "severos problemas relacionados a la adicción a estupefacientes" solía juntarse con "Chivita", que también "tenía problemas de consumo y le vendía las pastillas".

   El jueves, la mamá del joven desaparecido y personal policial se acercaron hasta la casa de los T. porque era el último lugar donde lo habían visto. La madre de Leonardo los dejó pasar, les dijo que su hijo estaba durmiendo y los acompañó al dormitorio. La mujer lo despertó y los policías lo consultaron por un bulto debajo de la cama. Dijo que era ropa. Pero debajo estaba Rosales.

Muy raro

La madre del acusado confió entonces que los días previos había visto a su hijo "muy raro". Había detectado manchas de sangre en el patio y en una escalera que da al lavadero. Cuando le preguntó a su hijo, contestó con evasivas. Luego le dijo que se había lastimado un amigo. Ella quiso saber si era Fidel. El respondió que no, que se trataba de "otro amigo que ella no conocía".

   El padre del acusado llegó a su casa en medio del procedimiento policial y confió que su hijo tenía problemas y solía encerrarse en la pieza con un candado. Para Fabbro, la familia del acusado pudo intuir que pasaba algo raro pero jamás pensó que se tratara de un crimen. La fiscal destacó el aporte de la familia y dijo que, lejos de encubrir, colaboró con la causa.

   En ese orden, citó el testimonio de un hermano de Leonardo que el día anterior lo vio "raro". Los dormitorios de ambos dan a un patio y desde su habitación él vio que su hermano subía "un bulto por la escalera", pero al verlo a él volvió a bajar. El no pudo ver bien porque hay una media sombra. Con esas evidencias, la fiscal pidió el arresto preventivo por 90 días de Leonardo, "detenido en situación cuasi flagrante".

   La defensora, por su parte, le dio al acusado instrucciones de no declarar y reclamó su libertad o el arresto domiciliario con tobillera.

"No hay un móvil"

"Hay muchas cosas que no se entienden. Lo único certero es que se encontró un cuerpo debajo de la cama", dijo. "No sabemos cómo llegó el cuerpo ahí, si pasó algo en la calle, si esto es sólo un encubrimiento. Eran muy amigos y no hay un móvil". "No sabemos si se produjo la acción de matar en ese domicilio o en otro lado —continuó—. No sabemos dónde fue, a qué hora. Hay que hacer una investigación en el barrio de lo que pasó".

   Tras escuchar a las partes el juez Lanzón dispuso la detención por 90 días. "El cadáver de la víctima fue hallado debajo de la cama donde usted duerme. Es probable que haya tenido algún tipo de intervención", le explicó al acusado.

   Unos metros más atrás, los familiares de Leonardo escuchaban atentos. Horas antes habían sufrido un atentado anónimo en represalia por el crimen. El padre contó a este diario que el jueves hubo un primer acto intimidatorio, cuando él dejó la casa sola para llevarle zapatillas a su hijo que estaba detenido en la alcaidía ya que "se lo habían llevado descalzo". En ese momento "un par de vagos golpearon la reja del pasillo de al lado, donde vive una parejita".

   "¿Sos pariente de Chivita?", le preguntaron a su vecino. "Lo apuntaron con un arma, golpearon el portón con el fierro y se fueron", contó Alejandro. Según un parte policial, el segundo incidente ocurrió pasada la medianoche del viernes, cuando una patrulla acudió a la casa de La República al 8600 ante un llamado del padre del acusado. El hombre "dio cuenta de que sintió un ruido y olor a humo" y comprobó que habían arrojado un objeto explosivo a la habitación de su hijo Nicolás, de 24 años, que incendió un colchón.

   "Yo tenía miedo de que vinieran agitadores a joder y por suerte había guardado el auto (detalló Alejandro a este diario tras la audiencia). A la 1.30 estaba durmiendo y siento un ruido. Por la ventana de la pieza de mi hijo habían tirado dos Molotov. Una reventó en el canto de la cama. La otra cayó en el piso y no explotó".

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