Sábado 21 de Noviembre de 2015
Matías Raúl Ontivero “era un buen hombre, muy trabajador, pero no le gustaba que se lo llevaran por delante, no se dejaba atropellar”. Así definió Georgina a su compañero un día después de que lo asesinaran, el 19 de septiembre pasado. Aquella tarde Ontivero fue increpado por un tal “Nutria”, con el que se trenzó a trompadas a las puertas de su casa de Garay al 5000. Ese primer round lo ganó por nocaut. Pero Nutria se fue clamando venganza y regresó a los minutos con varios parientes. Uno de ellos su hermano “Kiko”. Entonces le cascotearon la humilde casa a Ontivero mientras lo insultaban y lo llamaban para que saliera. Cuando lo hizo, lo corrieron cien metros hasta que Kiko le aplicó un puntazo por la espalda que lo mató en el acto, en Felipe Moré entre Garay y Lejarza.
En el marco de la investigación, el miércoles Fernando Ramón “Kiko” B., de 21 años, fue detenido en México al 2300. Y ayer al mediodía el fiscal de la unidad de homicidios Adrián Spelta lo acusó como coautor de homicidio simple y tenencia ilegal de un arma. Tras ello la jueza Patricia Bilotta le dictó la prisión preventiva sin plazo, tal cual lo solicitó la fiscalía. La defensora oficial que asistió a Kiko, Marianela Di Ponte, había requerido que siguiera el proceso en libertad.
Matías Ontivero tenía 22 años y vivía en pareja con Georgina desde 2011. Tenían un hijo de 2 años y además vivía con ellos otra hija de la mujer, de 9 años. El muchacho trabajaba en el lavadero que la empresa Chevallier tiene en Cafferata al 900 y gracias a eso se afincó con su familia en una humilde vivienda de Garay al 5000, en los confines de barrio Triángulo. Una casa que le compró en cuotas a la suegra de Nutria.
Los motivos. “¿Sabe lo que pasó acá? Esto fue un problema de envidia. Hay lugares en los que a alguien le vaya bien no se perdona. Y él a mí me sacó de mi barrio y me tenía bien”, relató Georgina el día después del crimen mientras esperaba que le entregaran el cuerpo de su pareja.
La tarde del crimen ella había ido con sus dos niños a un cumpleaños, a unos 200 metros de su casa. Ontivero quedó realizando arreglos en la vivienda. Según la acusación, poco después de las 16 Nutria estaba en la casa de su suegra y discutió con su mujer. Entonces salió golpeando la pared de la casa de Ontivero, quien se asomó a la vereda. Y fue cuestión de segundos para que del insulto pasaran a las trompadas. Matías Ontivero le dio una paliza a Nutria, quien enseguida lo amenazó: “Ahora vuelvo y ya vas a ver”, le gritó y se fue en búsqueda de refuerzos. A los pocos minutos a la puerta de la casa de Matías llegaron una moto y un Fiat Uno. Entre cinco y seis personas comenzaron a apedrear la vivienda al grito de “salí, cagón”.
Varios testigos, entre ellos Rosa, la suegra de Nutria, relataron como hostigaron a Ontivero hasta que el hombre salió. Y cuando lo hizo lo agredieron entre todos. Acorralado, el vecino salió a correr hacia Felipe Moré. Y antes de llegar a pasaje Lejarza Kiko lo alcanzó por detrás y con un fierro con punta lo apuñaló.
El arma no es mía. Ayer, mientras el fiscal Spelta leía la acusación, Kiko se mostró inmutable. Sólo habló para decir que el arma que le secuestraron no era de él. “El arma (una pistola Bersa calibre 22) es de Pancho, el dueño de la casa”. En tanto su madre, que también participó de la cacería, y una hermana, no dejaban de llorar.
Ontivero cayó sobre la vereda agonizante. Kiko se subió a la moto en la que lo habían traído y se fue. Dos horas después ya no estaba en su casa de Barra al 3300. Durante tres meses se mantuvo prófugo y con pedido de captura. Su defensora resaltó que Kiko, quien dijo trabajar en un lavadero, no tenía antecedentes penales. Su estrategia se basó en que no estaba claro quién fue la persona que apuñaló a Ontivero. Destacó que un testigo dijo que la víctima había salido empuñando una cuchilla. “En la proyección de la investigación no sería disparatado pensar que en este caso se trató de un caso de legítima defensa”, indicó Di Ponte. A lo que Spelta contrarrestó fundamentando que Ontivero no provocó a nadie y que la actitud homicida asumida por Kiko “era inentendible” Al momento de administrar Justicia, la magistrada se inclinó por los fundamentos expuestos por el fiscal y le dictó prisión preventiva sin plazos.