Viernes 01 de Octubre de 2021
Ramón Molina, padre de Brian, uno de los jóvenes asesinados en el doble homicidio de Uriburu y Las Palmeras, llegó al lugar donde fue hallado el cuerpo sin vida de su hijo cuando la policía comenzaba a realizar las pericias y las medidas de rigor bajo las órdenes del fiscal de la Unidad de Homicidios Dolosos, Alejandro Ferlazzo. Consternado, solo atinó a decir que su muchacho “no tenía problemas con nadie” y que nunca fue detenido "ni ingresó a una seccional por averiguación de antecedentes”.
Mientras los efectivos de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) preservaban la escena del hecho, dando así inicio formalmente a la pesquisa, Ramón, golpeado por el dolor, no le esquivó el bulto a hablar con los periodistas que cubrían la noticia de otro doble crimen en Rosario.
“Yo hablaba siempre con Brian. Íbamos a trabajar juntos todos los días. Hasta ayer estaba tranquilo. Era un pibe normal. No andaba asustado o perseguido. No tenía antecedentes, ni lo detuvieron por averiguación de antecedentes”, aseguró Ramón, quien manifestó que “no tenía idea de quién era” el otro hombre que había sido asesinado junto a Brian.
Ramón contó que su familia vive en Amenábar al 7100, en la zona oeste de Rosario, un domicilio relativamente cerca del lugar donde mataron a su hijo. Contó a El Tres que Brian salió alrededor de las nueve y cuarto de la noche de su casa para llevar en auto a una tía.
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"A eso de las diez menos diez le empecé a enviar mensajes y ya no me los respondió. Nunca dejaba pasar tanto tiempo para contestar un mensaje. Enseguida respondía. Pero anoche nunca contestó los mensajes ni las llamadas. Después su teléfono daba como apagado. No pude dormir en toda la noche”, dijo
“Me enteré por el noticiero justo cuando salía para ir a trabajar. Después me avisó un vecino lo que había pasado. Brian no solía andar por acá. No sabemos qué sucedió", agregó.