POLICIALES

Disparan desde una moto, asesinan a un hombre y hieren a su primo

Fue en calle Ludueña al 2000 al filo de la medianoche del viernes. Una nena de dos años salió ilesa por su buena fortuna

Domingo 29 de Noviembre de 2020

Matías Daniel Ibáñez tenía 30 años y se ganaba la vida como afilador con su bicicleta. Estaba separado y tenía dos pequeños hijos. El viernes, una hora antes de la medianoche, cenaba con parte de su familia en su casa de la cortada Ludueña al 2000, en barrio Ludueña, con la puerta de ingreso abierta para mitigar el calor. Sus familiares relataron que a esa hora al pasaje entró una moto Honda Wave desde calle San Jerónimo. Algo llamó la atención de Ibáñez que junto a uno de sus primos se asomó para ver qué sucedía. La moto llegó casi al final del pasaje, que sólo tiene entrada y salida por San Gerónimo, dio la vuelta en “U” y al buscar salir de la cortada uno de sus ocupantes disparó directamente sobre Ibáñez y su primo. Ibáñez recibió múltiples impactos en el tórax y el abdomen. Su primo, Bruno Ezequiel V., de 20 años, un disparo en su pierna derecha por el que fue asistido en el Hospital de Emergencias. Ibáñez fue trasladado al Hospital Carrasco, donde nada pudieron hacer. Otro homicidio en la ciudad que ya suma 189 en el año. En la escena del asesinato estaba una pequeña de dos años que salvó su vida por su buena fortuna.

“No te puedo decir nada porque todavía no caemos. No sabemos porqué pasó todo esto. Por qué mataron a mi hijo que no tenía broncas con nadie, no vendía droga, laburaba ganándose el mango como afilador todos los días con su bicicleta. Sólo sabemos lo que nos contaron los vecinos. Que pasó una moto y sin mediar palabras les disparó. Mató a mi hijo e hirió a mi sobrino. No te puedo decir nada más”. Valeria relataba su mala fortuna mate en mano aun shokeada con la mirada buscando puntos de referencia que la ayudaran a asumir que uno de sus cuatro hijos había sido asesinado. Y que podría haber sido peor.

“Mi hijo está separado y tiene sus hijos. Los chicos generalmente los viernes se quedan a comer con él, sobre todo la nena más chiquita que es la más pegota. Anoche como venía tormenta, les dijimos que no. El nene insistió pero fue que no. Los nenes podrían haber estado. Igual todo pasó delante de la sobrina de dos años que estaba jugando en la vereda cuando pasó todo”, explicó la mujer, minutos antes de desmoronarse en llanto.

>>Leer más: Lo mataron con un balazo por la espalda después de una discusión

Cortada de un sólo ingreso. Calle Ludueña es una cortada de desarrollo irregular de no más de cinco cuadras contenida entre uno de los laterales del Club Atlético Defensores Unidos y el pasaje San Jerónimo (Humberto Primo al 2000). A la altura catastral del 2000 Ludueña está encerrada en un triangulo de trazas del ferrocarril, lo que la transforma en un callejón con una sola entrada y salida para el tránsito por calle San Jerónimo. Aunque existe un improvisado pasaje peatonal para sortear la vía. Una cuadra donde mayoritariamente residen “vecinos del barrio de toda la vida”, como explicó un residente. Ahí, a metros de la esquina de Ludueña y San Jerónimo vivía Matías Ibáñez.

Según se pudo reconstruir aproximadamente a las 23, Ibáñez cenaba junto a otros cinco personas, entre ellos su primo de 20 años. Para mitigar el calor, tenían abierta la puerta de ingreso a la vivienda. Varios vecinos coincidieron con el relato de Valeria, la madre de Ibáñez, al referir que a la hora señalada al pasaje ingresó una moto Honda Wave que recorrió la cortada casi hasta el final. Que luego giró en “U” y al pasar, ya de salida, disparó contra Ibáñez y su primo sin mediar palabras. Luego tomaron por San Jerónimo y salieron por Humberto Primo no sin antes efectuar varios disparos. Uno de ellos impactó sobre la fachada de una vivienda ubicada a unos 50 metros de la escena del crimen.

Ibáñez fue trasladado al Hospital Carrasco pero llegó muerto. Su primo fue llevado al Heca donde quedó internado en observación pero sin peligro de muerte. Personal del Gabinete Científico del Ministerio Público de la Acusación (MPA) recolectó cinco vainas servidas calibre 9 milímetros, dos plomos deformados y dos trozos de encamisado deformado. La fiscal Gisela Paolicelli comisionó a efectivos de la División Homicidios de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) para que trabajaran en territorio en la búsqueda de testimonios que ayudaran a dilucidar la mecánica y motivación del hecho. A simple vista en la cuadra y sus inmediaciones no se visualizan cámaras de videovigilancia.

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