Jueves 02 de Octubre de 2008
Buenos Aires.- Gendarmería Nacional y la Policía Bonaerense detuvieron esta mañana al último prófugo por el asesinato de tres policías, cometido el año pasado en la planta trasmisora de City Bell, que pertenece al Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, por el hecho hay ocho detenidos.
El imputado fue detenido alrededor de las 10 en inmediaciones del cruce de las avenidas General Paz y San Martín, de la localidad bonaerense de Villa Ballester.
Allegados a las investigaciones informaron a DyN que el procedimiento donde fue detenido el sospechoso, que responde al seudónimo “Paisano Zuccaro”, fue realizado por efectivos de la Unidad Especial de Investigaciones de Gendarmería Nacional y policías de la Dirección Departamental de Investigaciones (DDI) de La Plata.
El hecho que se le imputa es su presunta participación en el asesinato de el sargento Pedro Díaz y los policías Alejandro Vatalaro y Ricardo Torres Barboza, el 19 de octubre de 2007.
Los tres policías fueron asesinados a balazos y cuchillazos en la oficina de guardia de la estación trasmisora policial ubicada en la localidad platense de City Bell.
El 21 de septiembre pasado fue apresado por ese hecho fue detenido Sebastian Talerico, imputado como “encubridor”.
La investigación está a cargo del fiscal Marcelo Romero y juez de garantías platense Julio Cesar Melazo que llevan adelante una causa por “triple homicidio triplemente calificado por el concurso premeditado de dos o más personas, para preparar, facilitar o consumar otro delito y por abuso de la condición policial”, que prevé la pena máxima de reclusión perpetua.
Otros dos sospechosos en la causa fueron detenidos el 18 de septiembre pasado en Ensenada y La Plata.
Entre los detenidos hay un policía, compañero de los agentes asesinados, del que se sospecha que habría oficiado de entregador en el hecho.
Los investigadores presumen que los tres policías fueron asesinados en el marco de una causa de comercialización de estupefacientes y de costosos equipos que se almacenaban en el lugar y que las víctimas eran ajenas a la maniobra, entre otras hipótesis.
La causa fue instruida inicialmente por la fiscal Leyla Aguilar, quien manejó la hipótesis de un crimen pasional, y hasta se llegaron a concretar algunas detenciones.
Sin embargo, la Procuración le quitó el caso y se lo asignó al fiscal Romero, quien le imprimió un nuevo rumbo a la causa. (DyN)