Diez puntazos mortales a un bicicletero en su casa
Fueron una decena de puñaladas repartidas entre la espalda, el pecho y los brazos. Para los investigadores policiales hubo demasiado ensañamiento en el crimen de Gabriel Dichiara, un bicicletero de 36 años que vivió toda su vida en el barrio 7 de Septiembre, en el noroeste de Rosario.

Viernes 22 de Agosto de 2008

Fueron una decena de puñaladas repartidas entre la espalda, el pecho y los brazos. Para los investigadores policiales hubo demasiado ensañamiento en el crimen de Gabriel Dichiara, un bicicletero de 36 años que vivió toda su vida en el barrio 7 de Septiembre, en el noroeste de Rosario. Ayer a la madrugada, el hombre alcanzó a salir al patio trasero de su casa para pedir auxilio, pero cayó desvanecido. Los vecinos que salieron a la calle al escuchar sus gemidos alcanzaron a ver a un hombre que escapaba del lugar, trepaba por una reja y se escondía debajo de un automóvil. La policía lo detuvo en el lugar y de esa forma se transformó el principal sospechoso del homicidio.

El joven imputado, cuyos datos no trascendieron, guardaba en un bolsillo de su pantalón un mapa o croquis indicativo de cómo llegar a la casa de la víctima.

En ese sentido, una de las hipótesis que manejaban los pesquisas giraba en torno a una venganza urdida por una travesti que estuvo vinculada sentimentalmente con el hombre asesinado y el joven arrestado sería su cómplice o coautor del brutal asesinato. La policía secuestró en el lugar, además, una campera de mujer que tenía una tijera dentro de un bolsillo.

Dichiari vivía solo en el departamento de planta baja de Colombres 1384 bis en pleno barrio 7 de Septiembre. Según fuentes policiales, antenoche, cerca de la 1 de la madrugada, llegó en su Peugeot 504 acompañado por una travesti. A partir de ese momento las versiones toman diferentes direcciones. Algunos testigos que hablaron con la policía dijeron que a los pocos minutos, la travesti se retiró del lugar y llegó un joven de unos 20 años, supuestamente amigo suyo, que habría intentado robar algo en la casa de Dichiari.

Allegados a la víctima, en cambio, afirmaron que el hecho tuvo connotaciones "pasionales". Contaron que Gabriel, un hombre de perfil bajo y muy reservado ante sus familiares, había entablado una relación con la travesti hace varios años. Esa situación siempre fue "un secreto a voces" dentro de su círculo cercano, pero sus familiares no tenían ninguna objeción con esa preferencia sexual. "Era un tema de él. Nadie se metía con eso, porque era un asunto suyo del cual no hablaba nunca ", sostuvo ante este diario un pariente que prefirió no dar su nombre.

Doble final. "Fue una relación que duró años. Pero Gabriel decidió romper al ponerse de novio con una chica que vive en el barrio que está atrás del (complejo de cines) Village. Esto el travesti no se lo bancó nunca y hasta llegó a amenazarlo", remarcó el allegado. Según esa versión, fue el padre de esa chica, que vive frente a lo de Gabriel, una de las personas que le prestó auxilio tras la agresión.

Gabriel, hincha fanático y ex integrante de la barra brava de Rosario Central, trabajaba como bicicletero en ese mismo lugar donde vivía y por las noches manejaba un remís trucho.

Sus allegaron contaron que quedó solo en ese lugar luego de que su hermano se fuera a vivir con la novia. Muchos años antes sus padres se habían separado y los dos muchachos quedaron a cargo de la madre, quien falleció hace un tiempo, según contaron ayer a este diario allegados a la víctima.

El muchacho detenido iba a ser indagado ayer por el juez de Instrucción Jorge Eldo Juárez. Las fuentes consultadas indicaron que en uno de los bolsillos del pantalón tenía un plano con indicaciones para llegar hasta la casa de Dichiari.