Policiales

Dolor e indignación por el crimen de un verdulero de barrio Belgrano

Familiares y amigos de Martín Acosta, un hombre de 39 años muerto el pasado 19 de octubre, se concentraron frente a la Fiscalía y hablaron de ruptura de códigos.

Miércoles 29 de Octubre de 2014

Familiares, amigos y vecinos de Martín Acosta, un hombre de 39 años que se ganaba la vida con un carrito verdulero por las calles de barrio Belgrano y que fue asesinado el domingo 19 de octubre delante de su hija mientras festejaba la victoria de Rosario Central en el clásico, expusieron ayer su angustia e indignación por un hecho que rompió con los códigos personales. Es que el matador, prófugo junto a dos cómplices, fue identificado en la investigación por una decena de testigos y era conocido de la víctima. "Se criaron juntos y Martín hasta le regalaba frutas y verduras cuando este hijo de puta no tenía para comer", comentaron ayer varias personas en Montevideo y Alvear, frente a la Fiscalía Regional.

A las 18.30 del domingo 19 de octubre Martín, que vivía con su esposa y sus seis hijos, salió a festejar con su hija que ese día cumplía 16 años la victoria del equipo auriazul en el clásico contra Newell's Old Boys. En su Renault 9 llegó hasta la casa de Gustavo "Tabi" Benítez, en Brasil al 1600, un amigo de más de 15 años. Es que le había apostado "un Gancia" a su mujer a manos de los canallas. En la calle había otras personas festejando, todos conocidos y en un clima fraterno donde hasta los leprosos bancaron la derrota.

Pero imprevistamente, desde un pasillo lindero a la casa de Tabi salieron tres personas desencajadas: uno efectuó tres tiros al aire y otro le descerrajó tres tiros a Martín. "Qué hacés Pablo, soy Martín, somos amigos", alcanzó a decirle el verdulero a su homicida, que no entró en razones y lo hirió en la región dorsal.

La víctima fue trasladada al Hospital de Emergencias donde cerca de las 21 falleció. El agresor y sus cómplices fueron identificados por una decena de testigos que comparecieron en la causa que investiga el fiscal Miguel Moreno, pero hasta ayer se encontraban prófugos.

Con bronca. A diez días del crimen, vecinos, amigos y familiares de Acosta llegaron hasta la Fiscalía Regional para hacer visible su angustia, disgusto e indignación por lo inexplicable de la reacción de los agresores, pibes que se criaron en el barrio, conocidos por todos, a quienes nunca se les preguntó qué hacían, de dónde salía lo que ostentaban, supuestamente por la rentabilidad de negocios bajo sospecha.

Pero el domingo del clásico se traspasaron los límites y se abrió un herida en la dinámica social del barrio. "Está raro, no es el mismo, la gente no entiende qué pasó. Encima sabemos dónde se mueven estos pibes", dijo a este diario un muchacho sobre el clima en barrio Belgrano.

Noelia Don, la mujer de Martín, encabezó la marcha en la que cada persona vistió una remera blanca con una foto de Martín y la leyenda del pedido de Justicia. Además, no tuvieron reparo en mostrar abiertamente fotos con los nombres y apellidos de los sospechosos.

La mujer y dos de sus hijos fueron recibido por el fiscal Moreno, quien le transmitió aspectos de la investigación. La pesquisa sumó el testimonio de al menos ocho personas, testigos directos que coinciden respecto a la mecánica del crimen, su autor y los cómplices. Como se despliegan tareas de inteligencia para dar con su paradero, el funcionario solicitó prudencia y tiempo hasta obtener resultados.

Que los agarren. "Nos pidió más días para que la información no se filtre y pueda trabajar tranquilo, que le demos un voto de confianza", alcanzó a decir Noelia.

También asistieron los padres del Martín, José Carlos Acosta, de 73 años; y Rogelia Turqueti, de 75, quienes pasaban desaparcibidos entre los manifestantes y apenas balbucearon alguna frase inundada de dolor: "Que los agarren y se pudran ahí adentro. Mi hijo era una gran persona".

Tabi, el amigo de Martín, también asistió a la convocatoria."Se me murió en las manos. Yo lo vi nacer al hijo de puta —por el agresor—, y me viene a matar a mi amigo. Es increíble que pase esto entre gente conocida", describió. "En el barrio hubo un quiebre por ésto, ya no es lo mismo. Mi posición es terrible porque lo conozco de toda la vida, pero me mató a mi amigo, imaginate que ahora hasta tengo temor de represalias contra mi familia", indicó el vecino de los ahora prófugos.

Uno que no tuvo pruritos para identificar a los sospechcsos fue Samuel Falcón, un militante social cercano a Martín y a su familia. "Sabemos que este muchacho anda rondando en zona sur y norte en moto, en auto. Creemos que hay una fuerte sospecha de que la policía lo esta cubriendo. Es quien disparó contra Martín según 20 testigos. Se trata de Pablo Q., alias "Figu", pero también salen de adentro tirando tiros su hermano, Juan Gabriel F., alias Cocho, y un tal Geri, que es del Fonavi de Donando y Mendoza", contó Falcón.

Y habló de Martín como un chico laburante, con seis hijos, que se rompía el lomo, iba al mercado, y con su carrito cargado de verdura vendía en el barrio".

Sobre Pablo Q. recordó que lo conocían "de pibito, porque le dieron de comer cuando su madre lo abandonó. Pero se perdieron todos los códigos: si soy choro pero te conozco, no te toco, a lo sumo te puteo o te agarrás a piñas, pero no matar por un partido de fútbol".

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario