POLICIALES

Doce años de cárcel por matar a un joven en barrio Tablada

La pena recayó en Facundo Ferrari por conducir la moto desde la que mataron a Carlos Armanino en 2018 y herir a quien lo acompañaba

Miércoles 16 de Diciembre de 2020

Carlos Fabián Armanino fue asesinado con cuatro disparos en abril de 2018 cuando estaba con un amigo en la esquina de Chacabuco y Presidente Quintana. Por el lugar pasó una moto Honda Tornado negra desde la que quien iba como acompañante le disparó varias veces. Según su familia los tiros no iban dirigidos a él pero quedó en medio de un tiroteo por el que un joven de 22 años aceptó ayer una condena a 12 años de prisión. Se trata de Facundo Ezequiel Ferrari, quien admitió en un acuerdo abreviado haber sido quien manejaba la moto esa madrugada. Otro acusado, Javier Ezequiel López, sigue preso y a la espera de juicio como el autor de los disparos.

El acuerdo fue homologado ayer a la tarde por los jueces Mariano Aliau, Pablo Pinto y María Melania Carrara. A partir de una propuesta del fiscal Alejandro Ferlazzo y el defensor particular José Guirado, Ferrari fue condenado a la pena única de 12 años de prisión como coautor de un homicidio agravado por el uso de arma de fuego y el intento de homicidio de un chico de 19 años que acompañaba a Armanino al momento del ataque. La condena fue unificada con una anterior a 3 años de prisión efectiva que había sido impuesta al acusado en abril de 2019.

En el acuerdo el fiscal le atribuyó a Ferrari, detenido en mayo de 2018, haber sido quien manejaba la moto Honda Tornado que el 13 de abril de 2018, alrededor de las 3, pasó por Chacabuco y Presidente Quintana con un joven como acompañante. Este último, “sin mediar palabras”, disparó contra Armanino cuando caminaba por el lugar con su amigo Brandon F., de 19 años. Acusado de haber efectuado los disparos está detenido desde julio de 2018 Javier Ezequiel López, quien afronta un pedido de 21 años de prisión y sigue a la espera del juicio oral por el caso.

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El crimen de Armanino ocurrió en una semana donde hubo siete ataques letales en un espacio de seis cuadras por cinco de barrio Tablada. El joven de 26 años era sobrino de Norberto Germán Armanino, un ex integrante de la barra brava de Rosario Central con múltiples antecedentes penales que fue asesinado a balazos el 11 de mayo de 2011 en Uriburu e Hipócrates, a los 38 años. La familia de Carlos, no obstante, asegura que el joven no tenía problemas con nadie y que los tiros no estaban dirigidos a él.

Los balazos calibre 9 milímetros que efectuó quien iba como acompañante en una moto Honda Tornado negra lo alcanzaron en el cráneo, el cuello, el tórax y el brazo derecho. Su amigo logró esconderse detrás de un auto pero a él lo sorprendieron en la calle y no alcanzó a esquivar las balas. Murió tras ser trasladado al Hospital de Emergencias. “El pibe que mataron es de acá, lo vimos crecer desde chiquito, da mucha tristeza”, dijo un vecino a este diario la mañana siguiente al crimen.

Un coletazo del ataque lo padeció una familia que reside en la esquina ya que dos de los proyectiles disparados contra Armanino y Brandon impactaron en un auto estacionado sobre la vereda y en una ventana de madera donde quedó un plomo deformado.

Mientras Armanino agonizaba sobre el pavimento, el joven que lo acompañaba (que según vecinos es hijo de una vendedora de drogas de la zona), corrió a avisarle a los padres del muchacho y a pedir ayuda. Al enterarse de lo sucedido, el padre de la víctima lo responsabilizó por lo ocurrido. Sacó un arma, le disparó dos veces y lo hirió en la pierna derecha. También fue trasladado al Heca en un auto particular.

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Las motivaciones del ataque en ese momento no quedaron claras pero los familiares aseguraron que los tiros estaban dirigidos a otra persona. “Mi hermano era un pibe bueno, que no andaba en nada raro ni tenía antecedentes”, dijo una hermana. Testigos y allegados que esa noche presenciaron el ataque aseguraron que los disparos habían comenzado unos metros antes del lugar donde estaba Armanino y que iban dirigidos a los hijos de Luciano “Chanchi” César, líder de una familia de Tablada que sufrió pérdidas violentas y que fue asesinado a los 60 años, con cinco tiros, en marzo pasado.

Varios de esos testigos —entre ellos uno de identidad reservada y una hermana de la víctima que salía a sacar la basura— reconocieron al tirador y al conductor de la moto, describieron sus rasgos y los mencionaron con nombres y apellidos. “El que manejaba era Ezequiel”, dijeron, tal como consta en el abreviado donde Ferrari aceptó su responsabilidad como coautor del crimen, y donde se consigna que sobre el asfalto de Chacabuco y Quintana quedaron esparcidas tres vainas servidas calibre 9 milímetros.

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